Las bocas de riego están diseñadas para crear puntos de agua destinados al lavado o riego de jardines, parques o céspedes. Prácticos, económicos y resistentes, los modelos de bocas de riego están hechos para durar y resistir los embates del tiempo. Mejor aún, ¡son fáciles de instalar! Solo es necesario conectarlos a un circuito de suministro de agua y listo.
Las bocas de riego presentan una gran ventaja: no necesitan vaciado ni drenaje ya que no utilizan ningún elemento mecánico para funcionar. Ese es el caso de los productos denominados «anticongelantes». Además, el grifo está protegido por una tapa resistente a los golpes. Algunos modelos también resisten a las heladas y a los aumentos de temperatura. Según el modelo, la tapa está hecha de plástico, hierro fundido, PVC o latón. Equipadas con una válvula monobloque, las bocas de riego solo presentan ventajas, especialmente en términos de pérdidas de agua. Cabe destacar que existen diferentes tipos de grifos: de tapón, de bola o de estribo. En todos los casos, independientemente de la especificidad del grifo, la boca de riego permite conectar las mangueras de riego y crear un punto de agua, incluso lejos de la casa.