El calefactor es un elemento de calefacción auxiliar que se puede utilizar para elevar rápidamente la temperatura en un cuarto de baño unos pocos grados. ¿Cómo elegir y mantener este dispositivo?
El calefactor se utiliza como complemento de la calefacción central y es indispensable en el entretiempo, especialmente en el cuarto de baño, cuando la calefacción todavía no se pone habitualmente. Se trata de un dispositivo práctico y multifuncional diseñado para ofrecer al usuario una comodidad a medida. De hecho, ayuda a proteger contra las bajadas de temperatura que se producen a principios del otoño y finales del invierno. El calefactor también evita obras en una estancia que no requiere una instalación fija. Cuando se coloca en el cuarto de baño, se utiliza para calentar y secar toallas.
Se deben tener en cuenta varios criterios a la hora de elegir un calefactor o termoventilador:
- El tamaño de la estancia que se va a calentar: cuanto más grande sea, más potente tendrá que ser el calefactor;
- el aumento esperado de la temperatura: entre los diferentes tipos de calefactores, el termoventilador es el que garantiza un aumento casi inmediato de la temperatura;
- el material de fabricación del aparato: el calefactor de cerámica garantiza una difusión óptima del calor; el calefactor de acero es ligero, ahorra espacio y se caracteriza por calentar rápidamente una estancia; el calefactor de aluminio conserva bien el calor y es el más eficiente energéticamente; el calefactor de hierro fundido es resistente y presenta una buena inercia térmica.
El calefactor está equipado con un filtro de aire para atrapar las partículas de polvo. Para limitar el riesgo de obstrucción y garantizar su durabilidad, es necesario limpiar el filtro habitualmente siguiendo estos pasos:
- Retirar la rejilla protectora y, a continuación, el filtro de aire;
- limpiar el filtro con agua caliente;
- presionar sin torcer y dejar secar a la sombra;
- comprobar que el filtro está seco y sin desgarros antes de volver a colocarlo.
Para limpiar el exterior del aparato, es necesario:
- Desconectarlo y esperar hasta que esté frío;
- limpiar toda la superficie con un paño ligeramente humedecido, teniendo cuidado de no mojar las rejillas de entrada y salida de aire;
- evitar el uso de productos químicos, detergentes o abrasivos.
No hay nada como una fuente de calor auxiliar para afrontar el frío del invierno o del otoño con tranquilidad. Se encuentran disponibles calefactores de ventilador, de aceite o incluso de gas, para adaptarse a todos los gustos y presupuestos. En cualquier caso, el mantenimiento regular del calefactor es fundamental para mantener su rendimiento.
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