Impacto medioambiental de los fertilizantes, pesticidas y fitosanitarios

Impacto medioambiental de los fertilizantes, pesticidas y fitosanitarios

Sebastián, Manitas autodidacta

Ficha escrita por:

Sebastián, Manitas autodidacta

233 fichas consejo

España es el segundo mayor consumidor europeo de pesticidas y en 2017 comercializó 71.987 toneladas de producto. Los pesticidas se utilizan en la agricultura para aumentar el rendimiento de los cultivos. Pero su mal uso tiene consecuencias para todos. ¿Qué hay de su impacto sobre el medio ambiente y los seres humanos?

Características importantes

  • Definiciones y cifras
  • Impacto medioambiental y sanitario
  • Reglamentos y directivas
Ver insecticidas y tratamientos para plantas

En octubre de 2021, se publicó un estudio del Área de Seguridad Alimentaria de la Fundació per al Foment de la Investigació Sanitària i Biomèdica de la Comunitat Valenciana (Fisabio). Dicho estudio analizaba las muestras de orina de unas 100 mujeres lactantes de entre 20 y 45 años que dieron a luz en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

Se encontraron residuos de glifosato en el 80% de las muestras analizadas, aunque se clasificó como una exposición de bajo riesgo. Se considera que la población en general puede exponerse a este tipo de contaminación al ingerir alimentos que contienen residuos de pesticidas. Y que de todos los alimentos, la fruta es la que contiene un índice más elevado de residuos.

De hecho, los actuales métodos de análisis y la elección de las moléculas a analizar pueden obviar resultados a día de hoy desconocidos. Es algo que ocurre con los fungicidas, para los que no se ha validado ningún método analítico, al contrario de lo que ocurre con el glifosato.

En el sector profesional, hay pocos estudios que evalúen los niveles de contaminación real tanto del suelo como sobre los alimentos. 

Todo ello sin olvidar el escándalo que supuso la publicación de "los papeles de Monsanto". En ellos se demuestra que Monsanto (actualmente propiedad de Bayer), ocultó estudios que poco favorables a su producto, promovió falsas críticas en redes, investigó y siguió a periodistas e incluso presionó a científicos para que publicaran informes favorables.

Los fertilizantes 

La finalidad de los fertilizantes es la de aportar elementos destinados a la nutrición, crecimiento y rendimiento de los vegetales. Los fertilizantes pueden contener macronutrientes, micronutrientes y oligoelementos. Los fertilizantes se dividen en dos grupos: 

  • Fertilizantes químicos o minerales: incorporan elementos nutritivos en altas concentraciones a los cultivos (en formatos líquidos, en polvo o granulados);
  • fertilizantes naturales o de origen orgánico: se elaboran a partir de sustancias animales y/o vegetales como el estiércol, polvo de huesos, purín de ortiga, etc.

La fórmula NPK indica la proporción de los elementos nutritivos del fertilizante, compuestos habitualmente por:

  • Nitrógeno (N) que actúa directamente en el crecimiento de las plantas;
  • fósforo (P) que centra su acción en el enraizado, la resistencia y la fecundación;
  • potasio (K) que aumenta la resistencia de los vegetales y favorece el desarrollo de bulbos.

Plaguicidas o pesticidas 

Utilizamos las palabras "plaguicida" o "pesticida" para designar los productos químicos destinados a un uso agrícola o no agrícola que protegen a las plantas de organismos considerados perjudiciales como animales, otros vegetales y bacterias. Su uso tiene la finalidad de aumentar el rendimiento de los cultivos o para mantener una zona libre de plantas o animales no deseados.

Los pesticidas cubren por definición, dos categorías de productos:

  • Los biocidas o productos desinfectantes;
  • los productos fitosanitarios o fitofarmacéuticos.

Biocidas o desinfectantes

Los biocidas se definen como sustancias activas o productos que se utilizan para destruir, repeler o convertir en inofensivos aquellos organismos considerados perjudiciales. Los biocidas se dividen en cuatro grupos: 

  • Los desinfectantes (desinfección de superficies, higiene, etc.);
  • los productos de protección (protección de materiales de construcción como estructuras, conservantes, etc.);
  • los productos para control de plagas (insecticidas, repelentes, etc.);
  • otros biocidas (como los productos anti-incrustantes…).

Productos fitosanitarios y fitofarmacéuticos

Los productos fitosanitarios son sustancias de origen químico, biológico o preparaciones elaboradas con microorganismos que se utilizan en agricultura y jardinería, silvicultura, arbolado urbano y áreas de recreo, sobre plantas cultivadas o silvestres para:

  • Proteger a los vegetales de plagas mediante su destrucción, repulsión o limitando su crecimiento;
  • modificar o regular el crecimiento de las plantas (actuando de un modo distinto a los nutrientes);
  • garantizar la conservación de alimentos de origen vegetal;
  • destruir plantas o partes no deseadas de las plantas; 
  • prevenir, limitar o impedir el crecimiento de las adventicias (malas hierbas).

Este grupo comprende (entre otros) herbicidas, fungicidas, bactericidas, insecticidas, así como repelentes para pájaros, fauna salvaje (como serpientes o topos), inhibidores de la germinación, alguicidas, pastas o masillas cicatrizantes para árboles y arbustos, productos para conservar los vegetales o la madera verde una vez cosechados, así como adyuvantes para mejorar el rendimiento o reducir la fitotoxicidad. 

Diferencia entre sustancia activa y producto 

Aunque pueden tener efectos similares, es necesario distinguir entre productos y sustancias activas:  

  • Las sustancias activas son sustancias (incluyendo los microorganismos), que ejercen una acción general o específica sobre organismos nocivos o sobre las plantas, partes de las plantas o productos vegetales; 
  • en cambio, llamamos productos a las mezclas o soluciones compuestas por dos o más sustancias destinadas a un uso fitofarmacéutico o como adyuvante.

El Roundup es un herbicida que comercializa Monsanto desde 1974. Se trata de un herbicida no selectivo cuya principal sustancia activa es el glifosato. Su facilidad de uso y su amplio espectro lo convierten en el herbicida más utilizado en el mundo. 

En la mayoría de países, se calcula que el 60% de las ventas de Roundup corresponden a usuarios particulares. Pero también lo utilizan los agricultores, especialmente en campos de trigo, colza, maíz, huertos, viñedos, olivares... 

Aunque otros países como Francia, Alemania o Austria se prohibió el uso del glifosato hace años, en España su uso está autorizado, y no parece que eso vaya a cambiar hasta diciembre de 2022. En esa fecha, caduca la actual autorización que permite utilizarlo en los campos europeos, y su renovación depende de la decisión del Parlamento Europeo. Y es que a escala mundial, se comercializan más de 750 productos distintos con glifosato, lo que supone un consumo de 700.000 toneladas anuales.

Los efectos del glifosato en el medio ambiente

Los efectos sobre la salud tras la exposición al glifosato o al consumir alimentos que presentan residuos del mismo son difíciles de evaluar y encienden apasionados debates.  

La OMS lo ha clasificado como un probable carcinógeno, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), afirma lo contrario y algunos países como Francia lo declaró como posible carcinógeno en 2016 .

Se sospecha que el glifosato es un disruptor hormonal que causa infertilidad, daña la salud animal y la biodiversidad y ocasiona que las plantas creen resistencia a los herbicidas. 

La mitad de los 61 transgénicos (OGM) autorizados a nivel europeo, son resistentes al glifosato. A todo ello hay que añadir el hecho de que algunos adyuvantes son tan o más tóxicos incluso que el propio glifosato.  Hasta la fecha, el nombre comercial Roundup se ha mantenido pero su fórmula se ha revisado para eliminar el glifosato, especialmente en los envases destinados al usuario particular.

Los pesticidas se encuentran en el aire, el suelo y el medio acuático, lo que afecta directa o indirectamente a los ecosistemas y son un factor importante por su incidencia sobre la diversidad biológica. 

Las consecuencias que supone el uso de pesticidas son múltiples:

  • Alteraciones en la fijación de nitrógeno que realizan las plantas leguminosas;
  • disminución del número de plantas en los campos;
  • envenenamiento directo o indirecto de los organismos;
  • reducción en la oferta de alimento (adventicias, semillas, insectos) y por lo tanto, de las especies que se alimentan de ellos;
  • baja fertilidad de las especies;
  • malformaciones físicas;
  • desarrollo de cánceres...

Las consecuencias sobre la flora 

Han disminuido más del 20% de las plantas presentes en los campos y se estima que el 15% del patrimonio nacional vegetal está en peligro.

  • Las sulfanomidas y las imidazolinonas suponen un riesgo para las plantas, las algas y los ecosistemas en los que no utilizan directamente;
  • los herbicidas de triazina suponen un riesgo para plantas no objetivo y para las plantas acuáticas.

Las consecuencias para la fauna

Como consecuencia más directa, observamos la desaparición de animales tras ingerir el producto, ya que las indirectas son principalmente la contaminación de recursos vitales esenciales (como el agua o los alimentos). Su impacto es concreto y mensurable, ya que afecta a muchas especies en la vida silvestre. 

  • Los neonicotinoides tienen un efecto devastador sobre los insectos polinizadores como las abejas, ya que ocasionan pérdida de orientación, parálisis y muerte;
  • la atrazina provoca anomalías sexuales en los anfibios, dificultando su reproducción;
  • además de la desaparición del 80% de los insectos que son la fuente de alimento principal de los pájaros, los neonicotinoides reducen su fertilidad y causan malformaciones físicas;
  • los organofosfatos y los carbamatos, que se encuentran en el césped tratado con pesticidas se asocian a los cánceres de mascotas así como a la muerte de numerosas aves debido a la absorción de estos insecticidas;
  • las mezclas de pesticidas detectados en el agua pueden actuar como disruptores endocrinos en especies acuáticas; la atrazina o el diazinón pueden afectar particularmente sus mecanismos reproductivos. 

Los usuarios de productos fitosanitarios se exponen a dos tipos de riesgo de intoxicación: la intoxicación aguda y la crónica.

La intoxicación aguda

Los casos de intoxicación leve provoca enrojecimiento de la piel, vómitos, náuseas... Estos síntomas suelen producirse en uno de cada 5 usuarios; si es más grave, comporta trastornos respiratorios, digestivos y nerviosos que pueden provocar la muerte.

La intoxicación crónica 

Una contaminación leve o pasajera pero de manera repetitiva comporta un riesgo de acumulación en el organismo que puede causar efectos graves como estos: 

  • Cáncer (cáncer cerebral, sarcomas en tejidos blandos, linfoma no Hodgkin, enfermedad de Hodgkin, leucemia ….);
  • problemas de fertilidad (disminución de la fertilidad, producción y movilidad en los espermatozoides…);
  • trastornos del sistema endocrino (desequilibrios en el sistema hormonal, cáncer de mama, próstata o endometriosis…);
  • repercusiones en el sistema inmunitario (caída en la producción de anticuerpos y reacciones de hipersensibilidad retardadas);
  • enfermedades neurodegenerativas (cambios de comportamiento, psicológicos, motrices…);
  • enfermedades crónicas como enfermedades hepáticas, respiratorias (asma), neurológicas (Parkinson)...

A todo esto, en 2017 la Unión Europea renovó por 5 años más la autorización para la comercialización del glifosato. España votó a favor de esta renovación junto con República Checa, Dinamarca, Estonia, Irlanda, Letonia, Lituania, Hungría, Países Bajos, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia, Suecia y Reino Unido. 

Independientemente del tipo de exposición, las sustancias presentes en los pesticidas entran en el cuerpo por vía cutánea, respiratoria o digestiva (oral). Los profesionales del sector agrícola se exponen principalmente a una contaminación por vía cutánea o respiratoria, mientras que la población en general, lo hacen por vía oral.

La exposición a los pesticidas puede producirse durante su fabricación o su uso, pero también a través del aire, el agua, los alimentos y las superficies contaminadas. Por ello, las personas más expuestas a los pesticidas son los agricultores, las personas que trabajan en mantenimiento de carreteras, jardinería comunitaria, campos deportivos o de ocio, ferrocarriles así como los profesionales del control de plagas, higiene pública, tratamiento de la madera, etc. 

La población en general también está expuesta, especialmente la que habita en zonas cercanas a aquellas tratadas con pesticidas y por lo tanto, contaminadas por el suelo y por el aire….  A lo que debe sumarse el uso de pesticidas a nivel particular (tratando las plantas, el jardín o la madera) o la ingestión de residuos de pesticidas presentes en alimentos y bebidas

En España, el 44% de frutas y vegetales contienen residuos de plaguicidas . El último análisis de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) indica que el 98,3% de las muestras analizadas contienen restos de plaguicidas, aunque por debajo del límite establecido. 

El mismo informe revela que casi el 34% de los alimentos analizados contenían algún residuo de plaguicida y un 20%, de múltiples plaguicidas

Ecologistas en Acción publicó un informe titulado "Directo a tus hormonas", en el que manifestaba que en España se recogen 4,7 muestras por cada 100.000 habitantes, una cifra muy por debajo de la media europea, que está en un 18,6.

¿Los resultados? De los 117 plaguicidas detectados en las muestras, 66 son disruptores endocrinos. Ecologistas en Acción manifiesta que no se conoce el efecto combinado de distintas sustancias que, no lo olvidemos, se han formulado para atentar contra la vida.

Los fertilizantes químicos se utilizan habitualmente para mejorar el rendimiento de los cultivos ya que aportan elementos útiles para la nutrición y el crecimiento de las plantas.

El nitrógeno, en el punto de mira 

Cuando el nitrógeno se encuentra de manera excesiva en el suelo, se considera un factor de riesgo para el medio ambiente, porque forma iones de nitrato altamente solubles, no degradables y que el suelo no puede retener. Una aportación excesiva a los cultivos puede llegar a la zona radicular y de ahí, a las profundidades de la tierra, contaminando los acuíferos y aguas superficiales.

Las consecuencias para el medio ambiente 

Aunque los fertilizantes nitrogenados aumentan el rendimiento de los cultivos, los nitratos que se forman son los responsables de la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas. Se estima que un 66 % de la contaminación puede atribuirse a la actividad agrícola y que 10 millones de personas están expuestas a consumir agua potable con niveles de nitrógeno demasiado altos. Cabe precisar que el ciclo del agua implica que las sustancias químicas presentes en los fertilizantes se encuentran ya en ríos, mares, océanos y bosques. 

Los elementos que la planta no consume, acaban dañando al ecosistema inmediato como la fauna (gusanos de tierra) y a los microorganismos (hongos y bacterias) presentes en el suelo. El empobrecimiento en materia orgánica reduce su fertilidad, creando una dependencia de los cultivos hacia este tipo de fertilizantes

La capa de ozono también se ve afectada por el uso de abonos ricos en nitrógeno. Y es que los fenómenos de desnitrificación y de volatilización del amoníaco generan gases de efecto invernadero unas 150 veces más activos que el dióxido de carbono. 

El uso intensivo de fertilizantes junto con el drenaje insuficiente de zonas irrigadas provocan la salinización de los suelos, lo que los convierte en estériles y finalmente, en desérticos. En India, es imposible cultivar 7 millones de hectáreas debido a estas malas prácticas.

Las consecuencias para la salud

En los años 50, antes del inicio del uso intensivo de fertilizantes, el contenido de nitratos por litro de agua no pasaba de 1 mg. Hoy en día, la concentración alcanza fácilmente los 50 mg/l, el límite fijado por la Organización Mundial de la Salud para considerar que el agua es segura para su consumo.

Nitratos en el agua del grifo

Los nitratos están presentes en el agua de forma natural, pero también a causa de la contaminación antropogénica. En el organismo humano, los nitratos se convierten en nitritos, ocasionando riesgos para la salud, modificando las propiedades de la hemoglobina en la sangre y afectando al correcto transporte de oxígeno por parte de los glóbulos rojos

Este peligro para la salud afecta más específicamente a las mujeres embarazadas y a los bebés. En los bebés, la metahemoglobinemia puede provocar cianosis grave (coloración azulada en la piel y membranas mucosas). Ten en cuenta que la exposición implica una ingestión de un 80% de alimentos y un 20 % de agua. 

El Ministerio de Agricultura sigue autorizando el uso de un elevado número de pesticidas que están prohibidos por la legislación europea

Entre ellos destaca el 1,3-dicloropropeno que no se analiza en las muestras tomadas por el AESAN, a pesar de ser el tercer plaguicida más utilizado en 2019. La IARC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer) lo ha clasificado como cancerígeno.

El 1,3-dicloropropeno es un fumigante del suelo con propiedades nematicidas, fungicidas, insecticidas y herbicidas. Se utiliza ampliamente para desinfección del suelo en viñedos y en el cultivo de la fresa. Su uso puede realizarse aunque las empresas que lo utilizan deben tramitar una comunicación previa de los tratamientos y una declaración responsable posterior a los mismos a la autoridad competente. 

El 62% de los plaguicidas que se utilizan en los campos españoles no están siendo analizados por la Administración competente. Sin olvidar que lo que se busca es que no superen un límite. 

Un límite que será legal, pero que a la vez implica la presencia de sustancias que provocan efectos adversos sobre nuestra salud.

Existen numerosas regulaciones que se refieren a las normas aplicables, autorizaciones de comercialización, permisos para fertilizantes, adyuvantes y medios de cultivo. Una de ellas es la directiva europea 91/676/CEE del 12 de diciembre de 1991, relativa a la protección de las aguas contra la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrícolas. 

Las medidas tomadas se traducen en el establecimiento de programas de acción que rigen el uso de fertilizantes nitrogenados en zonas declaradas vulnerables. Las zonas o poblaciones afectadas establecen un programa de acción con el objetivo de corregir las prácticas más contaminantes. 

Según el Ministerio para la Transición Ecológica, casi la mitad de las reservas de agua subterránea, están contaminadas.

¿Los culpables? Los contaminantes emitidos por la agricultura y la ganadería a gran escala, además de la sobreexplotación de las aguas subterráneas para actividades económicas. 

Según el Ministerio, solo se ha llevado a cabo el 41% de las acciones primarias previstas en los planes hidrológicos 2016-2021. La Comisión Europea impuso sanciones a España por superar el nivel máximo permitido de nitratos. 

Un estudio del Instituto Geológico y Minero indica que en algunas zonas de Valencia, los nitratos en agua potable alcanzan los 500 miligramos por litro, cuando la OMS recomienda no superar los 50 mg/l.

Fuentes:

Aesan, Parlamento Europeo, Comisión europea de Seguridad alimentaria, Uned, Fisabio,, Ecologistas en Acción

Ver insecticidas y tratamientos para plantas

Ficha escrita por:

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Sebastián, Manitas autodidacta

Mi lema es: aprender es mejor que pedir. Y...¿cuál es la recompensa final? Pues, una cerveza bien fresquita. La curiosidad por las cosas me ha hecho pasar muchas horas haciendo bricolaje, arreglando cosas por casa, construyendo muebles...espero poder ayudaros después de todo lo aprendido.

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