La tela de vidrio o revestimiento mural para pintar sirve para enmascarar pequeños defectos en una pared que, luego, se pueden recubrir con una pintura de acabado. Su proceso de fabricación también crea patrones específicos que mejoran la apariencia estética del sustrato.
Gracias a sus diseños en diamante, malla, enlucido o chevrón, la tela de vidrio da impresión de relieve y es perfecta para personalizar la decoración de la pared. Las hay, entre otras, en versión:
- Clásica, para colocar sobre una pared encolada;
- preencolada, lo que supone un ahorro considerable de tiempo durante la instalación;
- prepintado, lo que permite el uso de una sola capa de acrílico para el acabado;
- magnética, para evitar marcas de clavos o tachuelas en el sustrato;
- con absorción acústica, que sirve también de aislante acústico.
El revestimiento mural para pintar se vende generalmente en forma de rollos de longitud variable y de un metro de ancho. Se define particularmente por:
- Su gramaje (de 35 a 200 g/m²), lo que indica su resistencia y capacidad para cubrir las irregularidades del sustrato;
- su estética, el resultado visual que se obtiene es el más adecuado para todos los estilos, pero debe elegirse en función de la textura deseada;
- la duración de la aplicación. Es mejor utilizar modelos monocapa o prepintados para realizar el trabajo en poco tiempo. En este caso, después de la instalación, bastará con esperar 24 horas para aplicar una capa de pintura sobre el revestimiento (en comparación con las dos manos de pintura de la versión clásica).
La instalación de este tipo de recubrimiento es similar a la colocación de papel pintado. Durante la operación, basta con:
- Colocar los elementos por tiras y pegarlas ejerciendo presión para evitar la aparición de ampollas;
- preparar colas específicas (útiles para las versiones de encolar y no necesarias en el modelo preencolado);
- cubrir toda la superficie con dos manos o capas de pintura (una monocapa para los modelos prepintados), una capa inferior (o capa de imprimación) y otra de acabado.
Una tela de vidrio o un revestimiento mural para pintar se elige en función del efecto visual deseado y del estado del sustrato. Cuanto más dañada esté la superficie de la pared, mayor tendrá que ser el gramaje. El gusto del comprador lo orientará entonces hacia los patrones preferidos (líneas, diamantes, mallas, enlucido, chevrón...).
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