
Soluciones para crear un huerto urbano en casa
Ficha escrita el 15 de febrero de 2024 por:
Ester, hortelana autodidacta
Características importantes
- Beneficios de tener un huerto en casa
- Huerto en el suelo
- Soluciones para un huerto urbano en macetas
- Dónde situar tu huerto urbano
- Cómo crear un huerto urbano paso a paso
- Cómo regar un huerto urbano
Los beneficios que te aporta tener un huerto urbano en casa
La práctica de la jardinería aporta una serie de beneficios tanto físicos como mentales. Las plantas, como seres vivos que son, necesitan de una serie de cuidados que te ayudarán a evadirte durante un buen rato, ya sea planificando, cavando o simplemente pasando revista para ver sus progresos.
Conseguirás alimentos sanos, y descubrirás el auténtico sabor de algunas hortalizas porque podrán madurar hasta que las coseches en su punto, sin intermediarios ni desplazamientos.
Desplazamientos que por otra parte, no generan emisiones dañinas para el medio ambiente. Hortalizas Km.0: del huerto, directos a tu mesa.
Aprenderás a observar el medio natural y las distintas temporadas de cultivo en el huerto. Te convierte en un consumidor concienciado, que valora el origen de los productos y las hortalizas de temporada.
Al trabajar en el huerto, se combate el estrés y la ansiedad. Por más que quieras acelerar el crecimiento de las plantas, verás que llevan su propio ritmo. Y no queda otra que dejarse llevar por ese entorno sereno que invita a la relajación y a desconectar de los problemas cotidianos.
Es una actividad perfecta para realizar en familia. A los niños les encanta observar el proceso de crecimiento de algo que empieza con una minúscula semilla y acaba siendo el más sabroso de los bocados. ¡Muchos empiezan a consumir hortalizas porque las han hecho crecer!
¿Qué es un huerto urbano?
Por definición, un huerto urbano es un espacio de cultivo al aire libre en la ciudad. Puede crearse en el suelo si dispones de un jardín o un patio, o utilizando macetas del tamaño apropiado para las plantas que quieres cultivar en terrazas y balcones.
Huerto en el suelo
Si vas a crear tu huerto en el suelo puedes delimitar el espacio utilizando camas de cultivo o huertos en escalera. Estas estructuras de madera o de metal, te permitirán mejorar la tierra con la que ya cuentas para cultivar tus hortalizas.
Las camas de cultivo más apropiadas son aquellas que se fabrican con madera tratada en autoclave. Soportan mejor las inclemencias meteorológicas y su altura desde el suelo ayuda a no tener que agacharse tanto para trabajar. Además, estéticamente permiten delimitar la zona del huerto de la del jardín, y si tienes peques, será más fácil que no pisen la tierra de cultivo durante sus juegos al aire libre.
Tanto las camas de cultivo como los huertos en escalera se colocan directamente sobre el suelo y se rellenan con sustrato especial para plantas hortícolas. El interior viene forrado con un tejido geotextil que sujeta la tierra, protege la madera y a la vez, permite un correcto drenaje del agua de riego o de lluvia.¡Además, puedes pintarlos o decorarlos como quieras!
Si prefieres utilizar la tierra del jardín, trabájala con una azada para descompactarla, y añade un abono ecológico como el estiércol, el compost o el humus de lombriz, ¡y a plantar!
Huerto en macetas y jardineras
Que no dispongas de un patio en casa no es impedimento para cultivar. Si eres manitas, puedes fabricar tus propias jardineras con madera, o utilizar contenedores que se han diseñado para aprovechar cada centímetro cuadrado de una terraza o de un balcón.
Macetas y jardineras
Las clásicas macetas de plástico o de barro son perfectas para todo tipo de hortalizas y frutales. Si tienes en mente plantar tomates, pimientos o berenjenas, elige macetones de gran tamaño (a partir de 40 litros), porque son plantas que crecen mucho tanto por su parte visible como por debajo de la tierra.
Utiliza las más pequeñas para hortalizas de hoja, como por ejemplo las lechugas, las espinacas, acelgas o rúcula, cuyas raíces no necesitan tanto espacio.
Si sueles ausentarte durante el fin de semana, una buena opción son las macetas de autoriego u otras soluciones que se adaptan a macetas convencionales. Los conos cerámicos de riego se clavan en el sustrato y se introduce el extremo de la manguera en un cubo o una garrafa de agua. También puedes acoplar una piqueta de autoriego a una botella de agua grande, que al colocarse invertida sobre la tierra, irá goteando.
Mesa de cultivo elevada (con patas)
Esta versión elevada de una cama de cultivo, tiene entre 20 y 30 centímetros de profundidad y una altura y diseño que varían según el fabricante. De este modo, tanto los adultos como los niños pueden cultivar de pie, sin tener que agacharse.
Las mesas de cultivo son muy recomendables para plantas pequeñas o que no crecen mucho en altura (no te aconsejamos utilizarlas para tomateras, por ejemplo).
Evita cultivar plantas aromáticas perennes en las mesas de cultivo. No solo pueden tener distintas necesidades de luz, abono y agua entre ellas: con el tiempo pueden crecer tanto que acabarían invadiendo todo el espacio disponible. En macetas las tendrás más controladas.
Huertos verticales
El espacio vertical suele ser el gran desaprovechado, y pensando en ello se fabrican distintos módulos con forma de bolsillos que encajan entre sí y que además pueden ampliarse. Están disponibles en un tejido similar a un fieltro, en yute, en polipropileno, y en plástico como el de las macetas. Algunos vienen preparados para incorporar un sistema de autoriego aunque siempre puedes aprovechar el agua que sale por los agujeros de drenaje para regar el módulo inferior.
Te servirán para cultivar fresas, aromáticas, flores comestibles y hortalizas que necesiten poco volumen de sustrato (como las lechugas, cebollas o rabanitos).
Si prefieres las jardineras, ¿por qué no anclarlas a la pared? Puedes adquirir soportes o ganchos universales para jardineras, que se adaptan a distintos tamaños. No olvides utilizar tacos y tornillos apropiados para tu pared.
Macetas apilables o colgantes para el balcón
Si no puedes hacer agujeros en las paredes porque vives de alquiler, puedes elegir entre un buen número de soluciones que te permitirán cultivar aprovechando el espacio vertical.
Y es que aparte de las típicas macetas y jardineras con ganchos para la barandilla del balcón, también están los (no tan conocidos) maceteros apilables. Estos modelos se fabrican habitualmente en plástico y encajan unos con otros dejando espacio libre para que las plantas puedan crecer. Están disponibles en un montón de colores y también en plástico reciclado si te preocupa la sostenibilidad.
Macetas y jardineras con ganchos para la barandilla del balcón
¿Dónde situar un huerto urbano?
A la mayoría de las plantas hortícolas les gusta estar a pleno sol y que este incida sobre ellas durante unas 5 o 6 horas diarias. La mejor orientación es la sur o suroeste, aunque también te avanzamos que las 6 horas de sol, no tienen que ser necesariamente seguidas.
Prioriza la distribución de las plantas teniendo esto en cuenta: las hortalizas de fruto son las que más sol necesitan. Y en este grupo estarían los tomates, pimientos, berenjenas, fresas, calabacines, maíz, pepinos, melones y sandías. También los árboles frutales.
Utiliza los espacios con más horas de sombra para hortalizas de hoja o de raíz: lechugas, espinacas, acelgas, cebollas, ajos, puerros y remolachas.
Cómo crear un huerto urbano paso a paso
Utiliza un sustrato orgánico para huerto urbano, rico en los nutrientes que las plantas tanto van a necesitar. Distribuye tus macetas, mesas de cultivo y jardineras teniendo en mente el futuro crecimiento de las plantas y el espacio que necesitarás para poder acceder a ellas.
Elige las plantas: puedes empezar a partir de semillas o de plantones (plantas de pequeño tamaño, listas para ser trasplantadas al huerto). Si prefieres preparar tus propios semilleros, prueba a reutilizar envases como los vasitos de yogur. Forma pequeños agujeros en la base para facilitar el drenaje, llénalos de tierra y deposita de 3 a 4 semillas encima del sustrato, sin apenas enterrar. Riega con un pulverizador y espera entre 4 y 15 días a que germinen (manteniendo la humedad del sustrato y colocando los semilleros en un lugar cálido). Cuando germinen, intenta que reciban sol directo o el máximo de luz posible.
Trasplante al huerto: la mayoría de las plántulas pueden pasarse a la tierra del huerto cuando miden unos 10 o 12 centímetros. Consulta la previsión meteorológica para asegurarte de que no hay riesgo de heladas y de lo contrario, mantén las plantas a cubierto en un invernadero hasta que el tiempo mejore.Riega las plantitas y espera unos minutos para poder extraerlas del recipiente sin dañarlas. Forma un hueco en la tierra del huerto, y trasplanta con cuidado, presionando suavemente la tierra alrededor del tallo y regando a continuación.
Coloca tutores o mallas para aquellas hortalizas que lo necesiten, y átalas conforme vayan creciendo. No las estrangules: deja los nudos un poco sueltos para que los tallos puedan seguir engrosando.
No olvides empezar una pauta de abonado al cabo de un par de meses después del trasplante. Las plantas de huerto (especialmente aquellas que forman frutos, como los tomates, los pimientos o los calabacines) son auténticas glotonas, y esa tierra rica y fértil que utilizaste para empezar, dejará de serlo cuando consuman todos sus nutrientes. Que sigan encontrando en la tierra todo aquello que necesitan para crecer, es vital para su salud y para obtener una buena cosecha. Utiliza un abono ecológico.
Riega regularmente para mantener la tierra húmeda, y vé incrementando la cantidad de agua conforme la planta se vaya desarrollando. No te pases con el riego: un exceso de agua puede provocar problemas de hongos, por ejemplo. Si no tienes claro si tienes que regar o no, utiliza un medidor de humedad o entierra tu dedo índice para comprobar si la tierra está seca. Pronto le cogerás el punto, ya lo verás.
Utiliza un acolchado de paja o de corteza de pino sobre la tierra. Durante el verano, se reduce la evaporación y tendrás que regar menos. En invierno, actuará como manta para proteger las raíces del frío.
Medidor de humedad
Cómo regar un huerto urbano
Todas las plantas necesitan riego, y las del huerto no son una excepción. La periodicidad y cantidad cambiarán según la estación del año, las plantas que estás cultivando y los métodos de ahorro de agua que puedas implementar.
Hemos apuntado antes la conveniencia de utilizar un acolchado para evitar la evaporación durante el verano. Las raíces de tus plantas lo agradecerán, especialmente si las cultivas en macetas. Durante esos meses, vas a tener que regar constantemente, incluso a diario, por lo que tener un grifo cerca del huerto va a ser lo más práctico.
Puedes regar a mano, intentando que el agua caiga en forma de lluvia. La tierra se irá empapando lentamente, y evitarás que busque el camino fácil, escurriéndose inmediatamente hacia los agujeros de drenaje. Y lo que es peor: sin que las raíces de las plantas se beneficien de ella. Utiliza una regadera o una manguera provista de pistola de riego para simular esa lluvia fina que tan beneficiosa es cuando cae del cielo. Lo comprobarás por ti mismo cuando llueva y te ahorres tener que regar.
En algún momento puedes plantearte la instalación de un riego automático,que te aportará la tranquilidad de saber que a tus plantas no les va a faltar el agua que necesitan. Hay sistemas de riego automático para macetas, que incluyen el programador y las mangueras y goteros necesarios. Son muy económicos y fáciles de instalar.
Si tu huerto tiene un tamaño considerable, el riego por goteo te permitirá adaptarlo a la forma de tu terraza o jardín, y además, ahorrar agua. Puedes partir de un kit básico (que incluye el programador, mangueras, derivaciones y goteros) y ampliarlo comprando únicamente las piezas que necesitas. Actualmente, hay hasta programadores por wifi, que podrás activar o suspender si estás ausente y sabes que está cayendo un chaparrón en casa.
Y si tienes suficiente espacio, ¿por qué no instalar un depósito de recogida de aguas pluviales? Es sencillo de instalar, y lo único que necesitarás es colocarlo debajo de un bajante, acoplar un filtro y empezar a regar con la mejor agua del mundo: la de la lluvia.
Filtro
Saber más sobre huertos
Otros temas que pueden interesarte
Ficha escrita por:
Ester, hortelana autodidacta
Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: Hortelanos de ciudad.