
Tipos de palmeras para el jardín
Ficha escrita el 15 de febrero de 2024 por:
Ester, hortelana autodidacta
Características importantes
- En qué época del año comprar una palmera
- Tipos de palmeras y su resistencia al frío
- Cómo proteger las palmeras del frío
- Cómo abonar las palmeras
El toque exótico de las palmeras de jardín
Las palmeras son una de las plantas más utilizadas en nuestro país en arbolado urbano y en jardines particulares. Crecen muy bien bajo el ardiente sol del verano español y son especialmente apreciadas por su resistencia a la salinidad.
Sin embargo, muchos desconocen que a pesar de su aspecto tropical, algunas variedades son extraordinariamente resistentes a las bajas temperaturas. Son plantas rústicas, fáciles de mantener y mucho más adaptables de lo que solemos creer. Sus hojas verdes y su porte característico las convierte en un árbol a tener en cuenta a la hora de planificar la decoración tanto de jardines como de terrazas.
En qué época del año comprar una palmera
La mejor época para comprar y trasplantar una palmera en tu jardín es durante la primavera y el verano. Estas plantas necesitan temperaturas elevadas para formar raíces y establecerse correctamente en el terreno.
Esto les permitirá sobrellevar mejor el cambio de estación que conlleva el otoño, y afrontar temperaturas más bajas en el jardín durante el invierno.
Jardín
Tipos de palmeras y su resistencia al frío
Aparte del aspecto estético, es recomendable elegir el tipo de palmera según su resistencia al frío y/o a la salinidad del suelo. Estas son algunas de las variedades más comunes en nuestro país:
Palmera excelsa (Trachycarpus Fortunei) hasta -20 grados
Es una de las variedades más resistentes al frío, llegando a soportar hasta -20ºC. Aunque no es una palmera de rápido crecimiento, puede alcanzar los 15 metros de altura, con hojas que miden entre 75 cm y un metro de largo.
Palmito o Margallón (Chamaerops humilis) hasta -17 grados
Una de las variedades más versátiles por su adaptación a las bajas temperaturas (-17ºC) y a casi todo tipo de suelo. Es una planta autóctona de la península ibérica y las Islas Baleares, por lo que su adaptación a nuestro clima es excepcional.
Alcanza una altura de 3 a 4 metros y puede cultivarse tanto en interior como en exterior (a pleno sol o en semisombra).
Palma de Sagú (Cyca revoluta) hasta -11 grados
Las Cycas son originarias de Japón y se adaptan perfectamente al cultivo en maceta. De crecimiento lento, resisten temperaturas de hasta -11ºC y no suelen alcanzar más de 5 metros de altura.
No soporta los encharcamientos, por lo que debemos procurar transplantarla a una tierra con buen drenaje si la vamos a cultivar en exterior.
Palmera Canaria o Fénix (Phoenix canariensis) hasta -10 grados
Es una planta habitual en jardines, paseos y parques públicos por su tronco grueso y la frondosidad de sus hojas. Se adapta muy bien a zonas con fuertes vientos, soporta temperaturas de hasta -10ºC y es resistente a la salinidad.
Requiere una ubicación con sol directo durante todo el año y un riego semanal durante los meses más fríos, que se incrementará gradualmente hasta los 3 riegos semanales durante el verano.
Washingtonia o Palmera de abanico mexicana (Washingtonia robusta/filifera) hasta -10 grados
Aunque debe su nombre al presidente de EEUU, la Washingtonia es una palmera originaria de México y el sur de los Estados Unidos. En nuestro país es una de las variedades más utilizadas en jardinería pública y privada por su buena adaptación a climas templados, a su tronco esbelto y su fácil mantenimiento. Soporta temperaturas de hasta -10ºC.
Se adapta bien al cultivo en maceta.
Palmera datilera (Phoenix dactylifera) hasta -10 grados
Muy habitual en la costa mediterránea, es muy apreciada por sus frutos y su adaptación a la salinidad, a la sequía y a fuertes vientos. Puede alcanzar los 25 metros de altura y resiste temperaturas de entre -5ºC y -10ºC.
Palmera datilera del Senegal (Phoenix reclinata) hasta -7 grados
De tronco delgado, es una palmera que se adapta muy bien a suelos salinos, a la sequía y a posibles trasplantes. Puedes elegir ejemplares de un único tronco, o con varios, que pueden alcanzar alturas de 10 metros.
Kentia (Kentia forsteriana) hasta -5 grados
Esta palmera se adapta muy bien a ubicaciones con poca luz, y por ello suele cultivarse como planta de interior. No tolera el sol directo, por lo que es una opción estupenda para un jardín con sectores a la sombra o en semisombra. En el suelo de un jardín puede alcanzar los 15 metros de altura y es más sensible a las bajas temperaturas.
La Kentia agradecerá un tutor que la mantenga erguida mientras se desarrolla y engruesa el tronco.
Palmera enana (Phoenix roebelenii) hasta -5 grados
En ocasiones, la altura de la palmera puede ser un impedimento para decidirse por una u otra variedad. De crecimiento lento, la palmera enana resiste temperaturas de hasta -5ºC aunque únicamente de forma puntual, evitando ubicaciones en las que el frío se prolongue durante mucho tiempo.
En zonas costeras, es habitual cultivarla en semisombra, mientras que en las más templadas, debería estar a pleno sol.
Tutor
Cómo proteger a tu palmera del frío
Aunque lo recomendable es elegir una variedad que soporte bien las temperaturas propias de tu zona, es posible que una helada puntual pueda poner en peligro el desarrollo de tu palmera.
En situaciones así, puedes proteger las raíces del frío utilizando un acolchado, ya sea de paja, hojas secas, corteza de pino o incluso con trozos de cartón. También es muy recomendable utilizar una malla de hibernación o tela antiheladas para envolver tanto el tronco como sus hojas.
Acolchado
El abonado de las palmeras
Aunque en nuestra mente solemos visualizar palmeras creciendo en suelos con muy pocos nutrientes (como parece a priori, la arena del desierto), un buen abonado evitará que sus hojas se pongan amarillas.
Pero no nos sirve cualquier tipo de abono: es recomendable elegir un fertilizante específico para palmeras ya que requieren potasio y algunos micronutrientes como el hierro, el magnesio y el boro.
El fósforo que tanto agradecen nuestras plantas de flor, no lo son en este caso, y un abono de liberación rápida se malgastará, ya que las raíces no serán capaces de absorberlo totalmente.
Si tenemos en cuenta que es muy habitual plantar palmeras combinadas con césped como por ejemplo, en la zona de la piscina, debemos remarcar la diferencia entre las necesidades de nutrientes de ambas plantas. Los abonos para césped tienen un alto porcentaje de nitrógeno y son muy bajos en potasio, justo lo que necesitan nuestros palmeras
Sigue las indicaciones que te ofrecemos a continuación y en el supuesto de que las palmeras convivan con césped, prioriza el abonado de las palmeras sobre el del pasto.
Cómo y cuándo abonar las palmeras
Un error muy habitual es el de distribuir el abono cerca del tronco de la palmera. La mejor manera de repartir el abono para que nuestro árbol pueda beneficiarse de él, es repartiéndolo bien debajo del diámetro de la palmera.
Riega antes de fertilizar y asegúrate de estar utilizando un fertilizante de liberación lenta formulado específicamente para palmeras.
Sitúate de espaldas al tronco, y camina hasta las hojas exteriores, repartiendo el fertilizante de manera proporcionada. Las raíces más nuevas estarán extendiéndose fuera del diámetro que queda bajo las hojas, y también agradecerán los nutrientes que tanto necesitan para crecer. Riega otra vez a continuación.
Si acabas de trasplantar una palmera, espera a que aparezcan las primeras pencas de hojas nuevas para empezar a abonar. En ejemplares ya establecidos, lo habitual es abonar 3 veces al año: a principios de primavera, a medio verano y a principio de otoño.
En caso de duda, sigue la pauta indicada por el fabricante del abono que estés utilizando.
Abonar una palmera en maceta
Los abonos que utilizamos en las plantas cultivadas en maceta suelen mantenerse durante menos tiempo a disposición de la planta. Cualquier exceso de agua (ocasionado por lluvias o por exceso de riego), acaban arrastrando los nutrientes fuera del sustrato, y se pierden por el agujero de drenaje.
Si estás cultivando una palmera en maceta, prueba a reducir la dosis de abono a la mitad, y duplica la periodicidad.
Riego
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Ester, hortelana autodidacta
Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: Hortelanos de ciudad.