Un cuenco o bol resulta muy útil para alimentar a un perro. Estos accesorios se fabrican en plástico, acero inoxidable o cerámica y existen en diferentes modelos de borde alto o bajo para adaptarse a todas las razas y necesidades.
Existen cuencos en varios materiales.
- Los modelos de plástico destacan por su precio asequible y los hay en distintos colores y formas;
- las versiones de acero inoxidable cuentan con una ligereza y resistencia que las hace muy populares, y tienen la ventaja de ser fáciles de limpiar. Algunos modelos tienen una capa antideslizante para impedir que se muevan cuando los perros estén comiendo o bebiendo;
- también hay modelos de cerámica en distintos colores. Al pesar más, también son más estables. Este tipo de cuenco se recomienda a menudo para perros que sufren alergias de contacto. Al igual que el acero inoxidable, este material neutro no altera el sabor del agua o de la comida.
Los cuencos también existen en diferentes formas.
- Los modelos redondos son los más comunes, pero también hay formas más originales;
- las versiones de borde alto son las más recomendadas para los perros de orejas caídas, como los Beagle, Cocker o Basset Hound. Evitan que los animales se mojen las orejas al comer;
- los modelos de borde bajo están indicadas para las razas de hocico corto, como el Cavalier King Charles o el bulldog francés. Esta versión les facilita el acceso a la comida;
- los cuencos con fondo en relieve están indicados para perros más glotones y razas grandes, como el labrador. El islote del centro les obliga a dosificar e ingerir solo una pequeña cantidad de pienso con cada bocado.
Así pues, el cuenco o el bol no solo debe escogerse según las características del perro (forma de las orejas y hocico), sino también en función de su comportamiento. Esto es porque la ingestión de alimentos a menor velocidad (gracias al modelo de fondo con relieve) impide que sus estómagos se dilaten.