Una calefacción auxiliar profesional de gas está indicada para su uso en una obra y para optimizar las condiciones laborales de los trabajadores. Su uso también facilita la realización de determinados trabajos como la pintura de paredes.
Hay dos tipos de calefacciones auxiliares profesionales de gas. Los modelos de aire forzado tienen las siguientes características:
- Ocupan más espacio que los electrodomésticos, pero son más ergonómicos que los de combustible;
- tienen un alto poder calorífico;
- se utilizan a menudo en áreas ventiladas para reducir el tiempo de secado;
- se adaptan a grandes volúmenes para calentar gracias a su sistema de soplado que requiere una fuente de electricidad;
- funcionan con propano o butano;
- su uso está prohibido en espacios públicos.
Las calefacciones auxiliares profesionales de gas radiante también tienen ciertas características que deben tenerse en cuenta.
- Los modelos del tipo brasero se distinguen por su pequeño tamaño, lo que permite conectarlos directamente a una bombona de gas de 13 kg o incluso de 35 kg. Son fáciles de transportar y mover según las necesidades del usuario. Este tipo de equipo tiene una potencia de 4000 W.
- Los dispositivos infrarrojos emiten calor a través de sus paneles radiantes. Están equipados con un reductor, una manguera y un sistema de encendido piezoeléctrico. Por lo general, las dimensiones del reflector son de 30x25 cm. La potencia de este tipo de equipos se puede ajustar.
- Al igual que los aparatos de aire forzado, estos dispositivos están prohibidos en espacios públicos.
Deben tenerse en cuenta algunos parámetros al elegir una calefacción de obra.
- La potencia del aparato elegido debe adaptarse al volumen (superficie x altura) de la estancia que se va a calentar. No obstante, a menudo se considera que este tipo de equipo es adecuado para un espacio abierto. Para simplificar el cálculo, se necesita una potencia de 1000 W para calentar una estancia de 10 m².
- La potencia calorífica del aparato debe ser suficiente para compensar la diferencia de temperatura entre el aire exterior y el interior. Para calcularlo, se necesitan 1000 kcal para aumentar 1 °C la temperatura. Por lo tanto, es necesaria una potencia térmica de al menos 20 000 kcal para alcanzar los 20 °C en una sala ventilada.
Los calentadores auxiliares de gas tienen la ventaja de ser autónomos (excepto en los modelos de aire forzado) y de ser adecuados para diversas necesidades, como el secado de estancias.