¿Cómo plantar patatas?

¿Cómo plantar patatas?

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

107 fichas consejo

Plantar patatas siempre es una buena idea. La producción suele ser abundante para un trabajo más bien sencillo. No obstante, se debe prever una buena ubicación del cultivo, elegir los tubérculos adecuados para sembrar y realizar algunas tareas de mantenimiento necesarias para estas plantas. Te lo contamos paso a paso.

Características importantes

  • Época de plantación
  • Tipo de suelo y exposición
  • Selección de plantas
  • Labores específicas del cultivo de patatas
  • Siembra de patatas con acolchado
Ver semillas de hortalizas

Las patatas se siembran cuando ha pasado el riesgo de heladas. Esto suele variar según las regiones, pero el periodo habitual va de febrero a mayo. 

Por norma general, puedes empezar a plantar patatas en zonas templadas a partir de la segunda quincena de febrero, mientras que en otras zonas es mejor esperar a la primera o segunda quincena de abril.  

La temperatura de la tierra debería estar a 10° C como mínimo

Para cosechar patatas tempranas, elige variedades precoces que se cosechan en 3 meses, como por ejemplo "Jaerla", "Amandine" o "Adora". Si programas una siembra escalonada, podrás disfrutar de patatas tempranas durante un periodo más largo. 

La mejor tierra debe ser ligera y con una buena cantidad de humus, en un espacio aireado (en medio del huerto) y soleado. No plantes nunca en suelos muy húmedos. 

Si practicas la rotación de cultivos, siembra las patatas en un espacio donde hayas cultivado previamente hortalizas exigentes en nutrientes a las que habrás añadido fertilizantes y compost la temporada anterior. Al plantar las patatas, añade un fertilizante rico en potasio, que será de gran ayuda para el crecimiento de los tubérculos y evita los abonos nitrogenados.

También es aconsejable plantar patatas en una parcela que lleve por lo menos 4 años sin acoger este cultivo. Evitarás la propagación de enfermedades o plagas que puedan persistir en estado latente.

Puedes adquirir patatas para siembra de tamaños que van de los 25 mm de diámetro hasta los 50 mm. Elige los tubérculos priorizando la cantidad de brotes o de ojos que tenga cada uno, ya que cada uno de ellos producirá de 2 a 4 tubérculos.

Tubérculos germinados

En comercios especializados en agricultura, se pueden comprar bandejas de patatas ya germinadas y listas para plantar. Deben tener brotes cortos, de 1 a 2 cm de longitud, gruesos y con buen color, que garantizan un crecimiento rápido y regular.

También se comercializan tubérculos presentados en estanterías, en bandejas de una sola capa, con brotes verticales que aseguran una mayor regularidad de germinación. Este formato es difícil de conseguir para el huerto familiar, ya que suelen destinarse a los agricultores profesionales.

Tubérculos sin germinar 

Estos tubérculos son mucho más económicos y se comercializan a granel, o en sacos o cajas de cartón. Se han mantenido a baja temperatura para evitar su germinación. 

Deberás ser tú quien las haga germinar, exponiendo las patatas a la luz y a una temperatura moderada (de 5 a 8° C), durante un mes antes de plantarlas.

A menudo se oye decir que no se pueden plantar patatas de cosecha propia porque el tubérculo "degenera". En realidad, plantar una patata no difiere de otro tipo de esqueje, ya que un tubérculo no es otra cosa que una porción de un tallo subterráneo, aunque esté hinchado y lleno de reservas de almidón.

Y como todos los esquejes, la planta que crecerá a partir del mismo tendrá las mismas características que la planta que la produjo. Por tanto, puedes sembrar sin problemas tus patatas del año anterior, siempre y cuando no les hayas aplicado ningún tratamiento anti-germinativo, y seguir cultivando tus propias plantas un año tras otro. Al contrario de lo que dice, las patatas no degeneran.

La única diferencia con las plantas de origen comercial es que están certificadas como sanas y libres de virus, algo que no se puede saber con certeza sobre las de cosecha propia. Sin embargo, algunos hortelanos seleccionan sus mejores tubérculos para plantarlos cada año con excelentes resultados. 

Plantación en surco

  • Labra la tierra para que quede suelta y cava un surco de unos 15 cm de profundidad con un arado, una azada o un azadón;
  • coloca los tubérculos en el fondo del surco, con una separación de 30 a 40 cm entre sí y orientando los brotes hacia arriba
  • cubre el surco con la azada o un rastrillo y aprovecha para desmenuzar posibles terrones demasiado duros o apartar piedras grandes;
  • si vas a plantar varias filas, mantén una distancia de 70 cms entre ellas. Si vas a plantar patatas tempranas, puedes reducir ligeramente las distancias. A diferencia de otras hortalizas, no es necesario compactar y regar después de la siembra, ya que es necesario que la tierra esté en tempero (con humedad suficiente para arar sin problemas y provocar la germinación de las patatas).

Cavar surcos no es una obligación. Siempre puedes sembrar las patatas en un hoyo que puedes formar con una azadilla, una pala o incluso con un plantador de bulbos. 

Algunos consejos para sembrar bien tus patatas:

  • Manipula los tubérculos cuidadosamente, ya que los brotes son frágiles y podrían romperse;
  • utiliza una cuerda para cavar los surcos bien rectos;
  • puedes combinar las patatas con leguminosas (como las judías, los guisantes o las habas).
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El aporcado no es realmente una etapa de la plantación sino una operación indispensable en el cultivo de la patata. La realizaremos unas semanas después de su germinación. 

Aporcar consiste en apilar tierra alrededor de los tallos de las plantas hasta una altura de 15 a 20 cm, formando un pequeño montículo. Debe realizarse a partir de la 6a semana después de la siembra aunque esto depende, evidentemente, de las condiciones climáticas.

Las patatas sembradas en hileras acaban formando un largo montículo continuo, que suele realizarse con un aporcador, una azada o un azadón. Un buen aporcado debería elevarse hasta los 20 cm en comparación con la parte baja del surco.

¿Porqué es importante aporcar las patatas?

La finalidad del montículo que se forma al aporcar es:

  • Promover la aparición de tallos subterráneos en la base de los tallos aéreos;
  • proteger los tubérculos que se forman superficialmente de la luz, ya que se vuelven verdes y con ello, tóxicas. No es recomendable consumirlas;
  • mantener los tallos erectos, al menos en variedades que tienden a caer hacia los lados.

El acolchado más habitual se realiza con paja, aunque es posible utilizar otros materiales, como hojas secas, plantas trituradas, etc. Las ventajas de este método son varias: no hay que labrar profundamente el suelo, ya que los rizomas se siembran superficialmente. Tampoco es necesario cavar para cosechar las patatas, ya que aparecerán cuando se retire el acolchado.

Se puede cultivar utilizando este método cuando el suelo haya recibido suficiente calor en primavera. Si extendemos antes el acolchado, evitará que los rayos del sol calienten la tierra. 

Elige preferentemente variedades precoces que se den bien en tu zona.

Para sembrarlas, colócalas sobre la tierra blanda enterrándolas hasta la mitad y con un separación de unos 30 cm. A continuación, cubre las patatas con paja o heno, formando una capa de 15 cm. 

Cuando las plantas empiecen a desarrollarse, añade una nueva capa de acolchado de unos 10 cm, evitando cubrir las hojas superiores. Se desaconseja utilizar este método si hay topos en tu huerto: ocultos bajo el acolchado, convertirán tus patatas en su menú diario. 

Si dispones de una gran cantidad de compost, parcialmente descompuesto, puedes utilizarlo como sustituto de la paja. Mejorarás incluso tus resultados.

Hemos seleccionado este vídeo para ti. Época de plantación, variedades, cuidados, cosecha…

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Ficha escrita por:

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Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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