La espiga constituye la parte masculina de una pieza de construcción de madera destinada a ser insertada en la cavidad femenina de otra pieza, llamada mortaja, y que sostiene ambas por encaje. Este ensamble puede ser inmovilizado por una clavija de madera. Muy conocidas para la construcción de puertas y camas, las espigas se proponen en diferentes tamaños y en cajas de 1000 a 1800 piezas. Existen numerosos tipos de ensamblaje mortaja y espiga, ya sea con o sin clavija.
La técnica del ensamblaje espiga y mortaja ofrece innumerables ventajas, empezando por la rigidez de la construcción así como la facilidad de montaje y desmontaje, lo que facilita cualquier reparación eventual. Por ejemplo, se encuentra el ensamblaje espiga y mortaja clavijadas, en el cual la clavija, de forma redonda o cuadrada, está biselada en el extremo para facilitar su colocación. También se puede mencionar el mismo tipo de ensamblaje, pero en el cual la parte de la espiga está ligeramente descentrada con respecto a la mortaja y donde la clavija tiende a tirar del travesaño hacia el montante. En este caso se habla de una clavija a tirón.
También se encuentra el ensamblaje de falsa espiga y mortaja, en el cual se reemplaza la espiga por una pieza añadida llamada falsa espiga. Pudiendo ser asegurado por clavijas, este tipo de ensamblaje presenta la misma resistencia que la ofrecida por un verdadero espiga-mortaja. Además, se puede citar el ensamblaje de espiga y mortaja doble, un sistema que realiza dos espigas en una misma pieza en la cual el travesaño es grueso o ancho. Se utiliza a menudo para los travesaños de las camas. Finalmente, se encuentra el ensamblaje de espiga y mortaja pasante donde la espiga es visible una vez ensamblada. Se utiliza a menudo para los travesaños de las puertas.