La amoladora de banco es una herramienta indispensable para el aficionado al bricolaje, permitiéndole afilar sus herramientas, amolarlas y pulirlas. En el extremo de la amoladora, cerca del motor, se encuentra la muela. Esta última es la parte más importante de la amoladora. Sin ella, las hojas de su motosierra o de cualquier otro aparato de bricolaje no estarán tan afiladas.
Las muelas están compuestas de granos de abrasivo (de alúmina, sílice o polvo de diamante) que están mantenidos juntos gracias a un aglutinante y separados por poros. Se dividen en dos tipos: muelas de grano fino y muelas de grano grueso. Cabe destacar que la elección de la muela depende de su uso: ocasional o más intenso. Una muela para amoladora de 125 mm es suficiente para los particulares, mientras que para los profesionales, una muela de mayor tamaño (150 mm, 200 mm, 250 mm) es más adecuada. Además, los colores de las muelas indican su capacidad. Las muelas grises son estándares, las blancas son para el afilado de herramientas cortantes, tijeras y cuchillas de cepillo, mientras que las muelas verdes permiten el amolado de brocas y hojas. Instalarlas en la amoladora es fácil y rápido debido a su pequeño tamaño y su peso ligero.