Tanto si se trata de un establecimiento público, como un hotel, un restaurante, una escuela o una oficina, como de una simple vivienda, las soluciones de iluminación de emergencia son esenciales para la seguridad de los ocupantes. Se utilizan para dirigirlos mejor a las salidas de emergencia en caso de incendio, alarma y pánico en el edificio en cuestión, ya que la evacuación de las personas suele tener lugar en un clima que provoca ansiedad.
Se recomienda la instalación de una o varias luces de emergencia, que se rigen por unas normas de seguridad. En el caso de las BAES, o de las unidades autónomas de iluminación de emergencia, estas deben durar al menos una hora. Las BAEH (unidades autónomas de iluminación de emergencia de vivienda) deben tener una autonomía de cinco horas. La iluminación de emergencia debe ponerse en modo de espera mientras el edificio funcione correctamente y activarse tan pronto como falle el suministro general de energía.
Como regla general, los bloques de emergencia se componen de un/a:
- Carcasa;
- indicador de carga;
- fuente de luz;
- pictograma;
- batería;
- difusor.
El pictograma o balizamiento deberán ser lo más explícitos posibles para facilitar la identificación de las salidas de emergencia con un solo vistazo. Además, debe ser consistente para mantener la misma lógica en todos los lugares. Por lo tanto, la flecha debe estar siempre orientada en la dirección de la marcha.
Para garantizar que se ha escogido el mejor alumbrado de emergencia, habrá que cumplir con el flujo luminoso asignado, la fuente de luz, el grado de protección IP, las normas y el sistema Sati.
El flujo asignado es la intensidad de luz que puede proporcionar la lámpara. Este dato es especialmente útil para los bloques de seguridad indicados tanto para establecimientos con trabajadores como los abiertos al público. Así, la normativa exige que la luminosidad sea de al menos 5 lúmenes/m² durante el tiempo mínimo de funcionamiento requerido.
En cuanto a la fuente de luz, es preferible que sea de tipo LED. Los diodos emisores de luz son más eficientes y la iluminación es instantánea. El grado de protección IP está compuesto por dos dígitos que indican el nivel de protección contra sólidos e infiltración de agua. Las normas Nf francesas certifican la conformidad del aparato con la normativa vigente. Un producto con esta etiqueta es más fiable que otros.
Los bloques autónomos con un sistema Sati o un sistema de prueba automático integrado representan una gran ventaja. Este último puede activar automáticamente las pruebas reglamentarias.