Las estufas de parafina se utilizan como sistema de calefacción auxiliar. Se adaptan a todas las necesidades y las hay de varios tipos: con mecha de combustión simple o doble, o electrónica con sistema Inverter.
Las estufas de mecha son estufas de combustión simple o doble. Tanto su mecha como su resistencia de encendido se deben cambiar periódicamente. Están consideradas como gama básica.
Las estufas de parafina de combustión simple tienen las siguientes características:
- Son baratas y fáciles de usar. Lo único que hay que hacer para poder usarla como sistema de calefacción auxiliar es verter la parafina en el depósito y equiparla con dos pilas R20;
- están equipadas con un botón para ajustar la altura de la mecha, otro para encenderla y otro para apagarla. Algunos modelos tienen solo un botón de encendido y uno de apagado;
- la mecha se sumerge en un tanque conectado al depósito de parafina. Está alojado en el interior de un quemador de flujo laminar compuesto por un cilindro de panal y una anilla metálico.
Las estufas de parafina de doble combustión se basan en el modelo de combustión simple, pero poseen algunas características diferentes:
- están equipadas con un quemador de flujo laminar y un segundo quemador que consiste en un cilindro de vidrio. La llama resultante de la combustión casi completa de la parafina alcanza los 1.200° C (y reduce las emisiones de monóxido de carbono);
- su consumo es menor ya que la doble combustión mejora su eficiencia.
Las estufas de parafina electrónicas son lo último en el mercado y tienen las siguientes ventajas:
- Producen muy poco olor;
- su potencia calorífica se puede ajustar mediante un termostato en función de la temperatura determinada;
- su sistema de ventilación permite distribuir el calor de forma homogénea por toda la habitación;
- el usuario puede programarlas para las 24 horas del día y para varios días;
- están equipadas con una cámara de combustión y un quemador de inyección, cuyo funcionamiento está regulado por un microprocesador;
- la tecnología Inverter regula el funcionamiento del aparato en función de la temperatura ambiente. Así te ofrece una mayor comodidad y te garantiza el ahorro de combustible;
- se pueden instalar en todas las habitaciones equipadas con un enchufe.
Al igual que cualquier sistema de calefacción auxiliar, las estufas de parafina se clasifican según el espacio a calentar. El cálculo utilizado es 100 W por m² (o 0,1 kW/m²);
la estufa de mecha y la estufa electrónica calientan un 30 % por convección y 70 % por radiación.
Por último, la elección de la estufa de parafina depende del espacio en el que se vaya a utilizar. Cabe señalar que los modelos electrónicos requieren un suministro eléctrico y, por lo tanto, no pueden considerarse como un modo de calefacción alternativo en caso de fallo de la corriente, a diferencia de las estufas de mecha. Hay otros parámetros que deben tenerse en consideración, como el espacio a calentar y la autonomía.
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