El agua de una piscina necesita un mantenimiento regular durante todo el año para optimizar el confort de los bañistas. Para simplificar la tarea, conviene utilizar productos especiales y limpiadores de piscina como el cloro o el PHMB.
El agua de una piscina debe tratarse regularmente con productos desinfectantes, estabilizadores y purificantes para evitar el desarrollo de microorganismos y plantas acuáticas como las algas. Para un agua saludable, se utilizan productos especiales y limpiadores de piscina en función de la naturaleza del problema encontrado. Se realiza un análisis previo para elegir el producto de tratamiento adecuado. Consiste en medir:
- la cantidad de desinfectante presente en el agua;
- el nivel de estabilizador;
- el pH del agua que determina su acidez, alcalinidad o neutralidad.
El control de la calidad del agua se realiza con instrumentos tales como:
- probadores electrónicos simples o con un regulador automatizado;
- tiras o bandas.
Actualmente existen varias maneras de desinfectar el agua de una piscina. El producto utilizado puede presentarse en forma de polvo, líquido o pastilla. Puede ser cloro, bromo, PHMB o un ionizador. Si aparecen rastros verdes de algas a pesar del uso de estos desinfectantes, no han sido utilizados correctamente. Es posible combatir la proliferación de algas con productos especiales como:
- los anti-algas o alguicidas;
- el peróxido de oxígeno o hidrógeno activo.
En cuanto al estabilizador, está destinado principalmente a mantener el cloro el mayor tiempo posible en el agua.
En cuanto al pH, debe mantenerse entre 6,8 y 7,4 para obtener un agua neutra. Un producto especial permite estabilizar el pH del agua optimizando al mismo tiempo el confort de los bañistas. Además, los productos de tratamiento son más eficaces. Dos tipos de correctores permiten estabilizar el pH del agua:
- el pH - si el agua es alcalina;
- el pH + si el agua es ácida.
Para concluir, los productos especiales y los limpiadores de piscina no deben seleccionarse al azar ni utilizarse de manera abusiva. Se recomienda seguir las instrucciones del fabricante para una eficacia óptima.