La escalera es a la vez un elemento de decoración y un equipamiento indispensable que se adapta a la distribución del interior. Ocupando de 4 a 6 m² de superficie, se elige en función del espacio disponible. En las viviendas espaciosas, la decoración interior y el confort de uso son los principales criterios de elección.
Para adaptarse a las limitaciones técnicas que puedan presentarse, se pueden elegir entre cuatro grandes familias de escaleras:
- las escaleras rectas;
- las escaleras de cuarto de vuelta;
- las escaleras de ahorro de espacio;
- las escaleras de caracol.
Cada tipo de escalera responde a necesidades particulares. Además de adaptarse a la configuración del espacio y al decorado, también debe corresponder a un uso específico. Si el modelo recto o de cuarto de vuelta se utiliza para conectar habitaciones frecuentadas, las versiones escamoteables están destinadas a un uso ocasional. Estas pueden servir principalmente para acceder al desván. Para los áticos acondicionados o los pequeños apartamentos, se debe priorizar el modelo de ahorro de espacio.
Aparte de los aspectos técnicos y estéticos, hay otros parámetros a considerar:
- la barandilla;
- el contrahuella;
- los materiales.
La elección de los materiales de una escalera impacta en la estética y el estilo. La madera es un material cálido y confiere un estilo tradicional. La escalera de madera aporta calidez a una vivienda. En cuanto al metal, se adapta a una decoración contemporánea para favorecer un estilo depurado y elegante o incluso industrial según su diseño.
Para elegir bien una escalera, es necesario considerar los accesorios que la componen. Una barandilla o un contrahuella pueden transformar el estilo. Para las barandillas y los pasamanos, el metal es el material a priorizar para un toque de modernidad. La eliminación del contrahuella permite además dejar pasar la luz y optimizar el confort de los ocupantes de la casa.