Indispensables para proteger las plantas y jardines de las plagas, los insecticidas y tratamientos para plantas se presentan en diferentes formas y requieren tomar ciertas precauciones para su uso.
Los insecticidas y tratamientos para plantas son productos fitosanitarios destinados a curar y proteger las plantas contra enfermedades y plagas perjudiciales. Se subdividen en varias categorías según sus objetivos, pero los más conocidos son:
- los insecticidas para combatir los insectos ;
- los herbicidas contra las malas hierbas y plantas indeseables ;
- los fungicidas para combatir los hongos ;
- los repelentes, que alejan las plagas de las plantas en lugar de eliminarlas.
Estos pesticidas pueden presentarse en forma líquida, de polvo o de gránulos listos para usar o para mezclar con agua. El modo de empleo proporcionado con el producto permite conocer el modo de aplicación del producto fito (pulverización, esparcimiento, riego…) y la dosificación específica.
Siempre se recomienda utilizar mascarillas, gafas de protección y guantes durante la manipulación de productos de tratamiento fitosanitario.
Los insecticidas están dirigidos a diferentes categorías o especies de insectos y pueden ser sistémicos, es decir, de acción y diseminación lenta, pero de efecto duradero o fulminantes con resultados rápidos, pero poco persistentes.
Los fungicidas se utilizan contra las enfermedades causadas por hongos parásitos. Generalmente son productos de contacto para pulverizar sobre la planta. Tienen una formulación mineral u orgánica.
En cuanto a los herbicidas, eliminan las adventicias y otras plantas indeseables. Pueden ser selectivos, destruyendo solo ciertas indeseables o totales, eliminando todas las plantas a su paso.
El control biológico también forma parte del tratamiento de las plantas. Consiste en no usar productos químicos, sino recurrir a productos naturales o a depredadores o seres vivos que destruyen la plaga objetivo. Los parasitoides como los nematodos del gusano blanco o el bacillus thuringiensis que destruye la polilla del boj son un buen ejemplo. Los purines, repelentes naturales a base de plantas también son herramientas de control biológico, alternativas a los repelentes químicos.
Los insecticidas y otros tratamientos para plantas son eficaces para proteger los jardines y plantas, pero se deben usar con precaución, especialmente debido a sus efectos sobre el medio ambiente.