Numerosos son las herramientas y equipos que están equipados con un motor de combustión: motosierra térmica, cortacésped, generador eléctrico, etc. Ya sea que el motor de combustión sea de 2 o 4 tiempos, este cuenta con órganos mecánicos indispensables, entre los cuales se encuentra el carburador. Este último se encarga de regular la mezcla de aire y combustible antes de que esta llegue a la cámara de combustión. Generalmente podemos encontrar:
- un carburador de membrana o compensador;
- un carburador clásico.
En caso de fallo del carburador de membrana, se puede reemplazar por una pieza de la misma marca o de una marca compatible. La compatibilidad es, de hecho, un criterio a verificar antes de cualquier reemplazo. Además, la identificación de la avería y la naturaleza del desgaste es esencial antes de proceder a una reparación o mantenimiento. Por lo tanto, es necesario saber si se trata de:
- un carburador de circuitos independientes;
- un carburador de circuitos dependientes.
Las averías pueden tener diversos orígenes. No obstante, las verificaciones deben realizarse en los elementos constitutivos del carburador, entre otros: los resortes, la aguja de admisión de gasolina, las juntas, el chiclé de la válvula, la membrana de ajuste, la membrana de la bomba, la membrana de la cámara de aspiración… Si se constatan disfunciones, obstrucciones o desgastes, una sencilla reparación puede ser suficiente. Para ello, disponer de un kit completo para carburador es una solución para los particulares que desean reparar su herramienta motorizada de jardín.
Si una pieza del carburador está defectuosa, basta con reemplazarla comprándola individualmente. De hecho, una junta, una pera, una bomba de cebado, una válvula o incluso una membrana pueden adquirirse por separado del kit completo. No obstante, siempre se debe verificar la marca y el modelo para asegurarse de que estas piezas sean adecuadas para el aparato.
Para asegurar la longevidad de un carburador, y de la herramienta motorizada de jardín, es esencial verificar los ajustes. El aparato debe seguir un régimen preciso (ni demasiado alto ni demasiado bajo) con una buena velocidad de rotación del motor para que la mezcla de aire y combustible se realice correctamente. El aparato alcanzará así toda la potencia necesaria para ejecutar sus diferentes tareas.