¿Cómo sembrar cada tipo de hortaliza?

¿Cómo sembrar cada tipo de hortaliza?

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

81 fichas consejo

Cada variedad hortícola requiere un tipo de siembra concreto. Algunas crecen mejor cuando las sembramos directamente en el huerto y otras agradecen un cultivo protegido en semilleros o almácigos. Vamos a ver cómo realizar el proceso para poder obtener plantas sanas y fuertes, listas para trasplantar a nuestros huertos.

Características importantes

  • Condiciones necesarias para la germinación
  • Tipos de siembra: protegida, directa o por reproducción vegetativa
  • Cómo sembrar semillas paso a paso
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Las semillas necesitan que se den una serie de condiciones para iniciar su germinación:

  • Una humedad constante;
  • una temperatura apropiada;
  • una profundidad de siembra determinada;
  • recibir sol directo en los primeros estadios de su crecimiento.

Siembra protegida

La siembra protegida nos permite controlar las condiciones de humedad y temperatura. En los sobres de semillas se utiliza este nombre para indicar la recomendación de preparar semilleros o almácigos de determinadas variedades de hortalizas. Ello nos permite:

  • Controlar la temperatura que reciben las semillas: si hace frío, se pueden colocar a cubierto en un invernadero o en el interior de casa. Incluso existen semilleros con calefacción para las siembras de hortalizas de verano que se inician a finales de invierno;
  • controlar la humedad: resulta más fácil al sembrarlas en un recipiente pequeño;
  • evitar las posibles pérdidas de semillas en la tierra del huerto por la acción de las aves, hormigas u otros animales;
  • evitar que las semillas se desplacen o se hundan en la tierra, lo que podría dificultar su germinación.

Las hortalizas de las que se recomienda realizar una siembra protegida o en semilleros son las siguientes:

Todo el año
Primavera - Verano
Otoño – Invierno

Acelgas, espinacas, lechugas, apio Escarola, rúcula

Berenjena, judías, calabacín, melón Pepino, sandía, tomates, calabaza

Brócoli, canónigos, col, coliflor, Guisantes, habas

Pero como en todas las normas, también hay excepciones. Las semillas de gran tamaño germinan de manera muy rápida en el huerto. Las de las leguminosas (como las judías, habas y guisantes) pueden sembrarse directamente, así como las de la mayoría de cucurbitáceas (sandía, calabacín, melón, calabaza y pepino). 

La decisión de realizar una siembra protegida o directa se toma en función de la climatología y el momento del año en que decidamos realizar la siembra. De hecho, la mayoría de semillas pueden germinar sin problemas si las sembramos directamente en el huerto e incluso lo hacen de forma totalmente espontánea. Con la preparación de semilleros, adelantamos el proceso a nuestra conveniencia: las plantas estarán listas para trasplantar al inicio de la temporada.

Siembra directa

La siembra directa se recomienda en aquellas hortalizas que soportan mal el trasplante. Y normalmente, estas hortalizas son aquellas en las que la raíz es la parte que consumimos (ajos, cebollas o remolachas, por ejemplo).

Por ello, se recomienda sembrar directamente en el huerto las siguientes hortalizas:

Todo el año
Primavera - Verano
Otoño - Invierno
Cebollas, puerro, rabanitos, remolacha Zanahoria
Chirivía, colinabo, colirábano, hinojo Maíz
Ajo, borraja, nabo

Para sembrarlas directamente en el suelo, trazaremos un pequeño surco, las depositaremos a la distancia de siembra recomendada, y las cubriremos con una pequeña capa de tierra. 

A continuación, regaremos abundantemente con una ducha muy fina para evitar que la presión del agua entierre más las semillas.

Reproducción vegetativa

A pesar de que algunas hortalizas forman semillas que podemos sembrar, también se reproducen fácilmente por esquejes, hijuelos o estolones. La facilidad con la que emiten estos vástagos hace que resulte mucho más sencillo aprovecharlo a nuestro favor para conseguir nuevas plantas de manera más rápida (ya que nos evita el proceso de germinación).

Un buen ejemplo de este tipo de reproducción es el de las fresas. Podemos sembrarlas desde semillas o aprovechar los estolones que las mismas plantas emiten cuando dejan de dar fruto. 

El proceso es similar en los espárragos (se venden como “garras de espárragos”) o las alcachofas (llamadas “estacas”), que se dividen para dar lugar a nuevas plantas que trasplantar. 

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Semillas

Siembra protegida en semilleros

Para realizar una siembra protegida, necesitaremos los siguientes materiales: 

Recipientes de germinación: podemos utilizar bandejas de alveolos, jiffys, macetitas de turba o cualquier recipiente de plástico u otro material para germinar las semillas. Debemos asegurarnos de que dispone de un agujero en la base para que cualquier exceso de agua no se acumule en el interior.

Sustrato universal o específico para semilleros: es recomendable utilizar un sustrato nuevo para germinar las semillas. De este modo reducimos la posibilidad de que un hongo o virus presente en el sustrato pueda acabar con las plántulas.

Semillas: todos los sobres contienen indicaciones de la época de siembra, la profundidad recomendada y el marco de plantación a las que deberemos trasplantarlas en el huerto.

Etiquetas de siembra: si vamos a sembrar distintas variedades de hortalizas, es recomendable utilizar etiquetas para evitar confusiones.  

Pulverizador: regaremos con él los semilleros para evitar que el peso del agua entierre más las semillas. Cuando las semillas hayan germinado podemos empezar a utilizar una regadera, usándola a poca altura con una lluvia fina. Invernadero: muy útil para proteger los semilleros de hortalizas de verano, que se suelen sembrar a finales de invierno. También existen bandejas de semilleros con tapa, que cumple la misma función protectora.

El proceso a seguir para realizar la siembra es el siguiente:

  1. Rellenar los recipientes con sustrato, sin compactarlo demasiado. Que sea esponjoso facilitará el crecimiento de las primeras raíces.
  2. Depositar dos o tres semillas en cada recipiente o alveolo. De este modo nos aseguramos de que por lo menos una germinará. Esto es especialmente recomendado si son de pequeño tamaño, ya que algunas de ellas pueden no estar suficientemente maduras y por tanto, no tener capacidad germinativa.
  3. Cubrir las semillas con sustrato. La profundidad a las que podemos enterrarlas nos viene indicado en los sobres de semillas. Es importante sembrarlas muy superficialmente para que los primeros brotes puedan emerger rápidamente y empezar a realizar la fotosíntesis de manera autónoma. 
  4. Regar bien el sustrato y mantenerlo húmedo durante los días posteriores hasta la germinación. La semilla debe encontrarse en un entorno húmedo para activar la germinación.

Cuando los primeros brotes aparezcan sobre el sustrato, es muy importante que las plántulas reciban sol directo. Con ello evitaremos un crecimiento alargado o ahilado, en busca de la luz que necesitan y no están encontrando.

Durante el invierno, podemos acercarlas a una ventana o sacarlas al exterior durante el día. En verano en cambio, debemos vigilar dónde las colocamos para evitar que el sustrato de los semilleros se seque rápidamente y se pierda el ambiente húmedo que precisan las semillas.

Si al germinar observamos que aparece más de una plántula, se suele dejar una sola (la más fuerte o bien formada), eliminando el resto. La dejaremos crecer en el recipiente hasta que alcance la medida apropiada para ser trasplantada al exterior.

Siembra directa en el huerto

El proceso que seguiremos para realizar una siembra directa en el huerto es muy parecida. La diferencia radica en que al sembrar en el exterior no vamos a tener que estar tan pendientes de mover los semilleros para que reciban luz.

Lo habitual es formar un pequeño surco a la profundidad indicada en los sobres de semillas, y repartirlas a la distancia que marquen las instrucciones. Algunas semillas son muy, muy pequeñas, y por ello cuando germinen deberemos proceder a un aclarado. Es similar a lo que haríamos en los semilleros: eliminar las plantas sobrantes para permitir que cada una tenga el espacio suficiente para crecer correctamente.

Para manipular semillas de pequeño tamaño puede resultarnos muy útil un sembrador manual. Es un pequeño dispensador de semillas que podemos regular para adaptarse al diámetro de cada variedad. También podemos mezclarlas con arena o adquirir semillas en formato de cinta.

Las cintas de semillas son unas tiras de un papel muy fino, que contienen semillas separadas por la distancia recomendada. Se extienden sobre el suelo, se cubren con la tierra y tan solo deberemos aclararlas cuando germinen.

Están disponibles en distintas variedades de hortalizas y resultan muy prácticas porque agilizan el proceso de siembra. Las personas con problemas de movilidad en las manos agradecen su fácil manipulación.

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Dispensador de semillas
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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta, 81 fichas consejo

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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