En los años 70, un ingeniero horticultor desarrolló un abono líquido milagroso que producía resultados espectaculares.
A partir del 4 de julio de 1985, fecha del nacimiento de la marca, se comercializó con el nombre de Algoflash.
Algoflash se convirtió rápidamente en una marca legendaria gracias a sus plantas gigantes y a sus 29 récords mundiales registrados en el Libro Guinness de los Récords.