
Todo sobre la acuaponía
Ficha escrita el 15 de febrero de 2024 por:
Sebastián, Manitas autodidacta
Características importantes
- Principios de acuaponía
- Ventajas de la acuaponía
- Parámetros para una correcta instalación
La acuaponía: una simbiosis entre peces y plantas
La acuaponía es un tipo de cultivo en el que intervienen una serie de peces que se mantienen en un tanque para utilizar sus heces como fertilizante para las plantas cultivadas en hidroponía.
Las plantas eliminan del agua las sustancias nitrogenadas que son tóxicas para los peces, y así vuelve al tanque limpia, en un ciclo continuo.
De hecho, la palabra acuaponía es una contracción de acuicultura (crianza de animales acuáticos) y de hidroponía (un método de cultivo en agua y sin tierra, muy utilizado actualmente para producir hortalizas a gran escala). Más allá de un simple método de cultivo de hortalizas, la acuaponía busca la soberanía alimentaria de un colectivo o de un hogar.
Hortalizas
Un método de cultivo centenario
Las antiguas civilizaciones ya practicaban distintos métodos de cultivo en los que asociaban peces y hortalizas. Los aztecas, por ejemplo, cultivaban plantas como el maíz y las judías en islotes artificiales flotantes hechos con juncos y fango. Sus raíces crecían bajo el agua absorbiendo los nutrientes de las heces de los peces.
Hace más de 1000 años, se cultivaba arroz en Asia formando ingeniosos canales en los campos que permitían la cría de peces y camarones. La acuaponía moderna es una mejora de estas prácticas ancestrales, adaptada al entorno urbano, y que nació en Estados Unidos durante la década de los 70 como respuesta a la crisis energética de la época.
Este concepto sigue desarrollándose lentamente en todo el mundo, aunque las granjas de producción comercial europeas están aún en fase de pruebas, ya que la acuaponía apenas ha empezado a experimentarse.
Principio de funcionamiento de la acuaponía
Una economía circular entre peces y plantas
Los peces (carpas, truchas, peces de colores, etc.), crecen en un estanque o en una piscina y contaminan el agua con sus excrementos. Estos son ricos en materia orgánica y en elementos esenciales para las plantas, como el nitrógeno, el fósforo, el calcio, el hierro y el calcio.
El agua de estos estanques, cargada de nutrientes, se bombea a otro estanque cercano, y se utiliza para regar un sustrato en el que se cultivan las plantas. Este sustrato contiene una colonia de bacterias capaces de transformar el amoníaco en nitrógeno nítrico y posteriormente en nitratos, por lo que es perfecto para alimentar a las plantas.
Estos nitratos son absorbidos por las plantas a través de sus raíces, procurándoles los nutrientes necesarios así como otros elementos minerales que aportan las heces de los peces.
Por tanto, en este proceso el agua queda limpia del nitrógeno tóxico para los peces, volviendo finalmente al estanque en el que viven los animales. Por tanto, se inicia un ciclo del agua, que circula de manera continuada por un circuito cerrado que va desde el estanque de los peces al de cultivo y de nuevo, al de los peces.
El agua como elemento en el que viven los peces y la que llega hasta las plantas llena de nutrientes, es siempre la misma. Es una forma de economía circular aplicada a la producción de alimentos. Los residuos generados por un sistema se convierten en los utilizados en el siguiente. Se basa en los mismos principios que la permacultura.
La acuaponía forma un ecosistema artificial en el que intervienen tres actores principales:
Los peces, con sus deyecciones ricas en nitrógeno en forma amoniacal;
las plantas cultivadas, principalmente verduras cuyas raíces absorberán nitratos y otros elementos minerales que les resultan indispensables para crecer;
las bacterias, que hacen de puente entre los anteriores: transforman el nitrógeno amoniacal que contienen las heces de los peces en nitratos totalmente asimilables para las plantas.
Plantas
Las ventajas de la acuaponía
En 2017, el Parlamento Europeo publicó un informe que considera que la acuaponía es una técnica a la que augura un futuro brillante gracias a sus muchas ventajas:
La acuaponía consume mucho menos agua que la agricultura intensiva tradicional. Según los partidarios de este método, hasta un 95% menos.
En términos de crecimiento, las hortalizas crecen de 2 a 3 veces más rápido que en un cultivo convencional. Esto se debe a que las raíces de las plantas están continuamente alimentadas con nutrientes, pero también con oxígeno.
La densidad de cultivo es mayor porque la planta tiene a su disposición todo aquello que necesita para su crecimiento y desarrollo. Por tanto, hay menos competencia a nivel de sustrato, y la planta no necesita emitir raíces más allá de las necesarias para anclarse, al no tener que buscar alimento.
En acuaponía se producen hortalizas pero también peces comestibles, aunque con algunas excepciones según la especie utilizada.
La calidad de las hortalizas producidas es excelente tanto en sabor como en calidad nutricional; sería equivalente a las hortalizas cultivadas en un suelo natural en agricultura ecológica. De hecho, no se utiliza ningún tipo de abono químico ni productos para su tratamiento. Por lo tanto, es un sistema que no supone una fuente de contaminación para el medio ambiente.
Este método de cultivo trabaja en altura, y por lo tanto, hay menos fatiga para el agricultor. Tampoco hay que labrar ni desherbar (al no crecer hierbas adventicias), no es necesario regar, etc... Como consecuencia, es un método de cultivo accesible para personas con discapacidades físicas o con movilidad reducida.
La acuaponía se puede practicar en medios urbanos. Y por tanto ya no es necesario poseer tierras cultivables.
No hay problemas de plagas que viven en el suelo como topos, topillos, alacranes cebolleros...
Acuaponía: un sistema de cultivo ecológico
Los beneficios indirectos también son numerosos y es difícil mencionarlos todos. Pero es muy interesante saber que la acuaponía aprovecha al máximo los circuitos cortos, favoreciendo el consumo local (habitualmente por venta directa), limitando el coste y las emisiones de CO2 generadas por el transporte.
Como tampoco se necesitan herramientas a motor para trabajar el suelo, genera menos polución por uso de carburantes. La acuaponía podría ser una solución perfecta para alimentar a poblaciones aisladas, como por ejemplo en las islas.
¿Qué método utilizar para iniciarse en la acuaponía?
Hay una multitud de métodos que se pueden utilizar para empezar a practicar la acuaponía, un tipo de cultivo fuera del suelo.
El método de la cama de sustrato inerte
El método más habitual para crear una instalación acuapónica a nivel particular o a pequeña escala, es la de las camas de cultivo con sustrato inerte o MFG (Media Filled Growbed). Este sistema no busca la máxima productividad pero permite el cultivo de un buen número de plantas.
Para ponerlo en marcha se utiliza un contenedor que se llena con un sustrato neutro e inerte como la arlita o bolas de arcilla expandida o la grava, que servirá tanto como medio de cultivo y soporte para plantas. Las plantas se alimentan del agua que proviene del contenedor donde viven los peces de manera continua o discontinua, creando trasvases con un sifón de campana que inunda y drena el contenedor.
Cómo poner en marcha un sistema de acuaponía en 4 pasos
1. Instalación de los contenedores y la bomba
La mejor época para poner en marcha un sistema acuapónico, es en primavera. Las buenas temperaturas favorecen la multiplicación de las bacterias, ya que su temperatura óptima de crecimiento está entre los 25 y los 30° C.
El tanque para los peces y el tanque de cultivo son los dos componentes principales de la instalación. Su tamaño será en función de tus aspiraciones, pero para una iniciación a la acuaponía, no es necesario que sean muy grandes. Siempre estarás a tiempo de ampliar tu proyecto si este tipo de cultivo te satisface. El tercer elemento importante, es la bomba que aspira el agua.
2. Probar la instalación y renovación de agua
Una vez conectados los distintos elementos del sistema, pero sin fijarlos definitivamente, es el momento de asegurarse de que la parte mecánica funciona correctamente antes de añadir los peces.
Llena el elemento más alto del sistema, que normalmente es la bandeja de cultivo;
drena el agua hasta el siguiente elemento, que normalmente es la pecera;
enchufa la bomba. Utiliza un vaso medidor para calcular el caudal real de la bomba. Debe ser capaz de renovar el agua de la pecera de 1 a 2 veces por hora.
3. El ciclo del sistema y los parámetros del agua
El ciclo del sistema es la puesta en marcha del ciclo del nitrógeno bajo la acción de las bacterias, tal y como lo hemos descrito anteriormente. Este proceso puede durar algunas semanas. Su duración depende en gran medida de la temperatura del agua. Es complicado establecer unas reglas para conseguirlo, por lo que aunque esta fase se lleva a cabo por ensayo y error, requiere de cierta organización y precisión.
Es necesario utilizar un kit de medición de los distintos parámetros del agua, igual al que se utiliza para un acuario. Estos test son muy fáciles de hacer, y conocerás los valores de contenido de amoniaco, nitrito, nitratos, así como el pH del agua. Estos valores te permitirán asegurarte de que no sean tóxicos para los peces, especialmente en amonio y nitratos.
Pon en marcha la bomba.
Será necesario añadir amoniaco, el primer elemento que aparece en el sistema. Puedes hacerlo de varias maneras, elige una de estas dos:
Añade amoniaco puro (que puedes comprar en un comercio); lo encontrarás con los nombres de «amoniaco puro», «hidróxido de amonio puro» o «amoniaco al 100 %». Es importante que el amoniaco no contenga ningún tipo de adyuvante (como por ejemplo perfume o tinte);
añade comida para peces en el tanque (que aún no contiene peces en este momento). Cuando el alimento empiece a descomponerse, se formará amoniaco, que alimentará a las bacterias.
Sigue añadiendo lentamente uno de los dos productos en el agua del estanque, hasta obtener una lectura de 2 ppm de tasa de amoniaco (el equivalente a 2 mg por litro de agua) y sin que pase de 3 ppm. Sigue realizando el mismo proceso cada día, aportando la misma cantidad hasta que aparezcan los nitritos, que será la señal de que las bacterias nitrificantes están haciendo su trabajo. Cuando alcancen los 0,5 ppm, reduce a la mitad tu aportación diaria de amoniaco.
Piensa que las bacterias colonizan el medio por ellas solas y de manera natural, sin tener que añadirlas, ya que se encuentran presentes en todas partes. Sin embargo, se puede acelerar el proceso sembrando bacterias en el medio.
Para ello, utiliza un filtro de acuario en funcionamiento o bien algo de sustrato de otro sistema acuapónico que puedas tener en proceso, e introdúcelo en el tanque nuevo. También puedes adquirir un kit activador de bacterias nitrificantes para iniciar el ciclo de manera más rápida.
Verifica los valores de pH y de alcalinidad con ayuda de un test para ver si son compatibles con un sistema de acuaponía. Si no es así, ajústalo progresivamente utilizando productos comerciales.
4. Añadir las plantas y los peces
Cuando los nitratos aparecen en cantidad significativa en el agua (de 5 a 10 ppm), y los nitritos están a 0 ppm, podrás añadir las plantas en el tanque de cultivo. A partir de ese momento, empezarán a purificar el agua de nitratos. También podrás añadir los peces al sistema. Necesitarás unos 20 peces de colores por cada 100 litros de agua.
Elección de los peces
Es recomendable utilizar peces de colores para empezar, ya que son más resistentes a posibles errores de principiante. Evita los alimentos en formato de escamas, y utiliza comida para peces en gránulos flotantes de tamaño pequeño (de 1 a 2 mm).
Elección de las hortalizas
Para empezar, utiliza hortalizas fáciles de cultivar y que responden bien a la presencia de nitrógeno como por ejemplo las hortalizas de hoja en general (lechugas, espinacas o acelgas). Otras plantas que suelen cultivarse en acuaponía, son las aromáticas: albahaca, perejil, cilantro, menta, cebollino, así como todo tipo de hortalizas: tomates, pepinos, fresas, flores...
Aromáticas
Saber más sobre jardinería sostenible
Otros temas que pueden interesarte
Ficha escrita por:
Sebastián, Manitas autodidacta
Mi lema es: aprender es mejor que pedir. Y...¿cuál es la recompensa final? Pues, una cerveza bien fresquita. La curiosidad por las cosas me ha hecho pasar muchas horas haciendo bricolaje, arreglando cosas por casa, construyendo muebles...espero poder ayudaros después de todo lo aprendido.