Cómo elegir  una mesa de cultivo

Cómo elegir una mesa de cultivo

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

81 fichas consejo

Una mesa de cultivo es una jardinera elevada para cultivar todo tipo de plantas con comodidad. Su profundidad es de unos 20 cms, más que suficiente para tomates, pimientos o lechugas, permitiendo crear un huerto urbano en tu terraza o tu balcón. Disponibles en distintos tamaños para adaptarse a cualquier espacio  

Características importantes

  • Tipos de mesas de cultivo
  • Altura y mesas de cultivo adaptadas
  • Materiales
  • Otras estructuras de cultivo
  • Aprovechar al máximo una mesa de cultivo
Ver mesas de cultivo

La ventaja más destacable de las mesas de cultivo es la comodidad que nos ofrece su altura. Las tareas más habituales (como por ejemplo llenarlas de tierra, plantar, recolectar y remover la tierra de nuevo para volver a sembrar), pueden realizarse de pie, una posición mucho más ergonómica.

En función de su altura, podemos elegir entre 3 tipos de mesas de cultivo:

Mesas de cultivo estándar

La altura más habitual de las patas es de 80 cms, a partir de los cuales se encuentra el cajón que contiene la tierra. En total, la altura es de 1 metro, por lo que no es necesario inclinarse para trabajar en ella.

Algunos modelos incluyen una balda inferior que nos permite guardar macetas, sacos de tierra o herramientas de jardinería, aprovechando al máximo el espacio.

Mesas de cultivo para niños

Los distintos modelos tienen alturas variables, entorno a los 40 cms para que los más pequeños de la casa puedan acceder sin dificultad. Se fabrican en madera, resina y metal.

Mesas de cultivo para personas con problemas de movilidad

Elige un modelo sin baldas inferiores y suficientemente ancha como para permitir acceder a ella sin dificultades, incluso sentado en una silla de ruedas. Algunos modelos llevan ruedas o se ofrecen como extra adicional, lo que permite ganar unos centímetros en altura.

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Ruedas

Mesas de cultivo de madera

Son las más habituales y en las que se ofrece una amplia oferta, tanto en medidas como en acabados. Suelen fabricarse en madera tratada con autoclave y en algunos casos, provienen de bosques en los que se realiza un cultivo sostenible. 

El interior de la mesa suele venir forrado con un material geotextil que evita que la tierra se cuele por las ranuras pero permite el drenaje. En ocasiones incluyen unas guías de madera de quita y pon que divide el espacio en cuadrados de aproximadamente 33 cms. Sirven como guía para distribuir las hortalizas en la mesa siguiendo la pauta indicada en el método del Huerto en 1m². 

Aunque inicialmente no requieren mantenimiento, es aconsejable aplicar dos capas de lasur para alargar su vida útil. El lasur tiene un acabado mate, y la madera agradecerá esta protección que podemos realizar a partir del segundo año de uso, preferentemente en primavera. 

Mesas de cultivo de metal

Fabricadas en acero galvanizado, tienen la ventaja de no requerir ningún tipo de mantenimiento. El único inconveniente es que en zonas donde el verano es muy cálido, el metal se calienta y transmite este calor al interior. No llega hasta el centro de la mesa de cultivo, pero sí a unos pocos centímetros, por lo que las plantas que se cultivan en el perímetro suelen necesitar más riego que las demás.

Mesas de cultivo de resina, ratan o PVC

Las cualidades de este material permite elegir entre distintos colores y acabados, imitando el mimbre o los nudos y vetas de la madera natural. Algunos modelos incluyen unas guías a las que acoplar separaciones verticales para dividir internamente el espacio disponible en la mesa. Esto puede ser de interés para cultivar determinadas plantas u hortalizas que tienden a expandirse y pueden acabar ocupando toda la tierra de la mesa.

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Lasur

Muchas personas eligen las mesas de cultivo por la comodidad de su altura o bien porque puede colocarse sobre cualquier tipo de pavimento. Si en tu caso, dispones de un gran espacio pavimentado o quieres que la zona del huerto quede más delimitada, puede que te interese elegir alguna de estas alternativas.

Huertos urbanos en escalera

Ideales para ubicarlos contra una pared, los huertos urbanos en escalera ofrecen tres o más compartimentos con distintos volúmenes de tierra. Utiliza el más profundo para las hortalizas más grandes o que necesitan de más espacio y los más bajos para hortalizas de pequeño tamaño como lechugas, cebollas o fresas. 

Cajones de cultivo

De altura similar a una jardinera, los cajones de cultivo suele ofrecer distintos compartimentos para cultivar hortalizas. Los compartimentos evitan que algunas plantas se comporten como invasoras, llegando a ocupar todo el espacio disponible bajo tierra. También facilita las tareas de eliminación de plantas para sustituirlas, ya que evitamos dañar las raíces de las que siguen creciendo y produciendo en el huerto.

Camas de cultivo

Las camas de cultivo permiten disponer de una gran extensión en la que cultivar todo tipo de plantas y hortalizas. Pueden colocarse sobre todo tipo de pavimentos e incluso para crear un huerto delimitado en una zona con césped o formando una isla en medio de un jardín.

Las camas de cultivo no tiene fondo, pero se suministran forradas con geotextil que evita que la tierra se escape. Disponibles en madera, resina y en acero galvanizado.

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Césped

  • Utiliza un sustrato ligero para llenarla. Una mezcla ideal es la formada por un 60% de fibra de coco y un 40% de humus de lombriz, aunque también puedes utilizar un sustrato específico para huerto urbano;
  • si colocas la mesa en un balcón o contra una pared, asegúrate de que tus brazos pueden alcanzar toda la superficie para poder trabajar sin problemas;
  • si vas a cultivar hortalizas de gran tamaño, trasplántalas en las esquinas para permitir que cuelguen hacia el exterior. Si vas a combinar hortalizas que crecen en altura y otras más bajas, combínalas de manera que las más bajas queden más expuestas a la luz del sol y las altas detrás. Evitarás así que provoquen sombras que podrían influir negativamente en el crecimiento de las más pequeñas;
  • si cultivas hortalizas de hoja y de raíz, podrás realizar cosechas mucho más continuadas: lechugas, espinacas, acelgas, rúcula, cebollas y rabanitos crecen más rápido que los tomates, pimientos o berenjenas, además de ocupar mucho menos espacio. Sus raíces son más pequeñas, por lo que es más fácil eliminar una planta para consumirla y volver a sembrar en el espacio que ha quedado libre;
  • si dispones de un gran espacio donde colocar tu mesa de cultivo, valora la posibilidad de instalar ruedas en sus patas. Te permitirá moverla de lugar fácilmente para aprovechar al máximo la luz del sol, que puede variar entre las distintas estaciones del año.
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Hortalizas
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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta, 81 fichas consejo

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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