¿Cómo elegir fertilizantes para el suelo, abonos y enmiendas?

¿Cómo elegir fertilizantes para el suelo, abonos y enmiendas?

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

107 fichas consejo

Las plantas extraen elementos nutritivos del suelo para asegurar su crecimiento y su desarrollo. Es necesario renovar estas reservas de vez en cuando mediante varios métodos que pueden ser complementarios: con abonos orgánicos o minerales, con el acolchado del suelo o sembrando abonos verdes entre cultivos.

Características importantes

  • Estiércol
  • Compost
  • Abono
  • Acolchado
Ver abonos y fertilizantes para plantas

La forma más directa de mantener la fertilidad del suelo es añadiendo estiércol o compost una vez al año. Estos productos sirven tanto para fertilizar el suelo, al mejorar sus propiedades físicas y su estructura, como para abonarlo, al aportar elementos fertilizantes (nitrógeno, fósforo, potasio, oligoelementos, etc).

Estiércol  

Es recomendable utilizar un estiércol previamente compostado (formando montones durante 3 meses como mínimo), que se extenderá posteriormente por el suelo a finales de otoño. En primavera, se realiza un enterramiento superficial que acabará de incorporarlo en el suelo. Calcula unos 10 kg de estiércol compostado por m².

Si utilizas estiércol fresco, evita enterrarlo y simplemente, forma montones sobre la tierra para que se composte de manera natural: necesita oxígeno para descomponerse y se corre el riesgo de liberar productos tóxicos para las raíces de las plantas.

Compost 

Unas semanas antes de la implantación de un cultivo, añade compost preparado y entiérralo de forma muy superficial. No fuerces la dosis: lo más habitual, en función de su riqueza es de 5 kg de compost por m² si el suelo es medianamente rico.

Fertilización adicional 

Como norma general, basta con añadirlo nutrientes a la tierra una vez al año. Sin embargo, puede que necesitemos realizar una fertilización adicional, sobre todo en caso de que se produzcan malas condiciones climáticas o un ataque importante de parásitos, porque estamos cultivando hortalizas muy demandantes o para cubrir algunas carencias del suelo.

Esta aportación de nutrientes suplementaria puede realizarse con fertilizantes minerales sintéticos, pero es preferible utilizar productos naturales: fertilizantes orgánicos y purines vegetales.

Se incorporan antes o durante el trasplante de las hortalizas o mientras estos están en pleno crecimiento, y siempre en función de la rapidez de actuación que tenga el abono

Estos son algunos ejemplos de abonos orgánicos:

  • Cuerno triturado o cuerno tostado: ricos en nitrógeno y de liberación lenta o progresiva (el cuerno triturado es más duradero);
  • guano: está formado por la acumulación de excrementos de aves, y es particularmente rico en nitrógeno, fósforo y oligoelementos. Es uno de los abonos naturales más rápidos y eficaces (con un efecto que se nota enseguida tras la aplicación);
  • sangre seca: rica en nitrógeno e igualmente utilizada por su rápida acción sobre cultivos ya implantados;
  • polvo de huesos: muy útil para plantas con flores o para aquellas en las que la floración es importante (como por ejemplo los árboles frutales).

Los purines de ortiga y de consuelda de «fabricación casera» también tienen propiedades fertilizantes y se pueden diluir en el agua de riego. Aportan una gran cantidad de elementos nutritivos fácilmente asimilables (especialmente nitrógeno en el purín de ortiga y potasio en el de consuelda).

¿Porqué elegir fertilizantes orgánicos para el huerto? 

Los abonos minerales que provienen de la industria química aportan elementos nutritivos fácilmente asimilables por las plantas. Son muy ricos en nitrógeno y favorecen el crecimiento de las plantas, pero también ocasionan una sensibilidad mayor al ataque de enfermedades y plagas como los pulgones, especialmente en caso de sobredosis. 

Los elementos fertilizantes son altamente solubles, se drenan con el agua de lluvia y pueden llegar a contaminar tanto ríos como acuíferos.

La fertilización de origen orgánico, que proviene de productos vegetales o animales, nutre tanto a los animales como a los microorganismos del suelo, que a su vez liberan progresivamente los minerales asimilables por las plantas.

En resumen, se podría decir que los abonos químicos fertilizan la planta, mientras que los abonos orgánicos nutren y mantienen la vida del suelo. Sin embargo, debes tener en cuenta que incluso utilizando abonos de origen orgánico, corres el riesgo de sobrefertilizar el suelo.

Debes adaptar la cantidad de fertilizante a cada tipo de planta

Se dice que algunas plantas son muy exigentes en nutrientes porque los consumen en gran cantidad del suelo (por ejemplo 5 kg de compost / m²); otras son algo menos exigentes en nutrientes e incluso las hay que pueden prosperar en suelos relativamente pobres en elementos nutricionales.

Hortalizas exigentes en nutrientes

Hortalizas moderadamente exigentes en nutrientes

Hortalizas poco exigentes

Alcachofa, berenjena, apio, repollo, pepino, calabaza, espinaca, puerro, pimiento, patata, tomate

Remolacha, zanahoria, maíz, chirivía, ensaladas (lechugas y achicorias), salsifíes

Ajo, cebolla, chalota, haba, judía, guisante, rábano, canónigos

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Árboles frutales

El acolchado que se utiliza para cubrir la tierra entre las plantas o entre dos cultivos sucesivos, no sirve únicamente para mantener la humedad del suelo en verano e impedir la aparición de malas hierbas. 

Y es que, efectivamente, un acolchado de materia orgánica (de paja, recortes de césped, hojas secas...) también contribuye a la fertilidad del suelo, liberando elementos minerales conforme se descompone con ayuda de los animales y la microfauna.

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Acolchado

Los abonos verdes en realidad son plantas que se siembran con la finalidad (tal y como indica su nombre), de fertilizar el suelo.  Cuando se descomponen, los abonos verdes restituyen los elementos minerales que sus raíces han extraído en profundidad

Algunos de los principales abonos verdes que se pueden sembrar son el centeno, la alfalfa y los guisantes. Además, airean el suelo, lo protegen de la intemperie y aportan humus, mejorando así su estructura.

Ver abonos y fertilizantes para plantas

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias, 107 fichas consejo

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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