Cuando un extractor de aire tiene en cuenta la tasa de humedad de una vivienda, se le llama comúnmente VMC de simple flujo hidrorregulable, higroregulable o simplemente higro. Aparte de esta especificidad, el principio de este tipo de equipo es el mismo que el de la VMC autorregulable: limitar los riesgos de condensación y olores.
El principio es bastante simple: el caudal de aire del dispositivo varía en función de la tasa de humedad ambiente. En el proceso, el sistema de ventilación garantiza una evacuación más rápida del aire muy húmedo. Se distinguen dos tipos de VMC (ventilación mecánica controlada) higroregulables: A y B. La clase de VMC higro A incluye entradas de aire autorregulables que varían en función de la presión. Luego, la modulación de caudal relacionada con la higrometricidad se realiza en la extracción. Por otro lado, la VMC higro B posee entradas de aire higroregulables, al igual que las bocas de extracción. Luego, el aire viciado es extraído de las bocas equipadas con sensores de humedad cuyos caudales varían en función de esta, lo que hace que la regulación sea más fina. En resumen, el higro constituye un compromiso entre una VMC de simple flujo, económica en la instalación, y una VMC de doble flujo considerablemente más costosa. Además, con este tipo de extractor de aire, el volumen de entrada varía en función del grado higrométrico, dependiendo también de los ocupantes y las actividades; así se logra un ahorro de energía (en comparación con el simple flujo autorregulable o el doble flujo).