¿Cómo preparar tierra para un parterre?

¿Cómo preparar tierra para un parterre?

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

81 fichas consejo

Un parterre es un espacio delimitado en el que podemos cultivar distintos tipos de plantas. Una vez decidida su ubicación, trabajaremos la tierra para dejarla suelta y la abonaremos antes de realizar los trasplantes. Al final podremos añadir un acolchado que mantendrá la humedad y evitará la aparición de malas hierbas.

Características importantes

  • Estado de la tierra
  • Desherbado
  • Labrado
  • Abonado
  • Acolchado
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El estado de la tierra presente en nuestro jardín determinará el tipo de preparación necesaria para poder empezar a cultivar en ella. 

  • En construcciones de obra nueva, es habitual encontrar una gran cantidad de cascotes y restos de materiales de construcción que debemos retirar para dejar limpia la superficie de cultivo;
  • en terrenos donde no se ha cultivado nunca (o se encuentran abandonados), es probable que la zona de jardín esté llena de malas hierbas, que será conveniente eliminar;
  • debajo de un césped artificial, es probable encontrar una malla antihierbas que podemos recortar para dejar la tierra del parterre al descubierto;
  • debemos determinar si nuestra tierra es arenosa o arcillosa para mejorarla como veremos más adelante. 

El proceso habitual para preparar la tierra para un parterre consiste en eliminar malas hierbas, aportar materia orgánica y acabar trabajando la tierra para que puedan crecer sin problemas nuestras nuevas plantas.

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Césped artificial

La utilización de herbicidas nos permite acabar con las malas hierbas de manera rápida. Pero existen alternativas ecológicas y respetuosas con el medio ambiente para conseguir los mismos resultados:

  • Se pueden formar terrones utilizando una horquilla. La idea es darle la vuelta a la tierra que contiene las raíces de las malas hierbas para ponerlas boca abajo. Al no recibir la luz del sol y quedar las raíces hacia arriba, la planta acabará muriendo. Para ello debemos formar bloques de un tamaño que podamos manipular fácilmente para girarlos;
  • otra opción (aplicable a todo tipo de suelos), es cubrir con una lona de plástico negro toda la zona que queremos desherbar. Al no recibir luz natural, las plantas acabarán muriendo, por lo que podremos eliminarlas fácilmente al cabo de pocas semanas. El único inconveniente de este método es que es algo lento, por lo que debemos ser pacientes. Es ideal ponerlo en práctica durante el invierno porque el frío nos ayudará en el proceso.
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Lona de plástico negro

Es más que probable que la tierra del jardín esté dura y compactada, por lo que deberemos trabajar para conseguir un sustrato suelto y rico en nutrientes para nuestras nuevas plantas. El proceso consiste en labrar la tierra y añadir materia orgánica. 

Labrar la tierra

En este proceso removeremos y voltearemos la tierra para oxigenarla y devolverle esponjosidad. Las raíces de las nuevas plantas lo agradecerán, así como las de aquellas que queramos mantener.

En función del tamaño del parterre y de la disponibilidad de herramientas, realizaremos este trabajo con herramientas para arar la tierra mecánicas o manuales. Es ideal que la tierra esté en tempero, es decir, ni muy húmeda ni muy seca. Si es necesario, regaremos la zona a trabajar un par de días antes de arar o esperaremos a que se seque para evitar que se pegue a las herramientas. 

Si trabajamos con un motocultor o una motoazada, realizaremos tantas pasadas como sea necesario hasta que notemos que las palas de la herramienta se mueven con facilidad. 

Si vamos a utilizar una herramienta manual como una horquilla o una laya, debemos clavarla a una profundidad de unos 25 o 30 cms, y hacer palanca hacia atrás y adelante para voltear la tierra. Repetiremos la operación cada 10 cms aproximadamente y golpearemos los terrones que puedan aparecer hasta que la tierra quede suelta.

A continuación allanaremos el terreno utilizando la parte plana de un rastrillo o nuestras propias manos si el parterre tiene un tamaño pequeño. Es importante que la textura final de la tierra esté suelta y suave.

Aportar materia orgánica

Este es un paso imprescindible para devolver la fertilidad a la tierra del parterre y conseguir que nuestras plantas crezcan sanas y bien alimentadas. La mejor opción es utilizar estiércol o compost, ya que además de los mencionados nutrientes aporta textura y retención de agua. 

En suelos arcillosos conseguiremos mejorar su drenaje, ya que la materia orgánica actuará soltando un tipo de tierra que tiende a apelmazarse. Por contra, en suelos arenosos mejorará su capacidad de retención de agua. 

A continuación removeremos ligeramente con una azada, para que el estiércol o el compost se mezclen con la tierra del parterre. No es necesario enterrarlo en profundidad, y de hecho, podemos depositarlo el estiércol sobre la tierra, dejarlo así durante un par de semanas y realizar un labrado superficial justo antes de plantar. 

Esta aportación de materia orgánica es recomendable repetirla cada dos o tres años, independientemente de si estamos usando otro tipo de abonos y fertilizantes. Nos obligará a volver a labrar la tierra del parterre, consiguiendo los beneficios que comporta la descompactación y aireado del suelo.

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Estiércol o compost

Una opción que no debemos desestimar es la de añadir sustrato sobre la tierra del parterre. Esto puede ser especialmente útil para cultivar plantas que requieren un pH concreto del suelo y que difiere del existente en nuestra tierra.

Por ejemplo, las hortensias, gardenias, camelias y azaleas son plantas llamadas acidófilas porque prefieren un pH ácido para crecer.  El noroeste de España tiene suelos ácidos y este es el motivo por el que estas plantas tienen un crecimiento espectacular que sorprende a los visitantes de otras regiones del país. En el resto de España, el pH es generalmente básico o alcalino, por lo que si queremos cultivar acidófilas, puede ser conveniente añadir un sustrato específico para este tipo de plantas.

También podemos necesitar más sustrato si queremos crear un parterre elevado por motivos prácticos o con finalidad estética. Una buena opción consiste en adquirir sacos de sustrato de gran tamaño porque económicamente resultan más rentables. 

Los sacos de tierra o sustrato nuevos son en realidad una mezcla de materiales que ya incluye abono. Por ello, no será necesario añadir estiércol o compost en ese mismo momento. Bastará con abrir el saco y repartir su contenido en el parterre. Al cabo de tres o cuatro meses (y siempre en función del tipo de plantas que vayamos a cultivar), podremos empezar a utilizar otro tipo de abonos o fertilizantes sólidos o líquidos.

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Sacos de tierra o sustrato nuevos

Una vez la tierra esté preparada y hayamos trasplantado las plantas, puede ser recomendable añadir un acolchado para prevenir la aparición de malas hierbas. Es habitual el uso de corteza de pino más o menos triturada, que repartiremos sobre la tierra. 

Además de ayudarnos en la lucha contra las hierbas adventicias, el acolchado disminuye la evaporación de agua en verano y abriga las raíces de las plantas en invierno. 

Un motivo más para incorporarlo a nuestro parterre si el resultado estético es de nuestro agrado.

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Añadir un acolchado
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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta, 81 fichas consejo

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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