¿Cómo plantar tomates?

¿Cómo plantar tomates?

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

107 fichas consejo

El momento en que se trasplantan las plántulas determinará su desarrollo futuro. Debe realizarse fuera de periodo de heladas, ya sea al aire libre o en un invernadero. Desde la aportación de compost o de ortigas para enriquecer el suelo hasta la fijación de tutores, estos son los pasos a realizar para plantar tomates.

Características importantes

  • Dónde y cuándo plantar
  • Preparación de la tierra
  • Trasplante de las plantas
  • Colocación de los tutores
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El tomate es una de las hortalizas preferidas por los consumidores, pero no aprecias todo su sabor hasta que cultivas tus propias plantas y cosechas los frutos en su punto justo de maduración.

El trasplante de las plantas al huerto es una operación muy importante, ya que condiciona totalmente el correcto desarrollo de la planta y la producción de tomates.

Si bien la técnica básica es muy sencilla, tanto los hortelanos aficionados como los profesionales, apuntan pequeñas variantes para mejorar el cultivo. Los consejos que os indicamos a continuación os ayudarán a plantar tomates con éxito.

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Plantas
  1. Dónde y cuándo plantar
  2. Preparación de la tierra
  3. Trasplante de las plantas
  4. Colocación de los tutores

Conocimientos necesarios 

Cultivar tomates está al alcance de cualquiera. Y su trasplante, aunque es un momento importante del cultivo de esta hortaliza, no requiere de ningún conocimiento particular ni de habilidades especiales.

Tiempo de realización

15 minutos / planta

Número de personas recomendado

1 persona

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    Espera a que no haya riesgo de heladas antes de plantar los tomates en el huerto, ya que las bajas temperaturas podrían acabar con las plantas. Como regla general, las plántulas de tomates pueden trasplantarse desde primeros de marzo (en zonas cálidas y siempre que sea posible protegerlos en caso de una helada imprevista) hasta finales de mayo o principios de junio en zonas de montaña.

    Si cultivas en un invernadero, puedes adelantar la fecha de trasplante hasta 4 semanas. Elige un espacio a pleno sol en una parcela en la que no hayas cultivado ni tomates ni patatas en los cuatro años anteriores.

    El tomate es una planta muy exigente en nutrientes. Por ello, el suelo debe ser rico en materia orgánica (humus y elementos nutritivos). Empieza trabajando el suelo con ayuda de una pala o un azada y crea huecos de 20 cm de lado y 30 cm de profundidad. 

    Apila la tierra que has extraído al formar los agujeros. Separa aproximadamente la mitad de esta tierra y añade el mismo volumen de compost de elaboración casera o de compost ecológico adquirido en un comercio.

    Mezcla bien los dos ingredientes, usando una pala pequeña o con tus propias manos. Esta mezcla la utilizaremos para rellenar los agujeros después de trasplantar.

    Forma los agujeros a una distancia de 60 cm unos de otros. Y si tienes intención de cultivar tomates en distintas filas o hileras paralelas, deja un espacio de 80 cm como mínimo entre ellas para que puedas pasar entre las plantas cuando crezcan.

    Preparar las plantas

    Elige plantas robustas, cuyo tallo principal tenga aproximadamente el grosor de un lápiz. Sumerge el cepellón en agua durante unos 20 minutos para poder retirar fácilmente las raíces de la maceta o de la bandeja de semilleros.

    Elimina 3 o 4 hojas de la parte inferior de las plantas de manera que por encima del cepellón quede un tallo limpio y sin hojas de 20 cm como mínimo.

    Plantación

    Toma un buen puñado de la mezcla de tierra y compost que hemos preparado anteriormente e introdúcela en el agujero, así como la plántula que hemos preparado. La primera hoja debe quedar a ras de suelo. 

    Cuanto más entierres la planta de tomate, mejor, ya que de la parte del tallo que hemos enterrado aparecerán raíces que contribuirán a alimentar la planta.

    Si el agujero que has formado no es lo suficientemente profundo, no dudes en introducir el tallo en diagonal para enterrarlo a la máxima longitud posible. No te preocupes por la parte aérea: recuperará la verticalidad en pocos días. 

    Rellena con el resto de la mezcla de tierra y abono, presionándola suavemente para compactarla. Forma un alcorque en la base del tallo para facilitar el riego.

    Acolchar y regar

    Riega la planta a continuación aunque el suelo ya esté húmedo: compactará la tierra y eliminará posibles bolsas de aire alrededor de las raíces del cepellón.

    Utiliza un acolchado en la base de las plantas para reducir la frecuencia de riego y evitar la sequedad entre riegos (algo que no les gusta nada a las tomateras): ahorrarás algunos litros de agua. También evitará en gran medida la aparición de malas hierbas. Puedes utilizar paja, copos de lino, cáscaras de cacao o vainas de trigo sarraceno.

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    Bandeja de semilleros

    Un tutor es una estaca a la que iremos atando la planta durante su crecimiento. Puede ser recto o en forma de espiral, de plástico, de madera o una simple caña de bambú. 

    La parte que quedará sobre tierra debería tener una altura de entre 1,30 y 1,70 m siempre en función de la altura final que adquirirá la planta.

    Ten presente que en zonas cálidas, las plantas pueden crecer mucho más. Clava el tutor en la tierra de manera firme y para evitar que se tumbe con el peso de los frutos. Deja 5 cm de separación con el tallo para no dañar las raíces de la planta.

    Algunos hortelanos prefieren clavar los tutores incluso antes del trasplante, para evitar dañar las raíces; es algo que puede ocurrir en macetas de gran tamaño, en las que el sistema radicular suele crecer rápidamente.

    Consejos de siembra: añadir ortigas o no

    Una práctica muy habitual entre los hortelanos, es la de añadir algunas hojas de ortiga en los hoyos cuando trasplantamos tomates en casa: la ortiga se irá descomponiendo lentamente y aportará una gran cantidad de minerales a la tomatera. 

    Corta un puñado de hojas de ortiga fresca e introdúcelas en el fondo del agujero. Cubre con un poco de tierra, introduce la planta a continuación y rellena los huecos con la mezcla de tierra y compost.

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    Tutores

    Es muy habitual iniciar este cultivo desde la semilla, ya que nos permite elegir entre una gama más amplia de variedades de tomates. No olvides que también puedes optar por usar semillas ecológicas que podrás germinar en casa utilizando recipientes reutilizados y mantillo.

    La siembra de los tomates en semillero es muy sencilla: basta con depositar algunas semillas sobre la tierra, cubrirlas ligeramente y regar a continuación. Germinarán en unos 4 o 5 días y al cabo de un mes ya estarán listas para trasplantar a una maceta o directamente a tu huerto casero.

    El cultivo de tomates en macetas suede seguir las mismas pautas que hemos indicado anteriormente, aunque en un huerto urbano no suele ser necesario arar, pero sí echar algo de abono. Añade compost o humus de lombriz porque las tomateras son plantas muy exigentes: son solanáceas igual que las berenjenas y los pimientos y además de mucho sol, consumen muchos nutrientes para crecer adecuadamente.

    Recuerda que la mayoría de plantas necesitarán un tutor, con la única excepción de algunas variedades de tomate cherry enanas o de porte determinado, que no alcanzan alturas superiores a los 60 cm.

    Revisa las plantas minuciosamente en busca de plagas como la mosca blanca, el pulgón o la araña roja, protégelas de los hongos y cuando llegue el momento de cosechar, elimina las hojas inferiores a cada uno de los ramilletes si no lo has hecho ya. Es recomendable podar todos los brotes axilares cuando se forman para que la fuerza de la planta se concentre en la formación de frutos y no de hojas.

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    Recipientes reutilizados
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    Ficha escrita por:

    Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias, 107 fichas consejo

    Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

    De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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