Un limpiador de alta presión eléctrico se puede usar para limpiar una bicicleta, un coche, una terraza cubierta de baldosas o una fachada. Este aparato es fácil de manejar y requiere poco mantenimiento.
Un limpiador de alta presión eléctrico se elige en función de las tareas a realizar:
- un modelo de 1.400 W que proporciona un caudal de 360 l/h y una presión de 110 B es suficiente para la limpieza de un juego de jardín o una bicicleta con agua fría;
- un aparato de 1.600 W con un caudal de 400 l/h y una presión de 120 B es necesario para lavar un coche;
- una versión de 2.000 W que ofrece un caudal de 500 l/h y una presión de 140 B es recomendable para limpiar un tejado, canalones, una terraza o un suelo de baldosas;
- una referencia de 3.000 W con un caudal de 600 l/h y una presión de 160 B es aconsejable para la limpieza ocasional de una fachada y paredes.
Los aparatos disponibles varían según el material de fabricación de su bomba:
- un modelo con bomba de composite es adecuado para un uso ocasional de 3 a 4 horas no consecutivas al mes;
- una versión con bomba de aluminio se recomienda para un uso más frecuente y más exigente;
- un aparato con bomba de latón es aconsejable para un uso intensivo.
Diversos accesorios son indispensables para el buen funcionamiento de un limpiador de alta presión eléctrico:
- boquillas rotativas (particularmente eficaces para eliminar la suciedad), de chorro recto o pulverizado;
- cepillos de mano para la suciedad más resistente;
- cepillos para la terraza;
- limpiadores de canalones;
- desatascadores de tuberías;
- extensiones para lugares de difícil acceso;
- barras telescópicas para trabajos en altura;
- kits de hidroarenado;
- detergentes.
Así, el limpiador de alta presión eléctrico es adecuado para todos los trabajos de mantenimiento doméstico e incluso profesional según las tareas de limpieza. Elegir un limpiador de alta presión de marca como Karcher o Kranzle garantiza una buena garantía y un buen servicio postventa.