El estor romano es útil para vestir una ventana al mismo tiempo que tamiza la luz o protege de miradas indiscretas. Opaco, translúcido, de velo o de lino, este accesorio es tanto decorativo como funcional.
Los estores romanos se distinguen por su tejido:
- el algodón es eficaz para filtrar la luz sin oscurecer la habitación;
- el lino es apreciado por su aspecto natural y además porque calienta la habitación;
- los velos seducen por su suavidad y ligereza, y dejan pasar la luz mientras protegen de miradas indiscretas;
- las telas gruesas permiten sumergir la habitación en la oscuridad.
El estor romano se elige en función de la habitación en la que será instalado:
- para el salón, los materiales nobles como el satén, el terciopelo o el algodón son preferibles;
- para el dormitorio, los modelos opacos en telas gruesas son preferibles;
- para la habitación infantil, los modelos en tela anti-incendio (clase M1) son recomendados;
- para la cocina, también se aconsejan los estores de tela anti-incendio de clase M1.
Los modelos disponibles también difieren por su acabado:
- base recta, en ola o en punta;
- galones a lo largo de la base o solo en los lados;
- acabados coordinados con los patrones de la tela.
Algunos parámetros deben considerarse al elegir este accesorio de decoración:
- las dimensiones de la ventana;
- el tipo de cordón (cuerda estándar o cadenilla);
- la posibilidad de lavado a máquina;
- el forro (solo para los estores opacos);
- el tejido enjuagable para la cocina.
Así, la elección del estor romano depende de la habitación y del objetivo (filtrar la luz, sumergir la habitación en la oscuridad o proteger de miradas indiscretas). Cabe señalar que también están disponibles modelos de bambú tejido y madera.