Las remachadoras se utilizan en varios campos, como la automoción o el motociclismo, para montar piezas metálicas, material de ABS y en poliéster. Esta técnica requiere el empleo elementos de fijación comúnmente denominados «remaches ciegos», para distinguirlos de los llamados «remaches tubulares».
Dependiendo del campo de aplicación, el usuario puede elegir entre dos tipos de fijación, a saber:
- el remache tubular, muy común tanto en marroquinería como en otros varios sectores y que consta de un tubo con una cabeza que aloja un vástago equipado con una cabeza similar (no requiere el uso de alicates);
- el remache ciego, compuesto por un tubo de aleación maleable y equipado con un mandril de estiramiento cuyo ancho depende de su aplicación, y por una varilla con una cabeza avellanada. Al estirar el mandril, la protuberancia redondeada permite tirar del tubo y aplastarlo. Esta fijación se define por su longitud, su diámetro y la anchura del mandril.
El principio de funcionamiento de una remachadora es relativamente sencillo:
- el accesorio consta de un tubo en el que se puede deslizar una mordaza;
- la mordaza tira de la varilla del remache, aplastando el tubo con mandril;
- una vez apretada, la varilla se corta a la altura del mandril. Si quedan fragmentos de metal atascados en el mandril, utilice los alicates de vacío para extraerlos (puede que haya que repetir la acción varias veces para conseguir eliminar el elemento no deseado).
La remachadora está disponible en diferentes modelos; estos tres son los más comunes:
- por lo general, el modelo estándar, manejable con una sola mano, está equipado con varias boquillas (3 o 4) para adaptarse al diámetro de los remaches y mangos de diferentes longitudes según el uso que se le vaya a dar;
- los modelos manuales de dos manos, equipados con mangos más largos para multiplicar la fuerza a la que se someten los elementos de fijación, a veces van equipados con un sistema de recuperación de varillas (muy práctico para mantener limpios la superficie o el lugar de trabajo);
- los modelos extensibles, articulados como un pantógrafo. Al igual que el modelo estándar, estos últimos pueden utilizarse con una sola mano y disponen de varias boquillas para adaptarse a diferentes tipos de remaches.
Todos los modelos de remachadoras permiten realizar el mismo trabajo, es decir, la fijación o montaje de varios elementos mediante remaches. Sin embargo, para un uso frecuente o intensivo, se recomienda elegir el modelo extensible o la versión equipada con mangos más largos. Esto le evitará al usuario ampollas en las manos, pues podrá ejercer mayor presión en las fijaciones sin necesidad de forzar con el mango.