Una llave, destinada a apretar, aflojar o ensamblar tornillos, tuercas y pernos, constituye una de las herramientas indispensables para realizar sus trabajos de fontanería en particular. Los grandes fabricantes como Kstools, Virax y Stanley no cesan de poner a disposición de los consumidores las últimas tecnologías y proponen numerosos modelos de llaves ajustables en el mercado para responder a las necesidades de la industria.
Entre las llaves ajustables, se encuentran las llaves inglesas. Prácticas y capaces de reemplazar varias llaves fijas en ciertos casos, son ideales para realizar trabajos de mantenimiento. De hecho, conocidas por ser fáciles de manejar gracias a su cabeza ajustable, una llave inglesa le es útil para desmontar las tuberías de un fregadero, un baño o un lavabo. Una llave inglesa también puede ser útil para los agricultores, especialmente para reparar herramientas y máquinas agrícolas. También se pueden encontrar llaves multiusos, dos llaves cruciformes con 8 marcas unidas por un imán, por ejemplo. Con puntas reversibles, este tipo de llave ajustable le permite ahorrar un espacio considerable. Además, se pueden encontrar llaves de grifo o llaves de tubo. También llamada llave Stillson, como el nombre de su inventor, esta llave está equipada con un apriete de apertura variable que puede ser accionado por una cremallera y un tornillo de ajuste. La llave de grifo es especialmente utilizada por el tubero o el fontanero para agarrar un objeto cilíndrico y hacerlo girar sobre su eje, y por el mecánico para accionar tornillos cuya cabeza falta o está destruida. La llave de carraca, la llave dinamométrica y la llave fija, entre otras, también deben figurar en la caja de herramientas del buen aficionado al bricolaje.