El rodillo para césped es ahora uno de los equipos indispensables para la creación y el mantenimiento de céspedes y praderas. Sin embargo, usar un rodillo demasiado pesado o usarlo de manera muy regular no es muy recomendable para evitar compactar demasiado el suelo. Por lo tanto, es importante conocer bien el uso y, sobre todo, la frecuencia de uso de los rodillos para césped.
Un buen rodillo para césped puede llenarse con la cantidad de agua o arena seca necesaria y adecuada para el usuario de la herramienta, el terreno y los trabajos a realizar. De hecho, el peso del rodillo puede ser decisivo, ya que un rodillo demasiado pesado podría compactar demasiado el suelo y un rodillo demasiado ligero podría resultar ineficaz. Además, los bordes de un buen rodillo para césped deben estar redondeados para evitar dejar marcas de su paso. Por otra parte, pasar el rodillo para césped de manera recurrente es una acción indispensable para obtener un césped bonito, plano y uniforme. El primer uso del rodillo tiene como objetivo estabilizar el terreno y afirmar la tierra. También se debe pasar el rodillo después de la siembra para incrustar bien las semillas en el suelo. Luego, es necesario volver a pasar el rodillo después del primer corte del césped para iniciar la reactivación de la vegetación. Además, se debe pasar el rodillo para césped 2 o 3 veces al año, en particular en febrero-marzo y en mayo-junio para favorecer el macollamiento del césped, así como en invierno para levantar las hierbas aplastadas por el cortacésped y para endurecer la tierra.