¿Cómo elegir abonos y fertilizantes para flores y plantas?

¿Cómo elegir abonos y fertilizantes para flores y plantas?

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

81 fichas consejo

Todas las plantas necesitan los nutrientes presentes en la tierra para realizar la fotosíntesis. Su desarrollo, crecimiento y floración dependen de la fertilidad del suelo, así como su buen estado de salud. Los abonos y los fertilizantes nos permiten reponer estos nutrientes para que estén siempre a su disposición.

Características importantes

  • Necesidad de nutrientes
  • Tipos de abonos y formatos disponibles
  • Pautas de abono
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Las plantas no viven únicamente del agua que utilizamos para regar. En realidad, el agua les permite absorber los nutrientes de la tierra para llevarlos hasta sus hojas. Allí, es donde gracias a la fotosíntesis, se produce su verdadera alimentación.

Pero los nutrientes presentes en la tierra del jardín o en el sustrato de macetas y jardineras puede agotarse si no lo reponemos de vez en cuando. De ahí la importancia y la necesidad de abonar regularmente.

Con los abonos y los fertilizantes, devolveremos al suelo los nutrientes que faltan y solucionaremos problemas habituales: por ejemplo, la falta de flores en determinadas plantas, crecimientos lentos o irregulares, manchas en las hojas por carencia de nutrientes, etc.

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Abonos y los fertilizantes

Cada tipo de planta tiene unas necesidades nutritivas distintas y la pauta de abonado puede variar entre ellas. Las hortalizas, por ejemplo, son bastante más exigentes en nutrientes que las plantas de interior y además pueden necesitar abonos con distinta composición en función del estadio de crecimiento.

La mayoría de abonos y fertilizantes especifican su composición mediante una etiqueta en la que se indica su contenido en N-P-K (Nitrógeno, Fósforo y Potasio). Estos son los llamados macronutrientes, aquellos que la mayoría de plantas consumen en mayor cantidad. Pero también existen los micronutrientes, que consumen en distintas cantidades pero siguen siendo igualmente necesarios.

Además, cada nutriente actúa de manera distinta sobre ellas, aportando la energía necesaria para aumentar o favorecer distintas etapas de su crecimiento.

  • El Nitrógeno (N) es muy importante en los primeros estadios de su desarrollo porque favorece el crecimiento de hojas y tallos. Las plantas lo consumen en gran cantidad apenas han germinado y por ello es uno de los elementos que cualquier tipo de abono incluye en un gran porcentaje de su composición;
  • el Fósforo (P) les permite formar un buen sistema de raíces y favorece la floración. Es por este motivo que los abonos especialmente formulados para determinadas plantas de flor lo incluyen en un porcentaje más elevado;
  • el Potasio (K) fortalece a la planta, la hace más resistente al frío o a las enfermedades y es vital para que sigan adelante los frutos en aquellas que los producen (como las hortalizas o los árboles frutales);
  • una planta que no florece (o lo hace con dificultad) o un frutal que no produce flores (de las que aparecerán posteriormente sus frutos) está reclamando la aportación de estos nutrientes que le faltan.

Por ello, en primavera es recomendable realizar un buen abonado en la mayoría de plantas del jardín: árboles y arbustos, frutales, plantas de flor, césped y hortalizas agradecerán estos nutrientes tan necesarios en el momento en que más los necesitan para reiniciar su crecimiento después del parón invernal.

En este momento del año, la mejor opción suele ser utilizar un abono sólido como el estiércol, el compost o el humus. Además de los nutrientes necesarios aportarán textura al suelo, que se suele remover y descompactar con herramientas mecánicas o manuales antes de aplicarlo... También son responsables de la mejora de determinados tipos de suelo, como los arcillosos o arenosos, que mejoran su drenaje o capacidad de retención de agua gracias a la materia orgánica que contienen.

Pero las plantas necesitan alimentarse durante todo el año, y para ello se suelen utilizar fertilizantes especialmente formulados para cada uno de los estadios de su crecimiento. Por ejemplo, un fertilizante para rosales aportará un extra de fósforo y potasio que le ayudará a formar muchas más rosas cuando llegue la época de floración.

Establecer una pauta de abonado dependerá de las plantas que estemos cultivando y siempre debemos elegir un abono adecuado a cada una de ellas. Es un gran error pensar que podemos utilizar la misma dosis y periodicidad para todas a la vez en vez de tratarlas como individuos distintos con distintas necesidades

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Herramientas mecánicas o manuales

Podemos dividir los abonos en función de su origen: 

  • Abonos orgánicos: estiércoles de origen animal, compost, purín, humus, guano, algas, polvo de hueso, sangre seca, etc. Son los más respetuosos con el medio ambiente y además de nutrir a las plantas, enriquecen el suelo y la vida microbiana del mismo;
  • abonos minerales: formulados químicamente y presentados en forma de polvo, bolitas, pellets o líquidos.

Actualmente existe una amplia oferta de presentaciones y formatos de abonos que lejos de facilitar su elección, puede llegar a confundirnos. Por ejemplo, encontramos abono para plantas de flor en formato líquido, en bolitas, en barritas y monodosis. Ante la duda, es mejor priorizar la duración de sus efectos  y la pauta recomendada de uso. Así, los más olvidadizos o que tienen menos tiempo para dedicarse a las plantas, preferirán uno de larga duración mientras que otros se encontrarán más cómodos con uno líquido que haya que utilizar cada quince días con el agua de riego. 

La mayoría de productos ofrecen resultados similares, y la elección de uno u otro debería ajustarse a aquello que nos resulte más cómodo. Es importante leer con atención las instrucciones de uso de cada uno de ellos para no aplicar una dosis superior a la necesaria, que podría ser tan perjudicial para las plantas como la ausencia de nutrientes que intentamos solventar.

Presentaciones sólidas o en polvo

En este gran grupo encontraríamos todos los abonos con aspecto de tierra vegetal. Incluso el estiércol de distintos animales parece tierra negra (y huele como tal) cuando abrimos un saco. Esto ocurre porque ha sido previamente compostado o madurado y se ha transformado en compost. Además, si disponemos de espacio podemos elaborar nuestro propio compost o humus de lombriz de manera fácil y sostenible. Para ello necesitaremos un compostador o un vermicompostador y la mayoría de residuos orgánicos que se generan en el hogar.

Otros abonos de origen orgánico se presentan en forma de polvo. Es el caso del guano (excrementos de aves marinas), el polvo de huesos o la sangre seca

Bolitas, gránulos o pellets

Uno de los abonos más conocidos son las famosas bolitas azules, que se reparten sobre la tierra y que se van diluyendo poco a poco con el agua de riego. Otros se comercializan en forma de gránulos más o menos gruesos e incluso con forma de pellet.

Es importante seguir las instrucciones de uso de cada uno de los productos, ya que en ellos se especifica la periodicidad y duración del abono

Líquido

Esta presentación es la más habitual cuando buscamos abonos especialmente formulados para determinados tipos de plantas: plantas de flor, plantas verdes, orquídeas, cactus y crasas, frutos rojos, bonsáis,  etc. 

Resultan muy prácticos porque se diluyen en el agua de riego aunque se debe ser más constante en su utilización, ya que la periodicidad de uso es cada 15 días aproximadamente.

Varitas

Este tipo de abono sólido se presenta en forma de varitas que se clavan en la tierra y se van diluyendo poco a poco conforme vamos regando. Las hay especialmente formuladas para plantas de flor, de interior, para hortalizas y otros.

Su efecto es duradero, lo que las convierte en un tipo de abono especial para personas con poco tiempo o algo olvidadizas en lo que se refiere a la pauta de abonado.

Monodosis

De más reciente introducción en el mercado, los fertilizantes monodosis son concentrados líquidos que aportan macro y micronutrientes. El blíster se abre por uno de los extremos y se clava en la tierra boca abajo, aportando su contenido poco a poco.

Existen distintas formulaciones aunque los más habituales son el universal y el de orquídeas

Abonos foliares

La mayoría de plantas son capaces de asimilar nutrientes a través de sus hojas. Por ello, algunos fabricantes también elaboran abonos en spray que se pulverizan sobre las plantas con una periodicidad estipulada en las instrucciones. 

Otros purines como el de ortiga se aplican del mismo modo, aunque lo más habitual es prepararlos de manera casera y utilizar un pulverizador para aplicarlos.

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Pulverizador
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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta, 81 fichas consejo

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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