¿Cómo elegir abonos y fertilizantes para el huerto?

¿Cómo elegir abonos y fertilizantes para el huerto?

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

81 fichas consejo

Los abonos y los fertilizantes son el alimento de las plantas. Pueden tener un origen orgánico o inorgánico, pero en ambos casos aportan nutrientes al suelo que son imprescindibles para el crecimiento de las plantas. En función de su origen y composición, les llamamos abonos, fertilizantes, correctores o enmiendas.

Características importantes

  • Necesidades nutritivas de las plantas
  • Tipos de abonos
  • Fertilizantes, enmiendas y correctores de carencias
  • Consejos de utilización
  • Importancia de los abonos orgánicos
Ver abonos y fertilizantes para tus plantas

Todas las plantas se alimentan de una serie de nutrientes que necesitan en mayor o menor cantidad.

Los elementos que utilizan en mayor cantidad son los llamados macronutrientes, y son el nitrógeno (N), el fósforo (P ) y el potasio (K). El azufre, el calcio y el magnesio también se incluyen en el grupo de los macronutrientes.

Los micronutrientes son aquellos elementos que las plantas necesitan en menor cantidad, pero que aún y así resultan imprescindibles para un correcto desarrollo. Entre ellos encontramos boro, cloro, cobre, cobalto, hierro, manganeso, molibdeno y zinc.

Las etiquetas de todos los abonos y fertilizantes incluyen una tabla en la que consta su composición, utilizando habitualmente sus símbolos químicos e indicando sus porcentajes.

Las necesidades nutritivas de las plantas hortícolas

No todas las plantas del huerto necesitan los mismos nutrientes ni los precisan en la misma cantidad. Por ejemplo, las plantas más exigentes son aquellas que forman frutos (como por ejemplo una tomatera), mientras las que menos pueden necesitar son las que forman hojas (como las lechugas).

De hecho, su desarrollo también es distinto: una lechuga crecerá formando hojas y la cosecharemos antes de que inicie su proceso de reproducción. Es decir, antes de la formación de flores de las que se formarán semillas.

En el caso de la tomatera, el proceso es totalmente distinto: además de esperar su crecimiento, necesitamos que aparezcan flores de las que una vez polinizadas, aparecerán los tomates.

Las plantas necesitan en mayor cantidad determinados nutrientes en cada una de las etapas de su crecimiento. Por ello, podemos encontrar abonos y fertilizantes recomendados para la floración y el engorde de los tomates, por ejemplo. Son ricos en fósforo y potasio, que son los dos macronutrientes que necesitan en mayor cantidad para formar grandes y ricos tomates.

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Tomatera

Después de labrar y arar la tierra, se suele realizar una aportación de abono al suelo. Este devolverá los nutrientes que puedan haber consumido los cultivos realizados con anterioridad y que ya no están disponibles para nuevas plantas. También nos permite mejorar sus propiedades físicas y su estructur

Los abonos que se utilizan en este momento pueden tener un origen orgánico o mineral:

  • Abonos orgánicos: aquellos que proceden de residuos animales o vegetales previamente compostados. Un buen ejemplo son el estiércol de caballo, vaca, oveja o el compost. Son los más habituales en cultivo ecológico porque además de aportar nutrientes, contienen materia orgánica respetuosa con el suelo y con la vida microbiana que reside en él. Si decides utilizar compost, entiérralo de forma muy superficial unas semanas antes de trasplantar tus cultivos. No te pases de la medida; lo más habitual, en función de su riqueza, es que 5 kg de compost por m² sean suficientes para un suelo medianamente rico;
  • abonos minerales o inorgánicos: son los abonos que no provienen de restos orgánicos y que elabora la industria química a partir de distintos elementos presentes en la naturaleza. En su fabricación se formulan de manera que sean asimilables por las plantas.

Formatos habituales de los abonos

Abono granulado – Los más habituales tienen forma de bolitas (de mayor o menor diámetro) o de pellet.

Abono en polvo – Para aplicar sobre la tierra, mezclándolo con la misma o para disolver en agua y utilizar en riego o pulverización foliar.

Abonos líquidos – Se disuelven en el agua de riego o se utilizan en pulverización foliar.

Abonos sólidos – Su aspecto es similar al de la tierra, con la que se mezclan. Normalmente son de origen orgánico (estiércol, humus, compost).

La mejor respuesta a esta pregunta pasa por tomar una decisión. ¿Quieres cultivar tu huerto de manera ecológica o no? 

Si te decides por un cultivo ecológico, el mejor abono para el huerto será aquél de origen orgánico. Puedes elegir entre estiércol, compost, humus y granulados ecológicos. Busca uno con el sello que certifica su origen ecológico, según la normativa actual.

Si durante el cultivo precisas alguna aportación extra de nutrientes, podrás elegir entre los distintos tipos de fertilizantes.

De no querer realizar un cultivo ecológico, es muy habitual utilizar abonos granulados en distintas formulaciones, que aportan todos los nutrientes necesarios para iniciar los cultivos. Es habitual incluso empezar utilizando estiércol para aportar materia orgánica a la tierra, y continuación utilizar abonos minerales o inorgánicos.

La materia orgánica siempre ayuda a que la tierra quede más suelta, aligerando los suelos arcillosos y favoreciendo la retención de agua en los arenosos.

No olvides que puedes elaborar compost fácilmente en tu huerto, aprovechando todos los restos orgánicos que se generan en casa. 

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Compost

Los fertilizantes, enmiendas y correctores de carencias son abonos que se utilizan para aportar determinados nutrientes o para corregir la falta de otros. Resultan muy útiles cuando se producen malas condiciones climáticas, por un ataque importante de parásitos, para nutrir cultivos exigentes o para solventar algunas carencias del suelo.

Las enmiendas aportan materia orgánica al suelo, buscando siempre una mayor fertilidad de la tierra. Las más habituales son las llamadas enmiendas húmicas, que mejoran la absorción de determinados micronutrientes por parte de las plantas.

Los correctores de carencias son formulaciones diseñadas para que las plantas puedan absorber rápidamente determinados nutrientes que no están disponibles en ese momento. Los dos elementos más habituales son:

  • Calcio – Su falta ocasiona podredumbre apical (también llamada “culo negro” o “mancha del tomate”) en tomates, pimientos y otras hortalizas;
  • hierro – Su falta ocasiona clorosis férrica, y se puede aplicar tanto por vía foliar como radicular (mezclándolo con el agua de riego).

Los fertilizantes son un tipo más de abono. Aportan nutrientes que contribuyen a mejorar el desarrollo de las plantas hortícolas en distintos estadios.

Los más utilizados son los diseñados para aportar los nutrientes necesarios para el crecimiento, la floración o la fructificación de las distintas hortalizas. Algunos fabricantes los formulan pensando en las necesidades específicas de determinadas hortalizas (tomates, fresas, aromáticas, etc.).

Los formatos de presentación más habituales son:

  • Líquidos: para disolverlos en el agua de riego o para pulverizar sobre las hojas. Es recomendable leer las instrucciones de uso para aplicarlos correctamente, tanto en dosificación, periodicidad y tipo de aplicación;
  • sólidos: en polvo o granulados. Para huertos urbanos (o cultivo en macetas) se fabrican en barritas que se clavan en la tierra y se disuelven poco a poco con el agua de riego.
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Pulverizar sobre las hojas

Es aconsejable seguir las pautas indicadas por el fabricante respecto a la aplicación de cualquier abono. La seguridad es importante, e incluso algunos abonos ecológicos se deben aplicar con mascarilla y gafas protectoras además de otros elementos de seguridad.

La dosis y la periodicidad de aplicación indicadas deben seguirse al pie de la letra. Algunos abonos actúan de manera rápida mientras que otros son más lentos. Todo depende de su formulación.

Un exceso de abono puede ser perjudicial en lugar de beneficioso. De hecho, la presencia de determinados elementos puede inhibir la absorción de otros por parte de la planta. 

Por este motivo es recomendable consultar las indicaciones acerca de la compatibilidad entre distintos productos, incluyendo los fitosanitarios en la comparativa.

Los abonos minerales que proceden de la industria química aportan elementos nutritivos que las plantas asimilan directamente. Suelen ser ricos en nitrógeno y favorecen el crecimiento, pero también son especialmente sensibles a las enfermedades y a los ataques de determinadas plagas, como los pulgones, especialmente en casos de uso excesivo. Debido a que los elementos fertilizantes son muy solubles, el agua de la lluvia los arrastra con facilidad y favorecen la contaminación de las capas freáticas y de los ríos

Las fertilizaciones orgánicas, que proceden de productos vegetales o animales, alimentan a éstos últimos y a los microorganismos del suelo, que liberan, de forma progresiva, los elementos minerales que pueden asimilar las plantas.

En resumen, podemos decir que los abonos químicos nutren la planta, mientras que la materia orgánica nutre y conserva la vida del suelo. No obstante, ten cuidado, porque los excesos de abono también se pueden producir con productos naturales

Adaptar el aporte de estiércol según el cultivo 

Algunas plantas se consideran muy demandantes ya que requieren que el suelo esté bien cargado de elementos nutritivos (por ejemplo, 5 kg de compost / m²); otras, lo son un poco menos y otras, sin embargo, sobreviven en suelos relativamente pobres.

Vegetales demandantes de nutrientes
Vegetales medianamente demandantes de nutrientes
Vegetales poco demandantes
Alcachofa, berenjena, apio, col, pepino y pepinillo, calabaza, espinacas, puerro, pimiento, patata, tomate
Remolacha, zanahoria, chirivía, acelga, lechuga y achicoria, salsifí
Ajo, cebolla, chalota, haba, judía, guisantes, nabo, rábano, canónigos

El acolchado con el que se cubre la tierra que hay entre las plantas o entre dos cultivos sucesivos no tiene otra función que la de mantener la humedad del suelo en verano o impedir que crezcan malas hierbas. Así pues, estas capas de materia orgánica (paja, hierba cortada, virutas o corteza de madera...) también sirven para fertilizar el suelo al liberar elementos minerales cuando los animales y la microfauna las descomponen poco a poco. 

Los abonos verdes son plantas que se siembran con el objetivo de fertilizar el suelo. Se dejan crecer, y se cortan justo antes o durante la floración, manteniéndolas cortadas sobre el suelo. Al descomponerse, los abonos verdes devuelven a la tierra los elementos minerales que las raíces han extraído de la misma para crecer. El centeno, los altramuces, la alfalfa, la veza, las habas o los guisantes son algunos de los abonos verdes más habituales. Además, airean el suelo, lo protegen de la intemperie y aportan humus, lo que da como resultado una mejora de la estructura del suelo.

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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta, 81 fichas consejo

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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