Esencial en una casa, la calefacción es un equipo que asegura el confort de los ocupantes en el día a día. El elemento central del sistema es la caldera, que garantiza la transmisión de la energía térmica para asegurar el suministro de agua caliente sanitaria y calentar la vivienda. Sin embargo, los elementos de calefacción no se reducen a la caldera y los radiadores.
Diversos elementos aseguran el buen funcionamiento del sistema de calefacción, tales como:
- el circulador;
- la válvula;
- el relé;
- el separador hidráulico;
- el termostato;
- las juntas y los racores.
En caso de fallo o desgaste de los elementos, es esencial reemplazarlos para asegurar el buen funcionamiento del sistema. De hecho, los elementos de calefacción se distribuyen en diferentes sistemas, a saber:
- el generador de calor;
- el sistema de distribución;
- los aparatos emisores de calor.
Estos son los diferentes elementos que forman el circuito de calefacción que alimenta el sistema de distribución para calentar las habitaciones de una vivienda y producir agua caliente. La caldera es el componente principal del sistema de calefacción y responde a todas las necesidades:
- la calefacción solar: funcionando con una fuente de energía renovable, a menudo se asocia a un sistema de calefacción combinado para proporcionar calor y agua caliente sanitaria;
- la calefacción a leña: corresponde a instalaciones como la caldera a leña, los insertos o las estufas;
- la bomba de calor;
- la calefacción a gas: corresponde a las calderas de condensación, los suelos radiantes y los radiadores;
- la calefacción eléctrica: adecuada para espacios pequeños, y que conviene a aparatos eléctricos como convectores, radiadores y radiantes.
En un circuito cerrado, el aire se calienta más rápidamente para subir hacia el techo y bajar hasta el suelo para enfriarse. Esta distribución asegura, en particular, una mejor circulación del aire para garantizar un confort óptimo en las habitaciones conectadas al sistema.