La espuma, la masa filtrante y el cartucho de repuesto forman parte del sistema de limpieza del agua del acuario. Estos accesorios son indispensables para mejorar la calidad de vida de los peces.
Para mantener el agua del tanque limpia, cualquier acuarista que se precie debería tener:
- Un filtro interno, a menudo indicado para pequeños tanques, que se fija en el acuario con ventosas o simplemente se cuelga en la pared;
- un filtro externo, que tiene un gran poder de filtración y que no ocupa espacio en el acuario (el caudal ideal es dos o tres veces la capacidad del tanque);
- una masa filtrante;
- espumas y cartuchos de recambio;
- piezas de repuesto para el filtro.
Dependiendo del tipo de material utilizado, hay tres niveles de filtración:
- Mecánico: el accesorio retiene las partículas más grandes, como en una máquina de café;
- químico: a base de carbón activado y para un uso puntual, especialmente recomendado para la eliminación de fármacos u otras sustancias presentes en el interior del tanque;
- biológico: emplea bacterias útiles para convertir el amoníaco del agua en nitrato. El proceso consta de tres pasos. Las bacterias de la espuma transforman los residuos orgánicos (como el amoníaco) en nitritos y luego en nitratos. Para gestionar el ciclo del nitrógeno, es necesario cambiar el agua del acuario cada semana con el fin de mantener a los peces vivos y mejorar su bienestar.
Es importante comprobar la compatibilidad entre los diferentes equipos para elegir la espuma, la masa filtrante y el cartucho de recambio adecuados para su acuario. Además, cada elemento está clasificado según su capacidad de filtración y su vida útil. Se recomienda encarecidamente encontrar un cierto equilibrio entre estos dos parámetros (longevidad y eficacia) para no poner en peligro la vida de los peces y garantizar así su bienestar.
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