Los proyectores portátiles son auxiliares de iluminación simples, prácticos y eficientes. Con o sin rejilla de protección, a pilas o recargables, y a veces incluso a prueba de golpes, estos productos son ahora adoptados por particulares y profesionales. Aunque los modelos con LED son los más populares, las lámparas halógenas no se quedan atrás.
Además de su potencia y maniobrabilidad, un buen proyector portátil debe ofrecer una alta intensidad lumínica que, de preferencia, no disminuya al descargarse. Los proyectores LED como los de VISION-EL, por ejemplo, cumplen con estos criterios. Además, con este tipo de dispositivo, se aprecia la duración de la batería así como la buena vida útil de los LED. Siempre en esta óptica de funcionalidad, los proyectores portátiles suelen venir, además del cargador, con el adaptador y la toma de encendedor que permiten recargarlos en el enchufe de la red (230 V) o en una batería (12V). Por otro lado, los trípodes permiten una excelente estabilidad del dispositivo, tal es el caso, en particular, con la lámpara halógena de BRENNENSTUHL u otros proyectores orientables. Los profesionales también pueden encontrar útil el hecho de que algunos proyectores tienen lámparas que permiten una emisión reducida de calor.