La fontanería es un campo que requiere el uso de materiales de alta tecnología. De hecho, se debe garantizar que un sistema de suministro y evacuación de agua sea eficaz y sin fugas. Para ello, los fontaneros utilizan tuberías resistentes al agua y a la acción del tiempo, diferentes tipos de juntas y también masilla de juntas.
El principio de la fontanería es simple: se lleva agua de una fuente pública para utilizarla y luego se deshace de ella mediante un sistema de evacuación de aguas residuales. Para esto se utilizan tuberías, codos, juntas, etc. Un sistema de fontanería defectuoso resulta en fugas que son desagradables. Así, para garantizar que no haya posibles fugas, el fontanero utiliza masilla de juntas. Esta masilla sirve para sellar las conexiones de agua, válvulas, griferías e incluso circuitos de calefacción. Fabricada a base de polímeros sintéticos, permite diversas aplicaciones: en conexiones roscadas de plástico o metal, en tuberías de agua caliente o fría, o incluso en conductos de vapor o aire comprimido. En el mercado, la marca GEB, por ejemplo, ofrece una amplia gama en este campo. Cabe destacar que, además de la fontanería doméstica, existen masillas que se pueden adaptar al sector de los hidrocarburos. Existen, de hecho, masillas de juntas resistentes a aceites y combustibles que sirven para sellar los conductos de hidrocarburos. Estas masillas de juntas están disponibles en botes de 250 g a 500 g para un uso a gran escala y en tubos para un uso local.