Hay varias cosas que debemos tener en cuenta antes de comprar un depósito y una cisterna de combustible. Entre otras limitaciones, hay que tener en cuenta el uso que se le va a dar y la capacidad de almacenamiento.
El primer paso es definir el volumen útil del depósito de combustible:
- De 700 a 1000 litros;
- de 1000 a 1500 litros;
- de 1500 a 2500 litros.
Además, el peso y el volumen del depósito influyen en la elección, sobre todo si se trata de una instalación escalonada. El peso del depósito de combustible debe ser proporcional a su volumen, así que antes de la instalación es preciso estudiar la resistencia de la estructura.
Por lo general, los depósitos de combustible se colocan sobre un soporte de obra, el cual es opaco para que los rayos UV no alteren la calidad del combustible.
- Hay modelos de plástico y metal disponibles con diversas capacidades. En ambos casos, pueden contar con una pared doble para garantizar que no habrá riesgo de fuga de combustible;
- los modelos que cuentan con una pared simple están pensados para ser instalados únicamente en interiores. Esto se debe a que no son suficientemente resistentes a los rayos UV.
Además del material del depósito y cisterna de combustible, también es importante tener en cuenta las dimensiones, ya que hay que dejar a la instalación espacio suficiente para afrontar las posibles necesidades futuras, ya sea conectar algo o sustituir alguna pieza. A modo de referencia, las dimensiones que debemos tener en cuenta serían las siguientes:
- Si el depósito tiene una conexión de bombeo, debe haber una distancia de 40 cm hasta el techo;
- una distancia de 10 cm con respecto a las paredes.
Para mayor seguridad, es importante elegir un depósito de combustible o una cisterna que cumpla las normativas ISO 9001 y NF EN 13341. Tanto la placa de identificación del producto como las características del depósito deben estar siempre visibles en la pared.