¿Cómo elegir orquídeas?

¿Cómo elegir orquídeas?

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

81 fichas consejo

Las orquídeas son una de las familias botánicas con mayor número de especies en el reino vegetal. Aunque la mayoría provienen de climas tropicales, también crecen con normalidad en nuestra tierra. Los asombrosos colores de sus flores y sus formas caprichosas las convierten en una de las plantas más vendidas y deseadas.

Características importantes

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  • Orquídeas para principiantes
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Aunque las orquídeas suelen comercializarse en macetas, es interesante saber que no todas ellas crecen en tierra en su hábitat natural. Las macetas transparentes de muchas de ellas no son un capricho del vendedor, sino la manera más sencilla de poder observar el estado de sus raíces para regarlas adecuadamente.

Epifitas: crecen suspendidas de las ramas de árboles y arbustos, a las que se sujetan con sus raíces. No son plantas parásitas porque no obtienen los nutrientes de ellos, solo los utilizan como sujeción. Un buen ejemplo de este tipo de orquídeas son las Phalaenopsis, cuyas raíces aéreas les permite obtener humedad en su hábitat natural.

Terrestres: crecen directamente en el suelo o sobre hojas, piedras o restos orgánicos en descomposición que acabarán formando humus. Algunas de ellas forman pseudobulbos donde acumulan reservas. Algunas especies de orquídeas terrestres son las Cymbidium o las Paphiopedilum.

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Macetas transparentes

Phalaenopsis

Las Phalaenopsis (conocidas también como orquídeas mariposa) son, probablemente, las más conocidas y vendidas. Sus hermosas flores y su floración abundante y duradera las convierte en una de las mejores elecciones para iniciarse en el apasionante mundo de las orquídeas.

Agradecen ubicaciones luminosas y calientes, evitando siempre que sea posible las corrientes de aire. Sus raíces nos indicarán su necesidad de riego: observad su color verde brillante después de cada riego y esperad a que cambie a verde-grisáceo-perlado para volver a regarlas. Se abonan cada 15 días aproximadamente durante la primavera y el verano y cada mes durante el otoño y el invierno.

Suelen florecer a finales de primavera después de un contraste térmico y lumínico que podemos provocar nosotros mismos: basta con cambiarlas a una habitación más fría y menos luminosa durante la noche y devolverla a su ubicación habitual durante el día. 

Cymbidium

Las Cymbidium son una de las variedades de orquídeas terrestres más conocidas. Al contrario de las Phalaenopsis, estas se suministran en macetas de plástico opacas ya que en la naturaleza crecen directamente en el suelo. 

Les gusta recibir mucha luz, evitando el sol directo. En zonas de inviernos cálidos, pueden cultivarse en el exterior durante todo el año. En zonas más frías, deberemos ponerlas a cubierto cuando empiecen a bajar las temperaturas.

El riego de las Cymbidium debe realizarse siempre que el sustrato se seque. Durante el verano es mucho más abundante que el que precisan otras especies de orquídeas. Se abonan cada 15 días durante la primavera y el verano con un abono específico para orquídeas y en otoño se cambia a uno rico en fósforo y potasio para inducir la floración. Igual que ocurre con las Phalaenopsis, podemos ayudarlas a florecer con el cambio de habitación, algo que no suele ser necesario si las puedes cultivar durante todo el año en exterior.

Dendrobium

Las ramas de las Dendrobium tienen forma de caña y un crecimiento vertical. Es más exigente en luz que las Phalaenopsis y las Cymbidium, por lo que agradecerán una ubicación preferente en tu hogar. 

Al finalizar la floración, empiezan a formarse nuevos brotes o cañas, por lo que seguiremos abonando con regularidad. Con la llegada del otoño, los riegos se dilatan al máximo y observaremos como las cañas “viejas” pierden sus hojas. Es algo normal que no debe preocuparnos. El aspecto de las cañas es un claro indicador de su necesidad de riego: si se arrugan, nos está pidiendo riego. La floración se produce a finales de invierno, cuando la planta empezará a formar nuevas varas florales.

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riego

1. Luz y temperatura

Coloca la planta en un espacio luminoso de tu hogar. Cuanta más luz reciba, más sencillo será conseguir una nueva floración. Evita el sol directo, especialmente en primavera y verano. La mayoría de especies que se comercializan provienen de climas tropicales, por lo que agradecerán temperaturas cálidas. Muchas pueden ubicarse en el exterior durante las estaciones más calurosas, pero podrían morir de frío en zonas con inviernos rigurosos.

2. Riego y pulverizaciones

Las orquídeas agradecen una humedad alta, que podemos conseguir pulverizando regularmente agua sobre las hojas, nunca sobre las flores. También podemos colocar un plato debajo de la planta que llenaremos con piedrecitas y con agua. El agua no debe estar en contacto con la base de la maceta, ya que no estamos buscando un riego por capilaridad, sino aumentar la humedad ambiental. El riego depende de cada variedad, pero siempre es preferible regar poco a hacerlo más de la cuenta. Evita utilizar agua del grifo si es muy dura e intenta recuperar agua de lluvia si es posible. Riega siempre sobre el sustrato, evitando que quede agua estancada entre las hojas. En la naturaleza, las plantas crecen hacia los lados precisamente para evitarlo.

3. Abono

Utiliza un abono formulado especialmente para orquídeas y sigue la dosificación descrita por el fabricante. Para estimular la floración puedes utilizar la mitad de la dosis recomendada de un abono para plantas de flor, que sea rico en fósforo y potasio.

4. Trasplante

Evita trasplantar tu nueva orquídea a una maceta de mayor tamaño cuando llegue a tu casa. Podría perder sus flores y además, tardar bastante más en volver a florecer. Espera un par de años antes de hacerlo, y utiliza siempre un sustrato específico para orquídeas. Aprovecha el proceso para eliminar raíces muertas o secas utilizando unas tijeras de jardinería y desinfectándolas con alcohol entre cortes si alguna de tus plantas ha estado enferma.

Elige una maceta especial para orquídeas que sea trasparente, traslúcida o con cortes laterales. Las primeras nos permiten observar el color de las raíces para saber si necesitan riego. Las segundas, aumentan la cantidad de aire que llega a las raíces. 

Evita las macetas de barro o terracota si es posible, ya que las de plástico mantienen la humedad mucho más tiempo.

5. Tutores

Si no te gustan los tutores de madera que suelen traer las orquídeas, puedes elegir entre los distintos modelos de tutores decorados. Utiliza sujeciones especiales para entutorar los tallos florales para evitar dañarlos.

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Sujeciones especiales
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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta, 81 fichas consejo

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: "Hortelanos de ciudad".

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