El tratamiento del agua de un acuario es esencial para asegurar la salud de los peces. Para mejorar la calidad del agua y el cuidado de las plantas y los peces, se pueden realizar pruebas de dureza y utilizar sal especial de acuario y antialgas.
Para elegir los productos adecuados para el tratamiento del agua de un acuario, es aconsejable analizar el agua con un kit especialmente diseñado para ello:
- El análisis debe realizarse semanalmente;
- los productos de goteo deben verterse en una pequeña muestra de agua del acuario. Luego se debe comparar el color del agua tras echar el reactivo con la escala de colores proporcionada por el fabricante;
- las tiras se utilizan sumergiéndolas en el agua del acuario y comparando el resultado con la escala de colores.
El pH ideal de un acuario de agua dulce varía entre 5 y 8,5 dependiendo de la especie:
- Se recomienda un pH entre 5 y 7 para los discos;
- para los cíclidos africanos se recomienda un pH entre 7,5 y 8,5.
Por otro lado, el pH de un acuario de agua marina debería estar entre 8,2 y 8,4. Para conseguir un agua de calidad, es necesario utilizar los siguientes productos:
- Sal de acuario especial para regular la salinidad;
- un reductor de fosfatos, nitritos y nitratos para eliminar los minerales que aceleran la formación de algas en el agua;
- productos antialgas para evitar su proliferación en el interior del acuario.
Hay que tener en cuenta algunos aspectos para usar la cantidad adecuada de productos de tratamiento del agua en acuarios:
- La presencia de algas en pequeñas cantidades es un signo de un acuario saludable;
- su proliferación incontrolada es perjudicial para las plantas y los peces;
- las algas verdes se forman como resultado de una exposición excesiva (más de 10 horas al día) a la luz del sol;
- las algas marrones aparecen cuando el acuario no está lo suficientemente iluminado;
- un cambio semanal de agua (del 10 % al 20 % del volumen total) reduce la concentración de nitratos.
Los productos para el tratamiento del agua de un acuario son útiles para regular su acidez y dureza (que dependen de su concentración mineral) y así asegurar el bienestar de los peces. Sin embargo, es esencial acondicionar el agua del grifo dejándola reposar durante 24 horas antes de verterla en el acuario para eliminar el cloro, ya que puede ser perjudicial para los peces.
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