Todo sobre la rotación de cultivos

Todo sobre la rotación de cultivos

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

107 fichas consejo

Alternar el cultivo de las distintas variedades de hortalizas en una parcela es una buena manera de mejorar su nutrición y de romper el ciclo de desarrollo de las plagas y enfermedades habituales. Aunque sea difícil poner en práctica la rotación de cultivos en un huerto familiar, es bueno respetar ciertos principios.

Características importantes

  • Elementos nutritivos del suelo
  • Alimentación de las plantas
  • Plantas exigentes en nutrientes
  • Control de plagas
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La rotación de cultivos persigue un doble objetivo que se refiere tanto a la alimentación como a la protección de la planta contra las plagas del jardín.

Todas las plantas tienen diferentes necesidades de nutrientes. Hablamos sobre el agotamiento del suelo cuando cultivamos una única variedad hortícola en la misma parcela y durante varios años consecutivos, porque siempre toma los mismos nutrientes del suelo.

Las plagas, por otro lado, se instalan y se desarrollan más fácilmente cuando los cultivos permanecen sin cambios. Por ello, la variación de las especies de plantas cada año en un mismo espacio limita la proliferación de estas plagas de jardín: la rotación de cultivos suprime su fuente de alimento y las plantas en las que se hospedan.

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Una única variedad hortícola

Las necesidades nutritivas de las plantas del huerto

En función de sus necesidades, las plantas de las distintas especies toman distintos elementos minerales del suelo. Alternar vegetales en la misma parcela evita agotar el suelo al diversificar la absorción de los minerales y oligoelementos.

Esto permite que la tierra sea capaz de reponer sus reservas. Además, algunas verduras tienen altos requerimientos de nutrientes y requieren de un abonado extra. Otras son menos exigentes y pueden crecer sin tener que añadir fertilizantes.

Se acostumbra a clasificar las hortalizas en 3 categorías según sus necesidades nutricionales:

  • Plantas muy exigentes en nutrientes: calabaza, calabacín, tomates, repollo, berenjenas y pimientos;
  • plantas moderadamente exigentes: zanahorias, lechugas y remolachas;
  • plantas poco exigentes en nutrientes: cebolla, ajo y rábano.

La rotación de cultivos también aprovecha la propiedad que ciertas plantas tienen de enriquecer el suelo con elementos minerales. El ejemplo más citado es el de las leguminosas o fabaceae (guisantes, judías, habas) que, a través de las bacterias que viven en sus raíces, fijan el nitrógeno atmosférico. Después de la cosecha, las raíces de estas plantas se descompondrán en el suelo y el nitrógeno que liberan queda a disposición del siguiente cultivo que se realiza en el mismo espacio. 

A qué profundidad obtienen los nutrientes las plantas hortícolas

En función del sistema radicular propio de cada variedad de hortaliza, los elementos minerales se extraen a distintas profundidades. Algunas verduras como las lechugas o las judías tienen raíces superficiales.

Otras, en cambio, los buscarán a mayor profundidad, como por ejemplo los espárragos, las calabazas y algunos tubérculos como zanahorias, nabos, patatas, etc.

Si evitamos repetir año tras año un mismo cultivo en el mismo espacio, rompemos el ciclo de vida de los parásitos, ya se trate de enfermedades de las plantas causadas por hongos o plagas. De hecho, muchos parásitos vegetales sobreviven en el suelo y reaparecen al año siguiente. Por ejemplo, al final del verano, los escarabajos de la patata adultos se entierran a más de 30 cm de profundidad y emergen aprovechando las buenas temperaturas de la primavera siguiente.

Las verduras que pertenecen a la misma familia botánica suelen tener enemigos comunes. Las pulguillas que destrozan las hojas de rábano son las mismas que se encuentran en las hojas de col. Es por esta razón que aconsejamos dejar pasar un tiempo antes de sembrar o trasplantar vegetales en la misma parcela de plantas de la misma familia botánica.

Por lo tanto, practicar la rotación de manera efectiva implica saber a qué familia pertenecen las distintas hortalizas que vamos a cultivar.

La pregunta más habitual acerca de la rotación de cultivos es la siguiente: ¿cuánto tiempo esperar antes de volver a colocar el mismo cultivo en la misma parcela? La respuesta es: el mayor tiempo posible.

De hecho, los parásitos vegetales pueden resistir durante muchos años en el suelo: esporas de hongos, huevos, larvas, etc. Por ello se considera razonable realizar rotaciones de más de 3 o 4 años.

Tenga en cuenta que algunas verduras quedan fuera del sistema de rotación porque permanecen en el mismo lugar durante varios años:

  • Fresas
  • alcachofas
  • espárragos
  • ruibarbos

Debemos cultivarlas en un lugar determinado del huerto que no interfiera (o moleste) en las rotaciones que vamos a realizar.

Entendemos que la planificación de la rotación de cultivos no es fácil. Debemos manejar distintos parámetros: familia botánica, tipo de verdura (fruto, raíces, hojas) y necesidades de elementos fertilizantes. 

Esta tabla puede ser útil para orientarse.

Familia botánica

Hortalizas muy exigentes

Hortalizas medianamente exigentes

Hortalizas poco exigentes

Apiáceas

Apio, bulbos de hinojo

Zanahoria, perejil

Asteráceas

Alcachofa, cardo

Lechugas, achicorias, escarolas, salsifí 

Tupinambo, endivia 

Brassicáceas

Col o repollo, coliflor, colinabo

Rábano, nabo, col de Bruselas 

Quenopodiáceas

Acelgas, remolachas, espinacas

Cucurbitáceas

Calabazas, calabacines, pepinos, melones

Leguminosas

Judías, guisantes

Habas

Liliáceas

Puerro

Ajo, cebolla, chalota

Solanáceas

Berenjenas, pimientos, tomates, patatas

Otras familias botánicas

Ruibarbo, maíz

Canónigos, acedera

Aunque las rotaciones de cultivos son simples de planificar para los agricultores profesionales (que cultivan 3 o 4 hortalizas en grandes parcelas y son los primeros interesados en adoptar esta práctica), puede convertirse en un verdadero desafío cuando se cultiva una amplia variedad de vegetales en un espacio pequeño, como es el caso en huertos de autoconsumo, invernaderos y parcelas familiares.

Requiere de un gran sentido de organización y una correcta planificación de los cultivos por adelantado durante varios años, dividiendo el espacio en parcelas. Si además desea tener en cuenta las asociaciones favorables o desfavorables entre las hortalizas, la planificación se complica aún más.

Sin embargo y por simplicidad, debe recordarse que es especialmente necesario practicar la rotación de patatas y repollos en general. Si puede, hágalo también para zanahorias y plantas de la familia del ajo (cebollas, chalotas y puerros).

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Invernaderos

Divida su huerto en tantas áreas como años vaya a durar la rotación. Por ejemplo, para una rotación clásica de más de 4 años, diseñe el espacio en 4 parcelas grandes.

En este ejemplo, durante un año determinado, se debe cultivar en cada parcela una serie de hortalizas con los mismos requisitos de nutrientes: para verduras muy exigentes (tomates, berenjenas, calabazas, coliflores), se abonará la parcela con estiércol o compost.

Al año siguiente, esta parcela producirá cultivos menos exigentes (zanahoria, remolacha, guisantes, lechuga). En el tercer año, cultivaremos hortalizas poco exigentes en nutrientes (ajo, cebolla, canónigos, nabos); No se añadirá abono.

En el cuarto año, se recomienda dejar descansar la tierra sembrando un abono verde.

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Abonará la parcela con estiércol o compost.

No se suele aconsejar la rotación de cultivos en huertos muy pequeños o cuadrados, que ocupen poca superficie. De hecho, es realmente difícil porque habitualmente, la falta de espacio obliga a un mayor aprovechamiento del mismo: se suele sembrar o reponer las plantas continuamente conforme se van cosechando. 

La diversidad de cultivos y la rápida renovación que se realiza en este tipo de huertos, ayuda a que no sufran habitualmente de enfermedades y plagas.

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Reponer las plantas
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Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias, 107 fichas consejo

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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