Originalmente, en fontanería, el material más utilizado era el plomo, de ahí su nombre. A medida que el campo evolucionó, poco a poco se abandonó este material para utilizar aleaciones de metales galvanizados y luego materiales plásticos, entre ellos el polietileno (PE). La tubería de polietileno, cuyo uso es cada vez más común, requiere conectores PE más o menos específicos para ser eficaz.
El uso del polietileno en fontanería tiende a generalizarse por dos razones simples: su bajo costo en comparación con los elementos metálicos y una baja biodegradabilidad, sinónimo de longevidad. De hecho, a diferencia de los tubos y conductos metálicos, que tienden a oxidarse y corroerse, los de polietileno (PVC, Polipropileno, Poliester…) son menos afectados por estas deterioraciones. Como existe un gran número de aplicaciones para los tubos de plástico (jardinería, suministro de agua potable, desagüe…), se disponen de varios diámetros: el diámetro de un tubo de desagüe nunca será el mismo que el de un tubo de entrada de agua. Además, los tubos son convencionalmente lineales. Para los ángulos y las curvas, se recomienda utilizar conectores. En el mercado, se encuentra una gran variedad de conectores especialmente diseñados para la tubería PE. Así, se pueden encontrar prolongaciones, conectores en forma de T, otros en forma de codo, reductores, etc. Los materiales utilizados son generalmente el latón para los conectores roscados y el plástico. En la misma categoría de productos, se encuentran las válvulas en PE y los tubos PE.