
¿Cómo realizar una rocalla?
Ficha escrita el 15 de febrero de 2024 por:
Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias
Características importantes
- Cuándo crear una rocalla
- Guía paso a paso
- Cuándo plantar
- Cuidados del primer año
¿Cuándo crear una rocalla?
Los trabajos de preparación y movimiento de tierra pueden realizarse en cualquier momento del año siempre que la tierra no esté húmeda ni congelada. Los trasplantes y las siembras, se hacen en función del tipo de plantas, en otoño o en primavera.
Elige bien la ubicación
Si tu terreno es plano, será complicado crear una zona de rocalla, a no ser que empieces construyendo un montículo ligeramente elevado. Para ello, aprovecha pequeñas inclinaciones o un talud.
La mejor exposición es la sudeste o sudoeste ya que son las más apropiadas para las plantas de rocalla. Si tu terreno está completamente orientado hacia el sur, elige plantas bien adaptadas a la sequía y a los calores estivales.
Piensa que también puedes crear mini-rocallas que ocupen poco espacio, como por ejemplo una terraza elevada combinada con césped, o incluso utilizando una jardinera de buen tamaño en el balcón.
Jardinera
Cómo crear una rocalla: los elementos de la decoración
La elección de las piedras
Las piedras forman parte de la decoración y deben elegirse cuidadosamente.
Calcula que necesitarás alrededor de 1m3 de piedras para cubrir unos 10 m2 de rocalla.
Puedes utilizar cualquier tipo de rocas y piedras, aunque la arenisca y la caliza son las más apreciadas.
Elige solo una: al contrario de las plantas de rocalla, que pueden ser variadas y coloridas, es importante que las piedras aporten uniformidad en el color. Si prefieres variedad, es mejor jugar con los tamaños y las formas de las piedras pero usando siempre el mismo tono.
Para no dar la impresión de un medio artificial, prioriza el tipo de piedra más habitual en tu localidad.
La elección de las plantas
Las plantas de rocalla son especialmente apropiadas para suelos pobres y secos.
Utiliza plantas cuya floración sea continuada durante varios meses.
Las rocallas suelen tener muchas flores en primavera, pero son algo más pobres durante el periodo estival.
Siembra o planta las anuales en primavera (geranios, clavel indio, o amapolas) así como las gramíneas.
En otoño, se siembran los bulbos (narcisos, muscaris, tulipanes, crocus...), y las perennes, (alyssum, escabiosa, anémonas, sedums y siemprevivas, …) y las bianuales.
Los arbustos o árboles enanos tienen formas y colores variados, por lo que se suelen utilizar como fondo del conjunto o en la zona más elevada. Recuerda mezclar coníferas (juníperos, pinos,...) con otros arbustos que mantienen el follaje (evónimo, cotoneaster,...) para tener algo de color durante el invierno. Si se colocan adecuadamente, aportan verticalidad y volumen a cualquier macizo rocoso.
Arbustos o árboles enanos
¿Cómo construir una rocalla?
Trabajar la tierra
Es recomendable cavar la tierra en profundidad. Si la tierra es de mala calidad, añade sustrato o tierra vegetal. Si es algo arcillosa, puedes aflojarla aportando arena gruesa y sustrato, ya que nos interesa disponer de un terreno con un buen drenaje. Sería complicado mejorar la tierra cuando las plantas ya están en el suelo.
No es necesario que la capa de tierra sea muy profunda, ya que las plantas de rocalla suelen tener raíces muy superficiales.
La colocación de las piedras
No coloques las piedras de manera antinatural: nada de piedras verticales en plan menhir, evita alinearlas en paralelo, y coloca la superficie más plana en posición horizontal.
Asegura su posición enterrándolas a un tercio de su tamaño. Apuntala los ejemplares más grandes con piedras más pequeñas o sobre un lecho de grava.
Para evitar la erosión de la tierra en pendientes empinadas, crea pequeñas terrazas, ayudándote de piedras más grandes que te permitirán formar peldaños.
Coloca primero las piedras más grandes, empezando por la parte inferior del terraplén. A continuación, añade piedras más pequeñas y rellena el espacio con gravilla o con más piedra si es necesario.
Para delimitar zonas de paso, te será útil crear un murete de sostén en la parte baja de la zona de rocalla. También puedes emplear gaviones que sostendrán aquellas pendientes que estéticamente, te parezca oportuno crear.
La colocación de las plantas
Una vez hayas acabado la preparación del suelo, espera algunas semanas antes de plantar para que la tierra se asiente. Elimina las malas hierbas que hayan aparecido y empieza a plantar.
Antes de trasplantar, coloca en su sitio todas las plantas sin sacarlas de sus macetas. Esto te permitirá ver cómo lucen en la rocalla y realizar los cambios que estéticamente te parezcan más oportunos en función de los colores y el tamaño de las plantas.
Intenta trasplantar de manera algo densa al principio, ya que esto asegura una buena ocupación de la tierra. Siempre estás a tiempo de dividir las plantas si es necesario.
Puedes hacer algunos cambios en zonas concretas para mejorar las necesidades de las plantas. Por ejemplo, añadir algo más de grava debajo de donde vayas a plantar los bulbos ya que odian el exceso de agua, o un puñado de sustrato para acidófilas para las plantas que lo necesiten.
Bulbos
Riego y acolchado de la rocalla
El acolchado ideal de la zona de rocalla se realiza con grava, guijarros o piedras: es estético y mantiene la humedad del suelo en época de sequía. Además, protege el suelo de la escorrentía en pendientes pronunciadas y evita la aparición de malas hierbas.
Otra opción de estética totalmente distinta, puede ser un acolchado con corteza de pino. Evita utilizar lona, pues tiene un efecto poco natural.
No olvides regar regularmente pero sin excesos durante el primer año para que las plantas se establezcan correctamente.
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Ficha escrita por:
Juan Mari, jardinero apasionado, Asturias
De niño ya trabajaba en el jardín familiar. Quizás ahí nació mi interés por las plantas y la jardinería. Así que nada más lógico para mí que estudiar biología vegetal y agronomía. Posteriormente, y accediendo a la solicitud de varios editores, escribí, a lo largo de 25 años, numeroso libros relacionados con las plantas, los champiñones (un tema que me preocupa), al principio básicamente guías identificativas, pero posteriormente me fui adentrando en la jardinería, retomando, de este modo la pasión de mi infancia. Además de eso, he colaborado regularmente con varias revistas especializadas en jardinería y naturaleza. Como no hay jardinero sin jardín, cultivo desde hace 30 años el mío propio en un pequeño rincón de Asturias, poniendo en práctica los métodos de cultivo sobre los cuales os aconsejo.