Además de un cercado para delimitar y asegurar un área privada, también es conveniente instalar una puerta. Esta facilita la entrada y salida de personas y/o vehículos.
Las puertas de malla son un complemento esencial para un cercado. Su finalidad es permitir el acceso a la zona delimitada. Este tipo de puertas se puede utilizar para:
- Un jardín;
- una piscina;
- una perrera o un gallinero.
La puerta está formada por dos largos postes verticales que sostienen un marco sobre el que se fija la malla. Está equipado con un cerrojo o un tirador con cerradura para abrir y cerrar. Para completar el kit de instalación, se necesita un juego de llaves.
La puerta de alambrada es ligera, sólida y sobre todo, fácil de instalar, ya que los postes son lo suficientemente largos como para clavarlos directamente en el suelo. Los postes también se pueden cortar y colocar en una placa para luego fijarlos al suelo.
Las puertas peatonales suelen ser de una sola hoja. La parte de malla de la puerta puede cubrir todo el marco o solo una parte del mismo. El resto se rellena de otro material.
Las puertas de malla metálica son generalmente de acero galvanizado o de hierro, lo que garantiza una gran resistencia. También las hay imprimadas y pintadas, o revestidas con pintura en polvo en verde, negro o blanco para resistir la intemperie.
La elección del modelo ideal de puerta de alambrada se hace teniendo en cuenta:
- Las dimensiones de la abertura: la abertura o el paso de la puerta de alambrada oscila entre 85 cm y 125 cm. Las puertas de dos hojas llegan hasta los 3 m, mientras que la altura oscila entre 1 y 2 m;
- la altura de la puerta.
El diseño de la puerta también debe estar en armonía con el estilo del resto de la cerca para conservar la estética del conjunto.