Para trabajos en altura o deportes como la escalada, el arnés es seguramente el mejor elemento para garantizar una seguridad óptima. En realidad, se trata de correas cosidas entre sí, que aprietan la pelvis y el torso de la persona que lo lleva. Ya sea en su lugar de trabajo o en una caminata en la montaña, el arnés resulta de gran utilidad para evitar caídas peligrosas, ya que permite a la persona que lo usa sujetarse firmemente.
Existen diferentes tipos de arneses y cada uno posee un uso específico. Los arneses anticaídas se llevan como un chaleco, son fáciles de poner y generalmente están equipados con hebillas automáticas en los muslos y tirantes con hebillas autoblocantes para garantizar una seguridad constante. Fabricado para brindar el máximo confort gracias al soporte dorsal, el arnés forma parte del equipo de protección individual (EPI) más utilizado, ya que es ideal para labores que requieren una suspensión prolongada. El cinturón y los refuerzos en los muslos favorecen un apoyo perfecto; ha sido diseñado para reducir al máximo las lesiones y las rozaduras. Ideal para acompañar una desbrozadora térmica, el arnés no solo es simple y rápido de poner, sino que también se adapta a cualquier morfología y tamaño gracias a sus tirantes que se ajustan fácilmente.