
¿Cómo plantar un frutal ?
Ficha escrita el 15 de febrero de 2024 por:
Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias
Características importantes
- Preparación de las raíces
- Hidratación
- Trasplante
La preparación del suelo
Lo primero es elegir la ubicación apropiada, sin olvidar nunca que el árbol va a crecer a lo ancho.
Un mes antes de la plantación, es recomendable cavar un hoyo grande teniendo en cuenta el volumen que ocuparán las raíces del nuevo árbol. Esta labor debe realizarse en un momento en que la tierra no esté demasiado húmeda, preferentemente a principios de otoño.
El hoyo deberá tener como mínimo 50 cm de lado y otros tantos de profundidad. Para árboles o arbustos más desarrollados, o que ya tengan varios años, es mejor prever un hoyo de 1 m por 1 m y de unos 0,70 m de profundidad.
Utilizad una pala para separar la tierra de superficie de la que está en profundidad (y que probablemente será de un color más oscuro) y aprovechad para eliminar las piedras que puedan aparecer durante el proceso.
Añadid al fondo del hoyo una cantidad generosa de compost maduro o semi-maduro (o bien un abono orgánico especial para frutales) que se debe mezclar con la tierra del fondo del hoyo.
Especial para frutales
Plantar un árbol a raíz desnuda
Los árboles a raíz desnuda cuentan con dos grandes ventajas respecto a los que se comercializan en macetas con tierra o en cepellón: enraízan fácilmente y son mucho más económicos.
Se trasplantan durante el período de reposo vegetativo natural en este tipo de árboles, es decir, a partir de noviembre hasta finales de febrero. El mejor momento del año va desde mediados de noviembre a mediados de diciembre, ya que las raíces tienen tiempo de instalarse y empezar a crecer antes de la llegada del frío intenso.
Preparación de las raíces del árbol
Los árboles y arbustos a raíz desnuda deben prepararse antes del trasplante: se eliminan todas las raíces rotas o dañadas, y se recortan algunos centímetros las que están sanas con ayuda de unas tijeras de podar.
Este recorte en las raíces sanas las obliga a dividirse y a formar nuevas raíces. De todos modos, este recorte debe ser ligero, nunca superior a un tercio de la longitud total de las raíces. A menudo, basta con igualar la longitud de todas las raíces después de eliminar aquellas rotas o dañadas.
La hidratación de las raíces
Este proceso se realiza para evitar la posibilidad de deshidratación y asegurar una buena implantación del árbol o arbusto. Prepara barro mezclando tierra arcillosa y agua. Dejad las raíces sumergidas dentro de esta preparación durante media hora como mínimo.
El trasplante
Dispón las raíces en el interior del hoyo respetando su posición natural. No deben forzarse ni aplastarse contra el fondo de la cavidad. Es ideal contar con ayuda en este momento: mientras uno mantiene el árbol bien recto, el otro puede ir rellenando el hueco con tierra.
En función de la forma de las raíces, puede ser de ayuda formar un pequeño montículo en la base del hoyo para que se asienten mejor. No debe enterrarse nunca el punto de injerto, que es la cicatriz entre el patrón y la variedad injertada. Normalmente forma un pequeño abultamiento en la base del árbol, cerca de las raíces; es importante que quede siempre unos 3 o 4 centímetros por encima del nivel del suelo.
Antes de rellenar el hoyo, es necesario clavar una estaca o tutor para sujetar todos aquellos árboles cuya altura supere los 80 cm. Es conveniente colocarlo paralelo al tronco, a unos 10 cm de distancia, preferentemente en el lado que recibe más viento.
Rellena el hoyo con la tierra extraída anteriormente y mezclada con compost; procura que los espacios entre raíces queden llenos de tierra. Apisona ligeramente la tierra alrededor del tronco cuidando que el punto de injerto no quede enterrado.
Ayudándote con un escardillo o una azada, forma un alcorque de unos 40 cm de diámetro alrededor del tronco, que te permitirá regar mejor el árbol.
Riega generosamente (por lo menos una vez), aunque el suelo esté húmedo o la previsión anuncie lluvias. Este riego permitirá que la tierra se asiente mejor y entre en contacto con las raíces, evitando su deshidratación y favoreciendo el enraizado.
Sujeta el tronco al tutor en su parte superior. La sujeción debe quedar algo suelta alrededor del tronco. Prueba a formar una especie de «ocho horizontal» entre el tutor y el tronco del árbol. Para evitar el roce entre la corteza del tronco y el tutor, puedes utilizar un trozo de trapo o espuma a modo de almohadilla.
Dispón un acolchado alrededor del árbol (con hojas, hierba, cartones...).
Azada
El trasplante de árboles en maceta o cepellón
Los árboles frutales adquiridos en maceta o cepellón pueden trasplantarse en cualquier momento del año. Aunque se considera que el mejor momento es en otoño, pueden trasplantarse sin problemas durante la primavera. Es mejor evitar épocas con temperaturas extremas como el verano y el invierno.
El riego de estos árboles deberá ser especialmente abundante y regular durante el mes siguiente al trasplante.
No es conveniente tocar las raíces de los árboles que se comercializan en maceta o en cepellón, y especialmente, no es recomendable romper el cepellón.
Empieza sumergiendo la maceta o el cepellón en agua durante 20 minutos. Un cepellón que se trasplanta sin haber sido previamente hidratado, difícilmente se hidratará con el riego.
Procura que el cepellón no se deshaga en este proceso; si es necesario, rompe o corta la maceta si tienes problemas para extraer el árbol. El resto del proceso es exactamente idéntico al del trasplante de un árbol a raíz desnuda.
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Ficha escrita por:
Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias
De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía. Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia. Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.