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Cómo decorar un jardín con piedras decorativas, grava o cantos rodados

Cómo decorar un jardín con piedras decorativas, grava o cantos rodados

Ester, hortelana autodidacta

Ficha escrita el 15 de febrero de 2024 por:

Ester, hortelana autodidacta

8 min de lectura
¿Estás pensando en decorar tu jardín utilizando grava, piedra natural o cantos rodados? Los áridos decorativos son una solución recurrente en paisajismo: sirven para delimitar zonas con usos distintos, darles un toque moderno y personal o crear espacios con vegetación sostenible aplicando principios de xerojardinería.Si quieres saber más, sigue leyendo.

Cómo elegir grava, cantos rodados o bolos para tu jardín

Los áridos decorativos aportan un aspecto natural a cualquier camino, sendero o borde del jardín. La elección de uno u otro suele tomarse en función de estos factores:

  • La facilidad de instalación;

  • su precio.

  • el color de la piedra;

  • el uso que se le va a dar: decorativo, peatonal o transitable.

Veamos qué opciones tenemos y cuáles son las ventajas y desventajas de cada uno de estos áridos.

La grava, la opción más económica

La grava es en realidad piedra triturada que se comercializa en distintas granulometrías y colores. El color depende del tipo de piedra, abarcando desde el blanco más puro hasta el negro pasando por el beige, el rojo, el verde y el gris. 

Las piedras más utilizadas son las de origen calcáreo, la lava volcánica, el mármol y la pizarra que puedes adquirir en sacos de 10, 15 o 20 kgs, y en big-bags de 1000 kg. La granulometría depende del tipo de piedra y el fabricante. Se indica con un par de números, como por ejemplo, 10/20. Esto significa que las piedras tienen un tamaño comprendido entre los 10 y los 20 mm.

El uso de grava te permite mantener la humedad del terreno, ya que evita la evaporación. Protege las raíces de las plantas ya establecidas y evita la aparición de malas hierbas. Es una muy buena opción si has decidido cultivar plantas autóctonas o con un bajo consumo de agua.

Los cantos rodados o bolos

Si buscas un acabado pulido y redondeado o un tamaño mayor que la grava, los cantos rodados te ofrecen la posibilidad de elegir entre distintos colores. Las piedras que se utilizan son de origen calcáreo o metamórfico (mármol).

El uso más habitual es similar al de la grava, aunque es más habitual en zonas decorativas ya que también mantiene la humedad del terreno y es fácil de instalar. 

Los bolos son piedras de gran tamaño (habitualmente entre 100 y 300 mm de diámetro), especialmente redondeadas. Destacan las de piedra dolomítica, con un blanco muy intenso o puro, que suelen utilizarse para delimitar zonas no transitables.

Debes saber que la mayoría de cantos rodados y bolos no son redondos en origen. Tanto los de piedra dolomítica como los de calcita, se procesan en las canteras utilizando unas máquinas que a base de rodarlas, les confieren ese aspecto. La piedra dolomítica es la más dura, y por ello es también más resistente a la intemperie.

A todo ello hay que sumarle la capacidad de absorción que tienen las piedras: las de dolomítica son menos porosas mientras que las calcitas pueden presentar amarillamiento o tonos ocres con el paso del tiempo.

Un truquito para conseguir un blanco intenso sin gastar tanto dinero en cantos rodados: utiliza grava blanca de granulometría pequeña (de 4 a 12 mm) como capa base. Cubrirá la tierra y cuando coloques encima los cantos rodados, no verás huecos oscuros entre ellos.

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Bolos

Cómo instalar áridos decorativos en tu jardín

La mayoría de áridos pueden colocarse sin problemas directamente sobre la tierra de tu jardín. Pero si tomas algunas precauciones, puedes evitar algunos problemas e incluso ahorrar algo de dinero:

  1. Delimita el espacio en el que vas a colocar tus áridos y valora si es necesario trabajar la tierra para rellenar huecos o suavizar inclinaciones. La tierra es mucho más económica que los áridos, así que quizá prefieras usar un par de sacos de tierra y ahorrarlo en piedra.

  2. Elimina las malas hierbas antes de colocar la grava o el árido que hayas decidido utilizar. Puedes utilizar un herbicida o optar por métodos más sostenibles, como un quemador de hierbas adventicias. Instala malla antihierbas para evitar su reaparición, a ser posible de 130 gr/m2. Es igualmente drenante pero te durará mucho más. Aunque el peso de la piedra evitará que se mueva, no es mala idea utilizar algunas grapas o piquetas de fijación para anclarla al suelo en todo el perímetro.

  3. Utiliza geoceldas o placas estabilizadores de grava. Estas placas tienen unas celdas que retienen las piedras, evitando que se muevan. Con su uso mejora tanto el paso de los peatones como los de los vehículos. Están disponibles en varios colores, por lo que te recomendamos adquirir el más similar al del color de la piedra que vas a utilizar.

  4. Coloca borduras para delimitar la zona con grava u otros áridos. Mantendrá las piedras en su lugar y conseguirás un acabado más estético y decorativo.

  5. Evita atascos en los desagües instalando paragravillas: este tipo de tapa para sumidero está disponible en distintas formas y tamaños para que el agua siga fluyendo sin engullir ni una sola piedra.

  6. Extiende la grava o los cantos rodados y allana con un rastrillo específico para este fin.

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Rastrillo

¿Qué cantidad de grava necesitas?

Lo primero será decidir el grosor de la capa de grava que vas a utilizar, que suele ser de unos 5 cm en zonas peatonales y de 7 cm si van a circular vehículos sobre ella. Si la granulometría de la piedra es grande, calcula un par de centímetros más para no ver el suelo entre los huecos. 

Para calcular la cantidad de grava que necesitas, utiliza esta fórmula sencilla: multiplica los m2 del área a cubrir por el grosor de la capa de grava que vas a utilizar.

Imagina que tienes que cubrir un espacio de 10 metros de ancho  x 10 metros de largo. Su área sería de 100 m2 (10 x 10 = 100). 

Si has decidido utilizar una capa de 5 cm de grava, la fórmula sería la siguiente: 100 x 0,05 = 5 m³, o lo que es lo mismo, 5.000 litros de grava (1 m³ equivale a un volumen de 1.000 litros).

Piensa siempre en litros y no en kilos, ya que cada tipo de piedra tiene un peso distinto. La grava volcánica es menos pesada que la marmolina, por ejemplo. Si tienes dudas, pregunta al fabricante por el rendimiento en kg por metro cuadrado. De lo contrario, puedes quedarte corto y tener que pagar otra vez por el transporte hasta tu domicilio.

Al adquirir grandes cantidades de grava en big bags, será necesario acceder hasta el jardín con un vehículo equipado con grúa. Si no es posible, prepara un espacio lo más cercano posible a la zona donde colocarás la grava y ármate con una buena pala y una carretilla para ir haciendo viajes para colocarla. 

¿Qué tipo de piedra es mejor para un espacio transitable? ¿Grava o canto rodado?

Más que el tipo de piedra, lo que facilita el tránsito tanto de personas como de vehículos, es su tamaño y el uso de placas estabilizadoras. Una granulometría de 8/12 es perfecta para evitar quedarse clavado al caminar y evitar posibles caídas.

Las placas estabilizadoras de grava se ensamblan fácilmente entre ellas, y pueden cortarse para adaptarlas a cualquier contorno. Evitan que el terreno se hunda y mejoran el tránsito de personas, bicicletas, vehículos e incluso de carretillas de jardín.

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Estabilizadores de grava

Cómo mantener blancos las piedras y bolos de tu jardín

El blanco intenso de los áridos del jardín les confiere una gran belleza que puede apagarse sin un mantenimiento regular. Durante el otoño y el invierno (y especialmente en espacios con orientación norte), los musgos y líquenes pueden empezar a formarse  sobre las piedras.

Aunque el musgo tiene su encanto, es posible que prefieras devolverle el blanco original. Si la cantidad de piedras es pequeña, puedes lavarlas a mano con agua y vinagre. Disuelve un tapón de vinagre común por litro de agua, y frótalas bien con un cepillo duro. Acláralas, déjalas secar al sol y vuelve a colocarlas en su lugar.

Para extensiones de mayor tamaño, utiliza una hidrolimpiadora. El agua a presión eliminará totalmente la suciedad y tus piedras y bolos volverán a lucir en ese blanco intenso que tanto te gusta.

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Hidrolimpiadora

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Ficha escrita por:

Ester, hortelana autodidacta

Autora de PicaronaBlog. Hortelana autodidacta, imparto talleres de huerto urbano, colaboro en medios especializados y en 2014 publiqué mi primer manual de iniciación: Hortelanos de ciudad.

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