La polea es una pieza mecánica fundamental. Puede formar parte de un sistema complejo y utilizarse en diferentes áreas. Este elemento permite transmitir un movimiento gracias a un componente en forma de rueda conectado a una cuerda, una correa, un cable o una cadena.
El término "polea" se utiliza a veces para referirse únicamente a la rueda utilizada para transmitir un movimiento o la elevación de cargas. Dependiendo del modelo, el elemento puede tener:
- Una llanta o rueda;
- un cubo, la parte fija en la que gira la rueda;
- un pivote, el eje alrededor del cual la rueda puede girar, a veces equipado con un bulón;
- un sistema anti retroceso (para los modelos manuales), que bloquea la llanta en cuanto el usuario deja de tirar del cable para aliviar temporalmente la carga.
Esta pieza versátil se puede utilizar:
- En puertas basculantes o de garaje para facilitar el movimiento de los cables;
- en el eje de un motor (eléctrico o térmico) para transmitir el movimiento generado por la máquina;
- en un cabrestante y un aparejo para aumentar la fuerza de tracción de estos dispositivos de elevación (generalmente, permite llevar a cabo un izado);
- en un pozo de jardín para facilitar el movimiento vertical del recipiente;
- en un aparato de «fitness» que requiera movimientos de tracción (remero, máquinas de musculación, máquina de «crossover» con cables, etc.);
- en espeleología o escalada, en la instalación de diversos dispositivos de seguridad o en un montacargas.
Una polea se define generalmente por:
- Sus dimensiones (diámetro y espesor de la rueda);
- su CMU (carga máxima de utilización), que designa su capacidad máxima de elevación;
- su eficiencia de carga (a menudo indicada como 6:1, 4:1, etc.), lo que permite calcular la CMU del conjunto en función de la longitud del cable y de la fuerza de tracción utilizada (motor, contrapeso, fuerza manual, etc.);
- su material de fabricación. Con frecuencia, se fabrican con aluminio, aleación de aluminio, acero galvanizado, hierro fundido o acero cincado, por la fuerza de estos materiales, su resistencia a la fricción y su durabilidad.
La elección de una polea depende de la utilización prevista por el usuario. También se debe evaluar con antelación la carga máxima que debe soportar, definir la configuración más adecuada (simple o compuesta) y estudiar su instalación (longitud del cable, equilibrio de fuerzas, etc.) para determinar el modelo adecuado.