Un aireador permite renovar el aire de una habitación, creando así una atmósfera más saludable. Mecánico o eléctrico, el dispositivo se instala en evacuación directa sobre un cristal, una pared…, o a través de un conducto, y facilita la circulación del aire viciado del interior hacia el exterior. Existen modelos que funcionan ya sea de manera intermitente o de forma permanente.
Un aireador de ventana, por ejemplo, produce una ventilación natural: la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior provoca la circulación del aire. Además de la evacuación del aire y el aporte de oxígeno, este dispositivo es esencial para la evacuación de olores y contaminantes. Además, algunas gamas ofrecen una función de humedad o un aislamiento acústico gracias al componente de espuma insonorizante. Cabe señalar que es muy recomendable limpiar regularmente esta herramienta para garantizar su buen funcionamiento. Por otro lado, los modelos eléctricos pueden instalarse en el techo o en la pared. Para este tipo de aparato, un caudal medio importante (a partir de unos 100 m3/h) es perfectamente adecuado para la renovación del aire en baños y aseos. Algunos modelos, como los de la marca UNELVENT, pueden disponer además de un nivel de ruido muy bajo y un higrostato satisfactorio, añadiendo así comodidad a su uso diario.