Todo sobre los hoteles de insectos

Todo sobre los hoteles de insectos

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

107 fichas consejo

Un hotel de insectos es un refugio artificial fabricado con distintos materiales y destinado a proteger animales beneficiosos para el jardín durante el invierno. Trozos de caña y de corteza, paja, ladrillos huecos y troncos de madera, son los materiales con los que se amueblan las habitaciones de este particular hotel.

Características importantes

  • Estanqueidad
  • Emplazamiento
  • Tipos de insectos
  • Materiales
  • Alimentación
Ver nidales y comederos

Un hotel de insectos es una especie de caseta o cabaña, abierta en su parte frontal y de poca profundidad (de 20 a 30 cm), que se divide en distintos compartimentos. Estos compartimentos se rellenan con materiales susceptibles de poder acoger a distintos tipos de insecto

Bajo estas premisas, pueden fabricarse en distintos tamaños y formas.

La estructura debe fabricarse con madera no tratada, resistente a la intemperie. En nuestra zona, la madera más utilizada es el alerce, el abeto, e incluso el castaño. Se recomienda proteger la estructura con un techo impermeable.

Aunque puedes adquirir un hotel de insectos ya hecho en los comercios especializados, ¡es muy fácil fabricar uno! 

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Hotel de insectos

Debido a su posible toxicidad tanto para el hombre como para la fauna útil, cada año se retiran del mercado más productos químicos que anteriormente se comercializaban para el jardinero aficionado. Esta medida contribuye a tomar conciencia de la utilidad de determinados insectos en el jardín y en la necesidad de hacer que su vida sea más sencilla.Este es el motivo por el que la instalación de estos hoteles de insectos en jardines públicos o particulares es una práctica cada vez más habitual.

Y es que, efectivamente, la instalación de un hotel de insectos es una fantástica solución para ofrecer cobijo a estos insectos auxiliares, es decir, a aquellos insectos que son predadores y que se alimentan de los considerados como plagas en el jardín. Esto evita o reduce la necesidad de utilizar insecticidas tóxicos.

Al ofrecer a estos insectos un refugio, y una fuente de alimento, es sencillo acoger y mantener permanentemente la presencia de estos animales. Y nos ayudarán, sin ninguna duda, a combatir a los enemigos de nuestras plantas. Estos «alojamientos» se ocupan principalmente durante el invierno y les permiten tanto mantenerse a salvo durante los fríos rigurosos como reproducirse con la llegada del buen tiempo.

A esta ventaja práctica, se añaden distintos aspectos pedagógicos. Por su facilidad de fabricación, permite sensibilizar a los niños de un modo lúdico sobre los problemas de la biodiversidad. Y es que los hoteles de insectos, además de útiles, son muy decorativos.

Con el fin de garantizar a sus ocupantes una cierta tranquilidad, es mejor situar el hotel de insectos en un rincón algo retirado del jardín en lugar de en el centro del mismo. 

Un lugar orientado al sol de levante (sur-este) y al abrigo del viento es el más apropiado

Además, es conveniente colocarlo ligeramente elevado (clavado en la pared o sobre un poste) para evitar la humedad del suelo.

Es aconsejable colocar algún tipo de material a nivel del suelo, como por ejemplo piedras, trozos de troncos y corteza de árbol demasiado pesados para introducirlos en el hotel. Algunos insectos terrestres, como por ejemplo los escarabajos, lo agradecerán.

Es difícil atraer insectos e invitarles a alojarse si no encuentran qué comer. Esto implica la necesidad de que encuentren presas y parásitos de los que alimentarse. Por ello, puede ser necesario sacrificar una pequeña parte de nuestro huerto o jardín al instalar nuestro hotel. Dejando las plantas sin tratar ante posibles plagas, los predadores aparecerán, y acabarán instalándose en una de nuestras cómodas habitaciones.

Pero hay más insectos que nos serán de utilidad. Y no hablamos de los depredadores, sino de los polinizadores, como los abejorros y abejas solitarias; para atraerlos al jardín, basta con cultivar plantas con flores. No todas las flores ornamentales que cultivamos son apropiadas para ello, ya que muchas no disponen de néctar.

Es indispensable dejar que florezcan algunas plantas silvestres o cultivar plantas melíferas cerca del hotel de insectos para garantizar su supervivencia.

Los insectos susceptibles de instalarse en nuestro hotel son diversos, así como sus preferencias. Por ello debemos crear un lugar adaptado a sus necesidades. 

Un hotel de insectos es un tipo de alojamiento donde cada insecto elegirá el tipo de «habitación» que más le guste para pasar el invierno.

Los materiales que se utilizan para rellenar los huecos son simples de encontrar o recuperar de un entorno natural como es un jardín: tallos huecos, corteza, troncos de madera, paja…

Materiales

Insectos atraídos

Tallos huecos de alrededor de 5 mm de diámetro (junco, zanahoria salvaje, gramíneas...)

Abejas solitarias y avispas solitarias

Tallos duros de pequeño diámetro (frambueso, zarza, buddleia)

Distintos himenópteros, sírfidos

Ladrillos huecos

Osmia (abeja solitaria o abeja albañil)

Macetas de terracota boca abajo, rellenadas con paja o heno

Tijereta común

Rodajas de troncos duros, que se taladran para formar pequeños orificios (de 3 a 9 mm)

Osmias y otras abejas solitarias, avispas solitarias

Tablillas o láminas de madera apiladas, tejas o macetas rotas

Mariquitas

Fibras de madera y paja

Crisopas

Piñas de pino amontonadas (que se retienen gracias a una malla)

Distintos insectos: mariquitas, crisopas, carábidos...

Es difícil ocupar todos los espacios que componen un hotel de insectos: en plena naturaleza, algunos animales elegirán refugiarse entre montones de leña, bajo piedras, plantas o en las rendijas de un muro... 

En cambio, en los jardines situados en la ciudad, los hoteles de insectos suelen ser más útiles debido a la falta de escondrijos naturales a su disposición.

Algunos materiales deberán renovarse más a menudo que otros: la paja se sustituye cada año o cada dos, las piñas de pino cada cinco años... Los troncos que se astillen al secarse deberán renovarse con cierta regularidad.

Ver nidales y comederos

Ficha escrita por:

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias, 107 fichas consejo

Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias

De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía.   Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia.   Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.

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