Los desatascadores químicos presentan numerosas ventajas. Diseñados para desatascar los lavabos, fregaderos y tuberías, sus efectos son inmediatos. Envasados en forma de líquido, los productos químicos en la base de estos productos son conocidos por eliminar las sustancias que obstruyen las tuberías (hojas, papeles o cabello).
A diferencia del desatascador manual, el desatascador químico puede alcanzar todos los rincones de las tuberías. Vendido en forma líquida o sólida, actúa sobre los bloqueos de grasa, jabón, cabello y hojas. Existen dos tipos de desatascadores químicos de tuberías: los desatascadores básicos y los desatascadores ácidos. Cada uno tiene su especificidad. Los desatascadores básicos, una vez vertidos en las tuberías, forman una espuma muy densa y se adhieren a la pared interna de las tuberías para disolver los residuos que se adhieren a ellas (el cabello o las grasas). Son adecuados para desatascar fregaderos, lavabos y bañeras. Los desatascadores ácidos, por su parte, contienen ácido sulfúrico. Este último puede disolver las materias grasas y las proteínas, pero también el papel higiénico. Son más indicados para desatascar los inodoros.